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11. Los Complementos del Reposo

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26:11.1 (296.4) Buena parte del tiempo de los seres ascendentes en el último circuito se dedica a la continuación del estudio de los problemas inminentes en la residencia en el Paraíso. Una vasta y diversa hueste de seres, cuya mayoría no son revelados, son residentes permanentes y transitorios en este anillo interior de los mundos de Havona. La interrelación de estos múltiples tipos provee a los complementos superáficos del reposo con un medio ambiente rico en situaciones que utilizan eficazmente para avanzar la instrucción de los peregrinos ascendentes, especialmente en cuanto se refiere a los problemas de ajuste de los muchos grupos de seres que pronto serán encontrados en el Paraíso.

26:11.2 (296.5) Entre aquellos que moran en este círculo interior están los hijos trinidizados por las criaturas. Los supernafines primarios y secundarios son los custodios generales de los cuerpos conjuntos de estos hijos, incluyendo a los vástagos trinidizados por los finalistas mortales y a progenies similares de los Ciudadanos del Paraíso. Algunos de estos hijos son abrazados por la Trinidad y comisionados en los supergobiernos, otros tienen asignaciones varias, pero la gran mayoría están siendo reunidos en el cuerpo conjunto en los mundos de la perfección en el círculo interior de Havona. Aquí se les prepara para una tarea futura, bajo la supervisión de los supernafines, por un cuerpo especial e innominado de elevados Ciudadanos del Paraíso que fueron, antes de los tiempos de Grandfanda, los primeros asistentes ejecutivos de los Eternos de los Días. Existen muchas razones para conjeturar que estos dos grupos singulares de seres trinidizados trabajarán juntos en un futuro remoto; y una de estas razones es su destino común en las reservas del Cuerpo Paradisiaco de los Finalistas Trinidizados.

26:11.3 (296.6) En este circuito interior, los peregrinos ascendentes y descendentes fraternizan entre sí y con los hijos trinidizados por las criaturas. Como sus padres, estos hijos derivan grandes beneficios de la interasociación, y es la misión especial de los supernafines facilitar y asegurar la cofraternidad de los hijos trinidizados de los fina listas mortales y de los hijos trinidizados de los Ciudadanos del Paraíso. Los complementos del reposo superáficos no se ocupan tanto de la capacitación sino de la promoción de una asociación comprensiva entre los diversos grupos.

26:11.4 (297.1) Los mortales recibieron el mando paradisiaco: «Sed perfectos, así como vuestro Padre en el Paraíso es perfecto». A estos hijos trinidizados del cuerpo conjunto los supernafines supervisores no cesan de proclamar: «Sed comprensivos de vuestros hermanos ascendentes, así como los Hijos Creadores Paradisiacos los conocen y los aman».

26:11.5 (297.2) La criatura mortal debe encontrar a Dios. El Hijo Creador no se detiene hasta hallar al hombre —la criatura volitiva más baja. Sin duda, los Hijos Creadores y sus hijos mortales se están preparando para un servicio futuro desconocido en el universo. Ambos atraviesan la gama del universo experiencial y de este modo son instruidos y capacitados para su misión eterna. A lo largo de los universos ocurre esta combinación singular de lo humano y lo divino, la interrelación de criatura y Creador. Los mortales irreflexivos se han referido a la manifestación de la misericordia y ternura divinas, especialmente hacia los débiles y en nombre de los necesitados, como indicación de un Dios antropomorfo. ¡Qué error! Más bien, deben tomar tales manifestaciones de misericordia y paciencia hacia los seres humanos como prueba de que reside en el hombre mortal el espíritu del Dios viviente; que la criatura está, después de todo, motivada por la divinidad.

26:11.6 (297.3) Hacia el fin de la estadía en el primer círculo, los peregrinos ascendentes se encuentran primero con los instigadores del reposo de la orden primaria de los supernafines. Éstos son los ángeles del Paraíso que salen para recibir a aquellos que están en el umbral de la eternidad y completar su preparación para el sueño de transición de la última resurrección. No eres realmente un hijo del Paraíso hasta que no hayas atravesado el círculo interior y hayas experimentado la resurrección de la eternidad del sueño terminal del tiempo. Los peregrinos perfeccionados comienzan su reposo, se duermen, en el primer círculo de Havona, pero despiertan en las orillas del Paraíso. De todos aquellos que ascienden a la Isla eterna, sólo los que llegan de este modo son hijos de la eternidad; los demás van como visitantes, como huéspedes sin estado de residentes.

26:11.7 (297.4) Ahora, pues, en la culminación de la carrera de Havona, al dormiros vosotros los mortales en el mundo piloto del círculo interior, no estáis solos en vuestro reposo como lo estuvisteis en los mundos de vuestro origen cuando cerrabais los ojos en el sueño natural del fallecimiento mortal, ni como lo hicisteis cuando ingresasteis en el largo trance de tránsito preparatorio para el viaje a Havona. Ahora, al prepararte para el reposo de logro, se pone a tu lado tu asociado de mucho tiempo del primer círculo, el majestuoso complemento de reposo, quien se prepara para ingresar en el reposo como uno solo contigo, como la promesa de Havona de que tu transición será completa y de que tú aguardas tan sólo los toques finales de la perfección.

26:11.8 (297.5) Tu primera transición fue, efectivamente, muerte; la segunda, un sueño ideal, y ahora la tercera metamorfosis es verdadero reposo, el descanso de las edades.

26:11.9 (297.6) [Presentado por un Perfeccionador de la Sabiduría de Uversa.]

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