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Capítulo 7
ОглавлениеPandemia. La jaula de oro
Primavera
Alma y Lex deciden mudarse nuevamente juntos. A un nuevo apartamento. La barriga ya no puede disimularse. A los pocos días el mundo sucumbe. Sin dudas este es el año más complejo de Alma. Es grupo de riesgo, por estar embarazada.
El mundo se paraliza. Cual película de ciencia ficción. Estado de alarma. Cuarentena. Toque de queda. Policía y ejército en las calles. Multas. Permisos. Compras indispensables. Fronteras cerradas. Puertos y aeropuertos bloqueados. Tercera guerra mundial. China. Europa. Latinoamérica.
Alma piensa que no se tomaron medidas a tiempo. Y hoy deben ser drásticas. Es inquietante ver que los aviones no surcan el cielo y los barcos no navegan en el mar. El silencio inunda todo. Ciudad fantasma. El pánico inunda, la libertad parece limitada. Como en épocas de guerra debemos abastecernos de víveres. ¿Qué sabemos de emergencias y protocolos? ¿Cuán preparados estamos para los desastres?
Hoy tenemos que aprender a vivir encerrados sin poder ver el sol. Sin poder dejar de pensar en la crisis sanitaria y económica que significa esto. En la incertidumbre, de saber cómo manejar el estrés y la ansiedad.
¿Cómo supera el mundo una pandemia? ¿Cómo se conserva la fe, la esperanza de volver a abrazar y besar a nuestros seres queridos? ¿De volver a sentir el agua y el sol en nuestra piel?
Al principio parecen ir bien las cosas. Pero con el tiempo, empiezan a brotar nuevos desconciertos.
El encierro transcurre entre días que parecen productivos, y otros complejos. Experimento social. Alma siente la primera patada del bebé, se sacude su vientre. Comienza a comprar las cosas para él, arma su cuarto. Lex no participa en ello. Ni económicamente, ni sentimentalmente. Alma gasta sus ahorros en la tarea.
También compra un juego de ajedrez. Lex le enseña a jugar, afición que compartirán, Alma aprenderá rápido. Lex es un gran jugador. Es muy bueno en todo lo que hace. Parece brillante, inteligente, estratega maquiavélico.
Pero no tiene inteligencia emocional, no sabe lo que es el amor. Jamás será capaz de sentirlo, no derrama lágrimas de felicidad, ni sentirá el poder de luchar por los que amamos.
Alma compra una TV y una consola de videojuegos, a pedido de Lex. En esto también resulta imposible vencerlo. Con el tiempo Alma comprende que no ganará si se enfrenta a él. Siempre gana la máquina. Y este terminator es un depredador encubierto. Deberá ser prudente.
Cierto sábado Lex habla por teléfono por horas, como es habitual, nunca se desprende de él, incluso en el baño. Alma no se persigue, supone que es por trabajo. Lex es un adicto al trabajo, parece ser que no puede vivir sin producir dinero a cada instante.
Mientras habla con un amigo, toma una botella de vino, Alma le reprocha esto, y él la sujeta del cuello de la chomba que lleva puesta, la empuja hacia la salida, diciéndole: “Vete de la casa”. (Bandera roja).
Alma sabe que algo no está bien. ¿Pero qué hace en cuarentena, embarazada y sin empleo? ¿Qué opciones tiene? Acude al centro de la mujer. Es poco lo que pueden hacer por ella. Le dicen que espere al parto.
Cuenta a sus amigas lo que sucede, y le dicen que se vaya, como si tuviese dónde.
Lex le pide disculpas, para variar. Ella le dice que la próxima vez que ose tocarla lo denuncia.
En ocasiones Vuelve a la casa totalmente fuera de sí, le cuesta enfocar la vista y hablar, Alma se asusta y no entiende que sucede. Lex revisa los muebles y los objetos. Buscando quién sabe qué. Está fuera de control, y perseguido.
***
Pasa varias noches llorando, se siente sola. Nota cómo durante el día, cuando Lex no está, le resulta más tranquilo. Arma su rutina sobre la base de ejercicios de yoga online, pilates y musculación para embarazadas. Hace curso de preparto online. Lee, estudia sobre bebés, se forma en su nuevo rol. Limpia la casa y cocina.
Cuando se permite, sale a caminar y nadar en el mar. Actividad que realizará hasta dos días antes de dar a luz. Ya es como una ballena azul, pura panza y tetas. Se siente pesada y le alivia flotar como una boya en el agua. El bebé se siente feliz ahí. El calor derrite el asfalto. Llegará a los 44° el día del nacimiento.
Comienza con contracciones de Braxton Hicks, un dolor menstrual, pero más agudo. Como primeriza, está pendiente, de observar si se pone en trabajo de parto.
Cierta noche, momento en que las contracciones son más fuertes, Lex le dice que se va al bar. Ella le pregunta: “Qué hago si me pongo de parto”. Lex contesta: “Llama a una ambulancia”.
A los pocos días. Alma expulsa el tapón mucoso y sabe que pronto llegará el niño. Los dolores son más intensos. Tiene un poco de sangrado.
Lex le dice, siempre a altas horas de la noche, para no poder dormir en paz, que no la acompañará a la clínica. Alma le dice que, si no quiere ser parte de la vida de su hijo, ella lo anota sola. Lex le dice que sí lo reconocerá. Parece una conversación de locos. Alma ya está muy cansada de todo.