Отрывок из книги
En décadas recientes ha proliferado en toda América Latina un discurso con diversos matices conocidos como teología de la prosperidad. Tanto en iglesias como a través de los medios de comunicación se predica un “evangelio” según el cual los bienes materiales incluyendo la riqueza, el éxito personal, la fama y la salud física son bendiciones que Dios ha puesto a nuestro alcance a condición de que confiemos en él. Es decir, “los cristianos están obligados a ser ricos, y si no lo son es porque viven en pecado o les falta la fe en las leyes de la prosperidad que están en la Biblia”.
En esta nueva edición el autor profundiza, a la luz de las Escrituras, una evaluación crítica de la llamada teología de la prosperidad y actualiza su análisis con un ensayo sobre los nuevos apóstoles. Lo distintivo de este libro es que se trata de un análisis bíblico y teológico y también psicológico y sociológico. Este enfoque es importante porque, en general, los evangélicos analizan el fenómeno religioso sólo desde la óptica bíblico-teológica, sin considerar que el mismo debe también ser estudiado desde otras disciplinas.
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En mi opinión, esta perspectiva tiene muchas limitaciones pues olvida cuáles son los orígenes de la teología de la prosperidad, así como a ese enorme neopentecostalismo de carácter popular, masivo, que no sólo está en las urbes sino en el campo. A estas alturas ya no se puede sostener que el neopentecostalismo y los discursos de prosperidad son monopolio de los sectores medio-altos. Bastaría darse una vuelta por las zonas marginales de las capitales latinoamericanas para corroborar la presencia masiva de las agrupaciones en mención, llámense Comunidad Cristiana del Espíritu Santo, Iglesia Universal del Reino de Dios, Iglesia Pentecostal Dios es Amor, u otros. Los pobres también, no lo olvidemos, ansían legítimamente la prosperidad material.
¿Una teología para tiempos posmodernos?
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