Читать книгу Diario del piloto de la Real Armada, D. Basilio Villarino, del reconocimiento, que hizo del Río Negro, en la costa oriental de Patagonia, el año de 1782 - Basilio Villarino - Страница 5
DIA 1.º DE DICIEMBRE.
ОглавлениеNo hubo novedad en el campo. A las 10 de la noche se vió fuego al ESE, pero muy lejos. A las 12 vió el marinero Miguel Ignacio 2 hombres á pie á la orilla del rio, y como á distancia de 15 pasos de las chalupas y ranchos: corrió á preguntar á la guardia si andaban algunos de los nuestros afuera, y sabido que nó, fueron 4 de los de guardia á reconocer, y ya se habian escondido. Se tomaron las precauciones que me parecieron oportunas para pasar el resto de la noche, y mandé 9 hombres á caballo á registrar estas inmediaciones: pero la noche obscura, y la mucha maciega, no dió lugar á que se pudiese divisar cosa alguna, y solo por el desasosiego de los perros y los pájaros, ya desde prima noche sospechábamos gente en esta inmediacion.
DIA 2.
Al amanecer registré la estacada y los parages que hay mas á propósito para emboscarse, y no hallé cosa alguna. Salieron los descubridores, y volvieron á la 7 de la tarde sin novedad.
DIA 3.
Amaneció nublado con el viento al OSO bonancible, y cayeron algunas gotas de agua, á cuya hora se tomó un bagual que todas las noches nos tenia en cuidado, y al fin rompió un lazo y se fué; salió un peon corriéndolo, y vió un indio que galopaba campo afuera. Vino á dar parte, y mandé inmediatamente tomar caballos, y salieron 13 hombres armados con chuza y pistolas: volvieron á mediodia con solo la novedad de haber hallado el rastro fresco, y de otros mas. Despues que salió esta partida fué el bote á reconocer la otra banda por haber sentido las centinelas ruido á la media noche, y se halló el rastro de un hombre á pié.
DIA 4.
Esta mañana mandé reconocer el campo, siguiendo el rio aguas abajo; á mediodia volvieron los descubridores, con la novedad de haber visto fuego: á las 2 de la tarde despaché una partida de seis hombres á reconocerlo, y habiendo llegado la media noche sin que hubiesen vuelto, puse, desde esta hora hasta el dia, la mitad de las tripulaciones de guardia.
DIA 5.
De mañana mandé un peon á hacer la descubierta, el que volvió á las 11 sin novedad. A las 12 llegaron los 6 descubridores, sin otra novedad que la de no haber podido llegar al fuego por estar lejos, habiendo caminado el rio, aguas abajo, como 12 leguas: lo que sentí bastante, pues me parecia me traerian noticia de la partida, que estoy impaciente esperando con los víveres que me debe mandar el Super-Intendente, que segun sus cartas ya dias ha que debia estar aquí; y con esta tardanza el rio baja y se avanza la estacion.
DIA 6.
Salieron á hacer la descubierta, y no huvo novedad en el campo.
DIA 7.
Mudé la bateria á la boca de la estacada, y hice el cuerpo de guardia de la parte de adentro, porque habiéndose retardado tanto tiempo los auxilios que espero del establecimiento, me hace ya desconfiar su envio, por lo que tiro á fortificarme lo mejor que me sea posible, por si la estada aquí fuere para tiempo largo. No hubo novedad en la descubierta del campo.
DIA 8.
Esta mañana se mató una res: salieron los descubridores y vinieron á mediodia sin haber hallado novedad en el campo. A las 3½ de la tarde salió á cazar con un fusil el marinero Nicolas Baltazar y no ha vuelto, y se levantó una quemazon á dos leguas de nosotros.
DIA 9.
Esta mañana mandé dos peones á hacer la descubierta rio arriba, y cinco aguas abajo, á reconocer el fuego y buscar el marinero. A mediodia volvieron sin novedad los que fueron rio arriba, y los que fueron abajo trajeron la de haber hallado rastros frescos; que habian venido como tres cuartos de legua de nosotros cinco ginetes, y que este rastro vuelve para abajo: por lo que me persuado llevarian estos al marinero, y pegarian fuego. A esta hora divisamos otro fuego al N, pero á mas de 15 leguas de distancia: por la tarde mandé 7 hombres bien armados, rio abajo, á ver si hallaban algun vestigio del marinero, y no han hallado mas que los rastros dichos.
