Cuando el pipí se resiste

Cuando el pipí se resiste
Автор книги:     Оценка: 0.0     Голосов: 0     Отзывов: 0 176 руб.     (2,62$) Читать книгу Купить и скачать книгу Купить бумажную версию Электронная книга Жанр: Медицина Правообладатель: Parkstone International Publishing Дата публикации, год издания: 2016 Дата добавления в каталог КнигаЛит: ISBN: 978-1-68325-122-4 Скачать фрагмент в формате   fb2   fb2.zip Возрастное ограничение: 12+ Оглавление Фрагмент

Описание книги

El control de esfínteres no se consigue de la noche al día y los fracasos son tema de preocupación en muchas familias. Además, cuanto más nos crispamos por el tema, más riesgos existen de que se produzca el efecto inverso: el niño se resistirá a controlar los esfínteres. Esta obra trata sobre el control de esfínteres diurno y nocturno, con explicaciones sobre los eventuales retrasos, y propone pistas para remediarlo. ¿Cómo se consigue el control de esfínteres? ¿A partir de qué edad empieza a ser preocupante? ¿Qué se puede hacer si no se controlan al empezar el colegio? ¿Se orina en la cama a propósito? ¿Es necesario volver a ponerle pañales? ¿Qué pensar de los medicamentos?

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Stephane Dr. Clerget. Cuando el pipí se resiste

Introducción

Capítulo 1. La limpieza, una noción ambigua

¡Ante todo, cuestión de autonomía!

Es normal que muestre interés por su propio cuerpo

¡El pipí no es sucio!

Palabras para decirlo

Lo esencial

Capítulo 2. Control de esfínteres de día

Menos exigencia que antes

¿Deseo de los padres o deseo del niño?

A cada cual su ritmo

¡Adiós al pañal!

¡Adelante!

Los pequeños accidentes, inevitables

Animales que se les parecen

Niñas y niños, una madurez diferente

Los padres, abuelos y cuidadores deben utilizar el mismo discurso

Resolver los conflictos

Capítulo 3. El control de esfínteres por la noche

¿Listo o no?

Pequeños trucos para que funcione

¿Volver a poner pañal?

¡Caca!

Lo esencial

Capítulo 4 ¿Y si no está listo cuando empieza la escuela?

Una etapa decisiva

Todo depende de su edad

No lo presione demasiado

Negocie con la maestra

Lo esencial

Capítulo 5. Cuando se instala la enuresis

¿Un problema médico?

Accidentes mal tolerados

El sueño, siempre incriminado

El miedo a crecer

Un fenómeno relacionado con la sexualidad

Una forma de oponerse

La necesidad de soltarse

La necesidad de regresión

Un problema en las relaciones

La señal de un malestar

¿Y si fuera hereditario?

Los pequeños accidentes de los mayores

Capítulo 6 ¿Qué tratamientos?

Una situación difícil de soportar

Capítulo 7. Soluciones para ayudarlo

Capítulo 8. La pubertad, el final del túnel

Capítulo 9 ¿Y la caca?

Conclusión

Bibliografía

Отрывок из книги

«¡Pipí!» El grito, estridente, resuena en plena noche. Rápido, hay que levantarse para acompañar al niño al baño. ¡Mientras que no haya mojado la cama! Con los ojos medio cerrados, camina a oscuras hasta su habitación. ¡Demasiado tarde! Ya ha mojado la cama. Ya dura varias semanas… ¿Hasta cuándo? No es fácil aprender a controlar el cuerpo. Además, antes de los 5 años, los accidentes ocasionales se consideran naturales. Sólo se puede hablar de enuresis cuando persisten. En torno a los 5 años, la enuresis afecta a entre el 10 y el 15 % de los niños, y en la adolescencia, este trastorno desaparece, salvo en casos muy excepcionales. ¿Pero hay que esperar hasta entonces sin hacer nada? No, porque aunque aparentemente los niños enuréticos parezcan «normales», sin problemas particulares, este trastorno revela carencias en su desarrollo y constituye para ellos una innegable molestia. Sin hablar de la cama que debe cambiarse todas las mañanas, montañas de sábanas por lavar, que por fuerza generan estrés en los padres y afectan a la relación con el niño. Una situación que deriva en muchos casos de múltiples causas, a menudo relacionadas con el aprendizaje del control de esfínteres. Porque a menudo en torno a ese aprendizaje, fundamental en la educación de los pequeños, se enlazan problemas afectivos que pueden ser el origen de la enuresis. Para el niño representa un fracaso del que nace un sufrimiento que puede impedir que se desarrolle serenamente. Es la razón por la que es necesario ayudarle a combatir su incontinencia urinaria, no dejar que el problema se instale. Este libro intenta aportar las claves para entender mejor las causas de la enuresis y aportar soluciones concretas. Encontrará muchos consejos prácticos que puede practicar en casa. Si eso no basta, no dude en hablar de ello con su médico o en consultar a un psiquiatra infantil. Esta obra explica lo que se puede esperar de la medicina de hoy y por qué un apoyo psicológico se hace a menudo necesario. Y, para terminar, aborda otro problema, a menudo silenciado, pero que existe y provoca un gran sufrimiento en el niño y su familia: la encopresis, trastorno que afecta a los que tienen incontinencia fecal. Todas las dificultades pueden resultar muy pesadas de soportar, pero no tienen nada insuperable y todo el mundo puede, a su nivel, ayudar al niño.

¿Y si en lugar de centrarnos en su limpieza nos interesáramos más por la relación que el niño mantiene con su cuerpo y el modo de conseguir controlarlo?

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Sin duda, no es fácil reprimir las reacciones de rechazo respecto a lo que nos parece sucio. Sobre todo si nosotros mismos hemos recibido una educación muy severa sobre la limpieza. Inconscientemente, tenemos tendencia a copiar nuestro comportamiento del de los que nos criaron. Pero al menos podemos intentar distanciarnos de ese modelo del que nos hemos impregnado, cuidando nuestro lenguaje. Es mejor evitar decirle al niño que empieza a ir al orinal frases como «¡Cuidado, es caca!», o bien «Pronto serás limpio», lo que podría darle a entender que antes no lo era. Es preferible utilizar expresiones como «Ahora mandarás a tu pito», «Controlarás tu cuerpo», incluso «Qué bien, ahora podrás aguantarte y podrás hacer pipí cuando tú quieras». Quizá esto suene un poco «sabelotodo», pero ¿acaso no es también una forma de mostrarle que a partir de ahora formará parte de los mayores?

• ¡Cuidado con las palabras! Cuando se le dice a un niño que tiene que ser limpio, eso deja entender que antes era sucio. Y el niño sabe que a los adultos no les gusta la suciedad.

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