Читать книгу Guía para navegantes: anotaciones ilustradas en torno a lo digital - Andrés Fabián Agredo Ramos - Страница 9
Оглавление| La técnica y la tecnología: primeras anotaciones
El tiempo pasa, nos vamos poniendo TECNOS.
Calamaro y Prodan (2001)
La tecnología es bondadosa y a la vez cruel, esta dicotomía es quizá su principal característica, sobre todo si es o no controlada por nosotros, en el momento en que la desconocemos somos temerosos y sumisos ante ella, pero, al dominarla, se convierte en una aliada activa. Esta particularidad, que se aplica tanto a nivel individual como colectivo, hace merecedor este primer capítulo, ya que todos los conceptos abordados están estrechamente relacionados con las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC).
| Una mirada universal
Al hablar de tecnología, se considera necesario un acercamiento a la noción de técnica y a las correlaciones de divergencia y convergencia entre estos dos conceptos, vocablos en general usados de modo incorrecto y a su vez mal interpretados, debido a ello, a lo largo del siglo XX, ha existido un gran interés en dilucidar ciertas imprecisiones. Aunque no se han concretado satisfactoriamente, existen certezas que revelan una estrecha relación con las configuraciones culturales de cada sociedad.
El primer uso de la palabra tecnología data de 1829, en el momento en que se pretendía hacer un temario sobre la mayoría de artes, oficios e industrias, pero estuvo ausente hasta 1952, según expresa Kelly (2009). Su mirada es desde un enfoque humanista y cósmico, en el que con sus indagaciones expone cómo la ausencia de tecnología pudo acrecentar la tasa de mortalidad en la época prehistórica, resultados que se evidencian al no encontrarse fósiles de neandertales mayores de 40 años. La falta de herramientas para cazar y recolectar reducía la posibilidad de sobrevivir, de manera que, con una escasa tecnología, expresada en piedras afiladas y el descubrimiento del fuego, fue que los primeros colectivos humanos establecieron sus primeras pautas de supervivencia, modelos de expansión territorial e, incluso, la extinción de especies en una escala que se transfiguró en lo global. Por ende, según Kelly, la tecnología es una fuerza considerablemente poderosa que proviene de la mente humana y radica profundamente en el cosmos. No es fortuito que los últimos avances tecnológicos quieran expandirse y sobredimensionar nuestro sistema planetario.
| De la técnica a la tecnología
Desde otra mirada, Bengoa (2009) articula desde la filosofía una definición que servirá de base a esta búsqueda. Referente a técnica, según su etimología griega, designa una habilidad mediante la que se transforma una realidad natural en una realidad artificial con el hacer. La téchnē, por tanto, no es solo una habilidad, sino también una destreza que sigue ciertos parámetros de orden y estructura social. Al distinguir una relación entre técnica y tecnología, Bengoa plantea una postura desde las ciencias, puesto que las tecnologías suponen ya una ciencia en marcha y abren el camino a nuevos desarrollos. Es decir, la técnica se relaciona más con una destreza empírica y la tecnología con un paso de retroalimentación superior, metodológicamente más avanzado y apoyado científicamente.
La tecnología es egoista, es generosa.
Ese conflicto, esa tensión, estarán con nosotros para siempre.
Unas veces hará lo que quiera, otras veces hará cosas por nosotros.
(Kelly (2009)
En este orden de ideas, las tecnologías modernizan un proceso pero mantienen el producto, para agilizar un procesamiento y obtener el mismo resultado con menor dificultad; en consecuencia, la tecnología incursiona en las culturas, es un recurso para favorecer e, incluso, engendrar la cultura de cada sociedad. En este sentido, De Pablos (2001) señala que la tecnología es un proceso, a veces complejo, pero no siempre, para efectuar una variada serie de actividades humanas, para obtener un resultado plasmado en un trabajo, sinónimo de un producto material o fruto de ese esfuerzo o proceso, siempre para ser utilizado por el ser humano en pos de una mejora de su calidad de vida.
Un acercamiento más preciso remite los aportes de Miguel Ángel Quintanilla y su modo riguroso de abordar la ambigüedad sistemática entre técnica y tecnología. La técnica, según Quintanilla (2000), es un sistema de acciones exclusivamente del hombre, expresado en habilidades y conocimientos orientados a la transformación de objetos concretos para resolver con eficiencia un problema práctico. Las técnicas, en general, son de transformación y manipulación de objetos y procesos concretos para producir otros artefactos. Estas se distinguen en dos clases: las técnicas artesanales de características preindustriales y las técnicas industriales de fundamento científico; para estas últimas se reserva el concepto de tecnología.
Asimismo, Quintanilla (2000) se interesa en diferenciar técnica, artefacto y sistema técnico. Las técnicas son realidades culturales abstractas o formas de conocimiento práctico que se pueden aprender con la enseñanza. En cambio, los artefactos son entidades materializadas, que se manipulan, usan, construyen y destruyen, pero estos, a diferencia de la técnica, no se enseñan ni aprenden. Por su parte, los sistemas técnicos comprenden los artefactos y las entidades intencionales que usan, diseñan e intervienen los artefactos (usuarios u operarios). En cuanto a tecnología, se refiere a un sistema de conocimientos de naturaleza científica que permiten describir, explicar, diseñar y designar soluciones técnicas a problemas prácticos de forma racional y metodológicamente rigurosos. Desde estos enunciados, Quintanilla también propone tres enfoques sobre las teorías de la técnica y la tecnología: enfoque cognitivo, instrumental y sistemático.