DIA 10.
Al amanecer despaché una partida de 11 hombres á descubrir el campo, siguiendo el rio aguas abajo, con el fin de descubrir algun estorbo que pudieran tener para llevar aquí los víveres que espero del establecimiento. Esta gente vá prevenida de á 3 y 4 armas de fuego, y una chuza cada uno para defensa de los indios que puedan encontrar.
No pareciendo el marinero Nicolas Baltazar, hice registrar su petate, y se halló un poncho, una fresada, un cuero de caballo, una chaqueta de cuero, un cuero de guanaco, dos saleas, unos calzones de poncho y otros de cuero, un chaleco viejo azul y una chupita de idem, un chaleco de cuero, un pañuelo nuevo, una talega vieja y en ella dos camisas, unos calzoncillos casi nuevos, otros idem viejos, una camiseta de crudo, un pañuelo viejo, unas medias de lana viejas, un chaleco de pañete forrado en bayeta, unos calzones de pañete azul usados, un gorro de pison usado, dos ligas, un aparejo de pescar, dos dados y un rempujo, una bolsita de brin con dedal, alfiletero y tijeras, una barrena y un rosario, un cuchillo viejo, un talegoncito con una chupa y dentro tres duros, vara y media de tabaco negro, y confesó el marinero Miguel Nuñez, que le tenia 11 pesos 2 reales que le habia dado á guardar, y estaba pronto á entregarlos. Se puso todo lo dicho depositado en manos del patron Eusebio Gonzalez. Al anochecer volvió la partida sin mas novedad que la de haber hallado dos rastros frescos, los cuales se perdieron de aquí á 4 leguas, y no vieron señal de que venian los víveres que espero. Hoy estuvo el viento al SO duro, y el rio prosigue siempre bajando. Este mes, que por falta de víveres estoy aquí, sirve de tanto perjuicio á la descubierta, me parece que si retardan algo mas en enviarlos enteramente la imposibilitaba, ya por lo mucho que baja el rio, ya por avanzarse la estacion y quedar poco verano, y ya porque se les dá lugar á los indios á que se junten para quitarnos los caballos en cualquiera vuelta en que no puedan ir al costado de las chalupas, sin cuyo auxilio es casi imposible este reconocimiento.[2]
DIA 11.
A las 5 de la mañana salieron á descubrir el campo, y volvieron á mediodia sin novedad. El viento se mantuvo al SO fuerte, y el rio baja mucho.
DIA 12.
Mandé los descubridores por la orilla del rio, siguiéndolo aguas arriba, los que volvieron á las dos de la tarde sin novedad. A las 4 llegó D. Ramon Sancho y dos peones, con la noticia de que venian á llegar las carretas con los víveres que esperaba del establecimiento: las que llegaron al ponerse el sol, al cargo de D. Juan Ignacio Perez, auxiliado por un sargento, un cabo, 16 infantes, un cabo, dos dragones y dos artilleros, que con los peones componian el número de 46 hombres. Se acamparon dentro del fuerte, y seguí el mismo método en las guardias que antes.
DIA 13.
Determiné salir dos dias aguas arriba, á orillas del rio, á fin de que nos viesen los indios; y si nos esperaban, traer los desertores y quedar en paz con los indios, haciéndoles manifiesta su traicion y engaño, sin hacerles á ellos el menor agravio, procurando llenarlos de confianza: y si no nos esperasen de miedo, (que seria lo mas cierto, como nos viesen á tiempo que ellos lo tuviesen para levantar sus toldos) para que este fuese bastante á ahuyentarlos muchas leguas, y separarlos de las orillas del rio para que no nos sirviesen de estorbo. Me pareció importantísima esta diligencia, porque de cualquier modo que sucediese era favorable: pero reparando y volviendo á leer las órdenes del Super-Intendente, y viendo que me dice que no se debe exponer la tropa por apresar los desertores, y que le parece conveniente mandase los peones y caballada, (que me servian de mayor auxilio) determiné obedecer y no empeñarme,[3] seguir lo que pueda sin los caballos y peones, y remitirlos al establecimiento, porque no se verifique la cláusula que dice, que mire á lo que me expongo si roban los indios los caballos, y acaece algun desgraciado suceso.
