Cuando piensas en una bruja, ¿qué imaginas? ¿Una anciana con sombrero negro y puntiagudo sobre una escoba? En realidad, las brujas llevan milenios con nosotros. Este libro es una inteligente exploración en la fascinación que el mundo de las brujas ejerce sobre nosotros y su relevancia en el mundo actual. Desde la idea de la femme fatale que se alía con el diablo hasta los fascinantes arquetipos de la hechicera en la cultura pop en Sabrina o Harry Potter; desde las mujeres de los cuentos de hadas hasta el auge de la brujería contemporánea, las brujas reflejan el poder y el potencial de las mujeres.En Despertando a la bruja la autora traza su propio viaje en el camino de la brujería y nos explica cómo su inmersión la ha ayudado a empoderarse y encontrar un propósito más profundo. Este libro es un canto a las brujas del pasado, el presente y el futuro, y revela el papel fundamental que han desempeñado –y seguirán desempeñando– en el mundo.
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Pam Grossman. Despertando a la bruja
Sumario
Introducción
1. El bien, el mal y lo maligno
2. La bruja adolescente: hechizos para marginados
3. Compasión por la diablesa
4. Los monstruos del cuerpo
5. Las hermanas con un don y las damas de las sombras
6. Las artes oscuras: hacedoras de magia y maestras artesanas
7. El poder de los números: aquelarres y colectivos
8. ¿Quién es una bruja?
El epílogo de las rarezas
Lecturas para profundizar
Agradecimientos
Notas
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Отрывок из книги
Pam Grossman
a la bruja
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La versión que dio la MGM de Glinda se convirtió en la plantilla para moldear a esas brujas de la pantalla que no solo eran buenas, sino que además eran hermosas y estilosas. Billy Burke fue quien la interpretó tanto en el cine como en el teatro, la estrella que además era la esposa del legendario productor de Broadway Florenz Ziegfield Jr., conocido por ser el creador de Ziegfield Follies. Hay que decir que Burke tenía cincuenta y cuatro años cuando rodó El mago de Oz, casi veinte menos que Margaret Hamilton, que interpretó a esa bruja repulsiva llamada la Bruja Malvada del Oeste.
En la película, Glinda y la innombrable Bruja Malvada son pura dicotomía: Glinda es una fantasía viviente, extática, como una estrella, a medio camino entre un hada y un flamenco. Su método preferido de transporte es la flotación, y cuando aparece en el interior de una burbuja de jabón reluciente, todo trinos y volantes, ya sabemos de entrada que es un ser bondadoso. Lleva un cetro de estrellas y una corona que evoca a María, la Reina de los Cielos. Glinda es poco menos que una santa. Celestial, aérea y un poco puesta en lo que se refiere a la elocución, es juvenil y resplandeciente. Es más, encarna al personaje de la madre, la guardiana, la dadora. Es la bondad en todo su esplendor.