¡George King deseaba predicar! Él sentía que había sido llamado por Dios para hacer esa obra. Pero, toda vez que enfrentaba a un grupo de personas, tartamudeaba, balbuceaba y se olvidaba de lo que iba a decir. El joven Otho Godsmark asistió al primer intento público de George de predicar, exactamente en el living de los Godsmark, con la asistencia de toda la feligresía. ¡Pobre George! Fue tan frustrante su primera experiencia que todos coincidieron en que jamás podría ser un predicador. Pero, iluminada divinamente, el Sra. Godsmark expresó la solución: él sería un «predicador hogareño»; iría de casa en casa, regalaría folletos y hablaría tranquilamente a la gente en sus hogares acerca del regreso de Jesús. Después de su primera semana yendo de puerta en puerta, King tuvo esta visión: mucha gente iría de puerta en puerta, y así se iniciaría la obra de difundir el evangelio de Jesús por medio de personas conocidas como colportores. Tú desearás leer el relato hasta el mismo final mientras lo vayas viendo a través de los ojos del joven Otho.
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Kimber Lantry. El rey que no podía predicar
El rey que no podía predicar
Prefacio
Capítulo 1
Otho conoce a George
Capítulo 2
Una propuesta... satisfactoria
Capítulo 3
Preparación para el gran día
Capítulo 4
Dios dirige la decisión final
Capítulo 5
Primeras experiencias
Capítulo 6
Se define la estrategia
Capítulo 7
Madurez en el servicio
Capítulo 8
¡Qué ministerio brillante!
Отрывок из книги
Kimber J. Lantry
Gral. José de San Martín 4555, B1604CDG Florida Oeste, Buenos Aires, Rep. Argentina.
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–No me importa cómo esté vestido. Es un hijo de Dios, y usted debe ser amable y cortés –dijo Madre.
No estaba muy feliz en la calesa con Madre; no podía oír lo que decían los tres hombres. Sin embargo, después de un corto tiempo, vi que Padre estrechaba la mano del Pr. White. Luego, puso su mano en el brazo del Sr. King y señaló con su otra mano hacia la calesa. Padre tenía una sonrisa en su rostro; yo sabía lo que había decidido. Es decir...