DIA 14.
Se acaba de carenar el Champan, y se recibió á su bordo el bizcocho de dos carretas, la grasa y miniestra de otra: estas son buenas, el bizcocho el mas inferior que se puede imaginar,[4] que será mucho que no se pudra antes de tiempo, y tres tipas de sal, que no llegaban á tres cuartillas.
DIA 15.
Este dia se mataron y charquearon 16 reses, las que hubiera salado si el Super-Intendente me hubiera mandado la sal que le pedí, y tendria en tal caso carne para dos meses mas que charqueada: si bien no hizo caso de algunas cosas que son indispensables y estan inutiles en el establecimiento, como son los remos, sal y otras.[5]
DIA 16.
Se mataron y charquearon 6 reses, y se concluyó la descarga de las carretas, y es tal el bizcocho que se hizo para la expedicion, que se metieron en el Champan 79 quintales, 37 libras; y de seguro entraria solo en este buque 120, siendo el bizcocho tan ruin como el que se embarcó.
DIA 17.
Se compusieron las velas, se le pusieron dos paños de baileo á la chalupa San Juan, en lo que se consumió la pieza de lona y ocho libras de hilo de velas, y se rompieron quince agujas de cocer velas. Este dia á las 4½ de la mañana salieron las carretas, y á las 5 ya estaba de marcha toda la expedicion de carretas y caballos.
DIA 18.
Se hizo un mamparo á la chalupa chica, y se le mudó al Champan uno, á fin de acomodar mejor las cosas, y pasé á la chalupa chica 16 quintales de bizcocho, y de allí otros víveres al Champan: les puse las tapas ó cubiertas de cueros.
DIA 19.
Se escogió el charque seco, y se embarcó y aprensó en el Champan: se derritió el sebo que se sacó de las reses; se hicieron velas nuevas por haber llegado inservibles las que mandaron del establecimiento.
DIA 20.
Hice recoger el charque y promediar la carga de las embarcaciones, y se le descubrió agua por la mura de babor al Champan, por lo que le dí pendoles y se compuso á mediodia. Se llamó el viento al SE, y por aprovecharlo embarqué todo el charque, aunque alguno fresco. Se abatieron algunos barriles, y puse la carne á plan de las chalupas; y á las 2½ de la tarde seguí mi viage con las cuatro embarcaciones de mi mando; habiendo navegado hasta las 10¼ de la noche 3½ leguas al NO corregido.
DIA 21.
A las 5 menos un cuarto seguí mi navegacion al remo, y aunque el viento era SE, en esta vuelta nos daba de proa. Seguí hasta las dos de la tarde, á cuya hora calmó el viento, y se dejó caer un aguacero, por lo que me fué preciso atracar á tierra y toldar las embarcaciones. A las 4½ de la tarde, habiendo cesado el agua, continué mi viage, y navegué al NO corregido 6 millas de distancia. A las 9 empezó á llover, y toldé otra vez las chalupas.
DIA 22.
Salí á las 6 de la mañana á remo y sirga por estar calma, y de esta suerte navegué todo el dia con alguna poca lluvia hasta las 8 de la noche, que por una turbonada del SO con viento recio, arrimé á tierra, y mandé el bote á dar auxilio á la chalupa San Juan, que con la fuerza del viento y corriente se habia ido á la otra costa. Toldé todas las chalupas por estar aturbonada la noche, la que pasé en el parage que, segun Falkner, me parece Tehuel-malal, cuya vuelta corre al SOS y SE. Navegué este dia 4½ millas de distancia en línea recta al ONO corregido.
DIA 23.
Este dia continué mi navegacion á remo y sirga hasta las 2 de la tarde que tuve viento al SO, con el que navegué hasta las 5½ de la tarde que se quedó calma, y seguí hasta las 8 á la sirga.
A las 11 de la mañana estaba inmediato á la cuchilla, último extremo del rincon grande, ó Tehuel-malal, y á las 5 de la tarde en el Potrero del Chanchito: entre uno y otro potrero hay 5 millas de distancia, arrimado á la cuchilla del S al NO ¼ N corregido.
