Читать книгу Teología con alma latina - Daniel Salinas - Страница 6

Оглавление

Prólogo

El autor del presente libro tiene por objetivo demostrar que los evangélicos latinoamericanos no han sido simples propagadores de la ideología estadounidense o agentes secretos de su inteligencia sino que han producido un pensamiento teológico digno de ser recuperado y reivindicado. Para ese propósito, Salinas desarrolla el recorrido histórico de esa teología evangélica durante el siglo XX. El punto de inicio de ese recorrido es el Congreso Misionero de Panamá en 1916 analizando luego los congresos que se desarrollaron en Montevideo y La Habana. En cuanto a lo teológico, si bien el autor pondera la fuerza misionera del dispensacionalismo, critica su tendencia a ser demasiado abroquelado en sí mismo al no ofrecer las posibilidades para la articulación de una teología contextual. Salinas dedica un espacio significativo al análisis de las CELA I y II (Conferencia Evangélica Latinoamericana I y II) que se constituyeron en un verdadero fermento para entender la Iglesia y su papel en la sociedad latinoamericana. Con respecto a la CELA II, sobresale el mensaje de José Míguez Bonino, que el autor evalúa en estos términos:

La ponencia de Míguez en CELA II fue tanto alentadora como profética. Sus evaluaciones nos dejan ver un cuadro positivo y realista de la situación eclesiástica y teológica a comienzos de los años 60. Se mostró disposición para tener una mirada crítica y constructiva dentro del movimiento evangélico. Sus observaciones sobre las deficiencias cristológicas concordaban con las de Mackay, casi tres décadas antes, en cuanto al docetismo prevalente.

De especial importancia son, precisamente, los datos que el autor proporciona sobre los pioneros de la teología evangélica en América Latina, destacando entre otros, a Juan A. Mackay, teólogo presbiteriano que residió varios años en Perú, el mexicano Gonzalo Báez-Camargo y el también mexicano Alberto Rembao, directores de las influyentes revistas Luminar y La Nueva Democracia, respectivamente. Las referencias a esas fuentes periodísticas constituyen un verdadero aporte al tema del libro. Pero el autor no se queda en ese primer período de la génesis teológica latinoamericana, sino que avanza a períodos posteriores en los que se destacan, entre otros, C. René Padilla y Samuel Escobar de quien rescata un artículo pionero titulado: “¿Somos fundamentalistas?” que fuera publicado por Pensamiento Cristiano, revista pionera en Argentina y cuyo primer director fue Alejandro Clifford.

Con referencia a Escobar, Salinas destaca la fuerte crítica que formuló a la teología de Iglecrecimiento, ya que contiene “ideas que llevan a reducir el evangelio al mínimo para tener en el redil el máximo de personas, o a evangelizar causando el mínimo posible de cambio social, que han caracterizado al cristianismo nominal de América Latina.”

Hay dos entidades a las cuales Salinas otorga un rol decisivo en su análisis: Iglesia y Sociedad en América latina (ISAL) y la Fraternidad Teológica Latinoamericana (FTL). La primera, constituye un espacio de vanguardia que surge en el ámbito de las iglesias protestantes históricas a instancias del Consejo Mundial de Iglesias y que procura desarrollar una teología que buscó responder a los grandes cambios sociales a nivel mundial y la fuerza revolucionaria en el contexto de América Latina. La teología isalina fue pionera en la temática, toda vez que su génesis (1961) es anterior a la propia Teología de la Liberación, de vertiente católica y que tuvo su bautismo recién en el CELAM II (1968).