Desde el enfoque cognitivo, las técnicas empíricas son formas de conocimiento práctico; por su parte, las tecnologías son una ciencia aplicada a la resolución de problemas prácticos, de modo que es lo primordial la invención técnica y la aplicación del conocimiento científico.
Hay acciones tecnológicas que transforman la estructura espacial y temporal de los ámbitos de interacción social,
generando nuevos ámbitos para la comunicación social y para la INTERACCIÓN A DISTANCIA.
Echeverría (1998)
Para el enfoque instrumental, tanto las técnicas como las tecnologías se vinculan directamente con los artefactos, los instrumentos y los productos que surgen del conocimiento técnico. Un ejemplo puede ser el vehículo mismo como resultado de un modelo asistido por ordenador, utensilios para modelos a escala, componentes de fundición, prensa y carrocería, pintura, ensamble, etc.
En el enfoque sistemático, se considera que, para construir un discurso de la teoría de la técnica y la tecnología, no es mediante los artefactos ni el conocimiento, sino a través del concepto de sistema, es decir, mediante un sistema técnico a modo de entidad compleja establecida por artefactos, materiales, energía y usuarios. Pongamos por caso el universo de los videojuegos y todo el sistema complejo que aborda, la inversión en el desarrollo de consolas y accesorios de última generación, los formatos de juegos y distribución, las metodologías de producción, los momentos de validación y vínculos con el usuario, etc. En suma, toda la cadena sistemática que interfiere en la planificación, la producción, la distribución y la comercialización de este cosmos.
Los artefactos y su dimensión técnica no solo obedecen a un orden único, sino que sugieren también una disposición sistémica que abarca una escala analógica, digitales y de híbrido a modo de tendencia. Idea soportada por Quintanilla (1989, p. 38) al afirmar que las acciones técnicas, al igual que las acciones tecnológicas, no solo transforman objetos materiales, sino que también pueden modificar relaciones e, incluso, funciones.
Otro modelo, para ilustrar estas relaciones, se puede identificar desde el apartado del aprendizaje, puesto que el concepto de técnica se aborda en relación con la enseñanza y con los procedimientos didácticos, pero están cercados por la tecnología en referencia a los actuales paradigmas del e-learning y b-learning. Así, se puede identificar el enfoque cognitivo en cuanto a las técnicas de enseñanza encaminadas a un conocimiento práctico; con referencia al instrumental, los artefactos, utensilios, hardware y software que acompañan la dupla enseñanza-aprendizaje; y en relación con el enfoque sistemático, que abarca la cadena metódica y sus respectivas relaciones.
En concordancia, Echeverría (1998), quien se encuentra interesado en estos postulados, pero centrado en las telecomunicaciones y la telemática, propone una revisión desde las relaciones espaciales y temporales, y su posibilidad de interacción entre seres humanos, así como entre personas y objetos materiales. Esto incide en que las acciones técnicas tradicionales son aquellas en las que existe contacto físico en un entorno proximal, es decir, tanto los agentes como los instrumentos y los objetos que deben manipularse están dispuestos en una distancia mínima. Un labrador, un carpintero, un albañil o un minero transforman con cierta destreza técnica objetos concretos mediante determinados instrumentos. Las teletecnologías, en cambio, modifican el perímetro espacial en el que se pueden producir las acciones y hacen posibles las interacciones a distancia, de ahí que las teletecnologías posibilitan un entorno distal, en el que los agentes, los instrumentos y los objetos que deben transformarse pueden ser destinados a gran distancia. Para llevar a cabo una tarea, es necesario la presencialidad durante un lapso de tiempo en el que se desarrolle la acción. Contrario a ello, el entorno telemático surge a través de protocolos tecnológicamente construidos, sin que sea necesaria la presencialidad. Por tanto, las acciones tecnológicas facilitadas por la telemática pueden ser asincrónicas, por lo que esas tecnologías modifican también las relaciones temporales.
Los anteriores postulados en cuanto a la tecnología como apartado cósmico o vínculo entre lo natural y artificial, con su postura de mejora en la calidad de vida y relación con lo espacio-temporal, son posturas válidas desde una mirada general, ello aterrizado a los diversos entornos sociales, políticos, culturales, económicos, educativos, etc. Requieren una mirada no solo de profundidad, sino también interdisciplinaria, es decir, no es suficiente revisar lo económico, desde una mirada propia de esa disciplina, puesto que, sin duda, los lazos son transversales a múltiples perspectivas, de ahí que la tecnología, al igual que los constantes y acelerados avances, requiere una persistente y transdisciplinaria discusión, un discurso que se alinea según el contexto cultural que a su vez corresponde a un cierto nivel de desarrollo de cada civilización y territorio. Aspecto que se refleja en nuestro contexto latinoamericano a diferencia de países del primer mundo, donde las necesidades, prioridades y políticas de innovación tienen otras visiones. Sin embargo, estas primeras nociones servirán de fundamento, para entender que las configuraciones tecnológicas están estrechamente relacionadas con los desarrollos culturales que caracterizan nuestra sociedad, atributos que van, desde las primeras herramientas primitivas de supervivencia, hasta las actuales apuestas informáticas de comunicación.