El Potrero del Chancho es muy angosto en su entrada, y se puede facilmente fortificar.
Este dia navegué en línea recta 8 millas al ONO corregido.
DIA 24.
A las 5¼ de la mañana continué mi viage al remo, por ser el viento poco y contrario: á las 12½ estaba adonde se desertó Miguel Benites, de cuyo parage dista media legua al NNO el último brazo del arroyo que forma la isla grande: á distancia de 4 millas de donde se fué Benites, hallé los vestigios de haber estado los toldos de Francisco, y no es mal parage para pasar animalada de un lado á otro del rio, por tener buenas bajadas y salidas, y tres islas adonde pueden descansar, que precisamente salen á alguna de ellas, porque están en medio rio. A las 5 de la tarde vino el viento al SE fresco, con el que navegué hasta las 8¼ de la noche, que me acampé, por haber varado una chalupa.
Navegué este dia al NO ¼ O corregido, en línea recta 10 millas de distancia.
DIA 25.
Al ser de dia me hice á la vela, y siguiendo el rio por las canales de mayor profundidad, que son muchas por las espesas islas que hay en este rio, llegué á las 5 de la tarde á un parage que parece ser paso, por haber por la parte del N un camino y rastro de animales, desde donde tenia los toldos Francisco, hasta donde me acampé. Hoy á las 9 de la noche no se pudo caminar por la parte del S la orilla del rio, y esto conviene con las noticias de los indios.
Toda esta tarde tuve viento por el E fresco, pero incapaz de romper la rápida corriente de este rio, y en algunos parages á vela y remo no pudieron romper las embarcaciones, siendo preciso por esta causa traer siempre los marineros hasta medio cuerpo metidos en el agua tirando la sirga.
Navegué este dia al ONO 5 grados N corregido, en línea recta 9 millas de distancia.
DIA 26.
Navegué este dia á remo, espias y sirga al ONO corregido 4¾ millas de distancia, y me acampé á las 8½ de la noche.
Desde antes de ayer que hallé la novedad en este rio de ser el agua totalmente encarnada, lo que jamas he visto en el establecimiento ni en sus inmediaciones, de lo que infiero que cuando en las avenidas de arriba llega al establecimiento el barro que la colorea se aposentó, por ser larga la distancia, y que aquí habrá algunas tierras ó sierras vecinas á nosotros que tendrán dicho color.
DIA 27.
A las 5¼ de la mañana seguí á la sirga y remo, estando el viento casi calma, de cuyo modo se mantuvo todo el dia hasta las 5 de la tarde que vino por el E flojo. A las 7¾ me acampé en una isla, habiendo navegado al ONO corregido 7 millas de distancia.
DIA 28.
A las 5½ de la mañana seguí á la sirga con viento NO, y opuesto á mi viage. A las 11 se divisaron 4 ginetes que seguian el rio aguas abajo, arrimados á la barranca del N. A las 5 de la tarde se avistó fuego al N tierra adentro á larga distancia: navegué hasta las 8 de la noche 4 millas de distancia al ONO corregido.
DIA 29.
Salí á pié por no tener caballos, sobre unos cerros al ser de dia á descubrir el campo. A las 6 de la mañana seguí mi viage á la sirga, con viento NO fuerte. A las 10½ arrimé á tierra, por ser el viento y la corriente tan fuertes, que con toda la gente no fué posible sacar avante las embarcaciones una á una, y si tuviera caballos todos los dias desde que salí de donde estaba el indio Francisco, hubiera caminado á lo menos 6 leguas en línea recta, pero el Super-Intendente juzgó inutil este auxilio que tanto interesaba al servicio del Rey[6]. Al tiempo de arrimar á tierra, se vió un ginete como á menos de un cuarto de legua de nosotros, el que se volvió despues de estar un rato parado mirando. A las 2½ de la tarde se levantó una turbonada por el ONO de viento recio, agua y truenos. A las 3½ atravesé á la parte del S á acamparme, y toldé las embarcaciones. A las 5 pasó la turbonada, y se quedaron los horizontes achuvascados. Hoy á medio dia observé el sol en 38° 52 de latitud S, y hasta el parage de la observacion he navegado este dia una milla de distancia.
DIA 30.
A las 5 de la mañana salí al remo á atravesar á la costa del N, y seguí á la sirga: á una milla andada hallé rastro de haber pasado los indios de la parte del N á la del S, golpe de ganado vacuno y caballar, el que segun los rastros y camino hecho venia del NO de hácia el Colorado, y este paso es bueno; pues aquí se angosta bastante el rio, y tiene buena entrada y salida en el rio. A mediodia que venia yo registrando por tierra, y hallé muchos rastros de caballos, que así los del paso como estos, manifiesta como un mes de haber pasado: hallé otro rastro de un ginete que esta mañana seguia el rio por su orilla aguas arriba, el que sin duda seria el que se vió ayer. A las 8 de la noche arrime á tierra y me acampé, habiendo navegado este dia al O ¼ NO 4 millas de distancia.
DIA 31.
A las 4¾ de la mañana me largué, siguiendo mi viage al remo y sirga con calma por la parte del N. A las 10 pasé á la parte del S, por no serme posible romper la corriente por aquel lado. A las 11 descubrí una polvareda grande inmediata á la barranca del N, que se conocia ser golpe de ganado: seguí rio arriba, y á las 12 avisté caballada y ginetes. Poco despues se arrimó uno á la orilla del rio y mandé á un marinero y al mendocino José Oyola, á que le gritasen ó hiciesen señas para que nos esperasen. A las 2 de la tarde pasé á la parte del N, y vinieron dos indios, y el uno de ellos se dejaba algo entender: los agasajasé todo lo posible, y les compré una vaca por un freno; despues se fueron y vinieron con el cacique y otros dos indios mas, y á todos les hice cuanto agasajo pude: les dí de beber aguardiente y mate, y les regalé algunas bujerias y tabaco, y tuve la paciencia de estarme toda la tarde en conversacion con ellos, aunque al principio estaban desconfiados; pero luego entraron en confianza de tal modo, que se dejaron estar hasta de noche. La gente de mar me pidió licencia para hacer trato con ellos: se la concedí, y les compraron en las dos chalupas San Juan y San Francisco dos terneras de dos años por dos cuchillos, y los del Champan una buena vaca por un frasco de aguardiente un gorro y un cuchillo. Quise permitir esto á las tripulaciones, porque como el método que llevo con los víveres es lo mas arreglado que puedo, precaviendo el que no llegue el caso de que me falten, les permití este desahogo para que las coman con libertad. Agasajé mucho á estos indios por muchos motivos, los cuales no es menester referir porque están sabidos, pero ademas de estos el principal ha sido por llevarlos algunos dias inmediatos á las embarcaciones, por ser dichos indios del Guechuhueben, ó Parage de las Manzanas, para donde siguen viage, por ver si puedo conseguir con ellos el que me presten caballos para la sirga, pues la gente no puede arrastrar las embarcaciones, y se me van enfermando muchos, y son los mozos de mas robustez y trabajo: lo que me aflije bastante por la falta de los caballos, pues se me puso la gente mucho mas flaca y débil en 11 dias que há que salí de la fortaleza de Villarino en el Choelechel, que en 38 que tardé desde el establecimiento á dicho parage. Esto me tiene entre la espada y la pared, porque parando para dar algunos dias de descanso á las tripulaciones, es consumir víveres y no adelantar: caminar con el trabajo con que se camina, es acabar la gente; de modo que es indecible la falta que me hacen los caballos. Navegué este dia al O corregido 2 millas de distancia.
Las noticias que pude adquirir de estos indios, son las siguientes:—Que el Choelechel está de este sitio 4 dias de camino, con toldos, chinas y niños, siguiendo la orilla del rio aguas abajo: que desde dicho sitio, donde hoy me hallo, hasta el Huechun-huechun y entrada en el Rio Tucamel, y una laguna muy grande tardan 12 dias, caminando despacio con los referidos estorbos: que desde allí á tierra de cristianos tardan 10, al mismo caminar; de cuya tierra, dicen, se surten de frenos, cuchillos, lanzas y bujerias. Esta cuenta de los dias que se tardan de unos á otros parages, la hacia este indio quebrando pedacitos de paja; y preguntado si por el Huechun-huechun habia muchos indios, tomó un puñado de arena para significar su multitud. No pude informarme mas por no entender el idioma.