En cuanto a la FTL, difícilmente hubiera surgido sin el acicate de ISAL y de la Teología de la Liberación. Cabe consignar también la influencia indirecta del libro de Peter Wagner Teología latinoamericana: ¿evangélica o izquierdista? que el propio autor repartió en el Primer Congreso de Evangelización (CLADE I) desarrollado en Bogotá en 1969 a instancias de la Asociación Billy Graham. Esa obra —más allá de la tenue ponderación de Juan Luis Segundo— estaba atravesada por muchos postulados verdaderamente incomprensibles como el que sostiene que la misión de Cristo en el mundo lejos estaba de incluir la justicia social ya que eso, argumentaba Wagner, es “complicar el problema del mal.” Nos hemos ocupado en criticar esos postulados en ¿Para qué sirve la teología?2 Los osados presupuestos de Peter Wagner provocaron que los teólogos evangélicos asistentes al evento —entre otros, C. René Padilla, Samuel Escobar y Emilio A. Núñez— se reunieran allí mismo para sentar las bases de la creación de la FTL, cuya primera reunión oficial se realizó en Cochabamba, Bolivia, en 1970. Altamente significativo es el tema que se abordó allí: inspiración y autoridad de la Biblia. Las diversas ponencias implican una toma de distancia de los teólogos evangélicos tanto del fundamentalismo estadounidense como del liberalismo europeo, especialmente alemán, y la tenue reivindicación de la teología de Karl Barth.

Justamente el año 1970 marca el comienzo de una década de producción teológica con publicaciones influyentes como la obra de C. René Padilla, Misión integral, a la que habría que agregar El Evangelio hoy. En el primero de esos libros, se destaca la teología crítica de Padilla en cuanto a la acomodación del Evangelio a la cultura y el reduccionismo evangelical de la mera aceptación de Cristo como Salvador. El autor cita a modo de botón de muestra el siguiente párrafo de Padilla:

El acto de “aceptar a Cristo” es el medio para alcanzar el ideal de la “buena vida” sin ningún costo. La cruz pierde su escándalo, puesto que apunta al sacrificio de Jesucristo por nosotros, pero no es un llamado al discipulado: es cruz de Cristo, no del discípulo. El Dios de este cristianismo es el Dios de la “gracia barata”, el Dios que siempre da pero nunca demanda nada, el Dios hecho expresamente para el hombre-masa que se rige por la ley del menor esfuerzo y busca las soluciones fáciles, el Dios que se concentra en aquellos que no tienen posibilidad de negarse a él porque lo necesitan como analgésico.

Otros dos espacios teológicos son considerados por Salinas: el crecimiento exponencial del pentecostalismo —para cuyo análisis le han sido útiles las observaciones, entre otros, de Carmelo Álvarez— y la irrupción destacada de las teólogas latinoamericanas. Salinas da cuenta de la reunión que, bajo los auspicios de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo se realizó en Buenos Aires del 31 de octubre al 4 de noviembre de 1985 para dialogar sobre la teología femenina. Particularmente destaca la participación y evaluación que de la misma realizó la mexicana Elsa Tamez.

En sus conclusiones, el autor señala el problema mayor que siempre ha encarado la teología evangélica en América Latina. Dice:

Aparte de algunos esfuerzos de ISAL y FTL, por ejemplo, para derrumbar las barreras denominacionales e ideológicas, la mayoría de los avances en el pensamiento teológico han sido restringidos a los resguardos eclesiásticos. La sospecha y la desconfianza han hecho que la unidad sea difícil y hasta imposible. Ésta es, y sigue siendo, la mayor debilidad y limitación del desarrollo teológico evangélico en América Latina.

Coincidimos con ese diagnóstico, razón por la cual sería importante distinguir cuidadosamente entre teologías protestantes —vinculadas a las iglesias “históricas”— y las teologías clásicamente denominadas “evangélicas”, ya que ambas corrientes ponen de relieve las diferencias de concepción de la participación social y, sobre todo, política de los cristianos en América latina, lo cual revela posicionamientos ideológicos difíciles de conciliar.

En síntesis, Teología con alma latina constituye un trabajo importante para entender los caminos que la teología evangélica ha recorrido en el siglo XX en el que se destaca el esfuerzo de su autor en la búsqueda de fuentes primarias, distinguiendo cuidadosamente las diversas etapas de su desarrollo y los nuevos desafíos que confrontan los evangélicos en el presente. Será un libro útil para los estudios de la teología histórica en América Latina.

Dr. Alberto F. Roldán

Doctor en teología (ISEDET). Máster en ciencias sociales (UNQ). Máster en educación (USAL)

Ramos Mejía, Pascua de 2018

____________________

2 Alberto Roldán, ¿Para qué sirve la teología? Buenos Aires: FIET, 1999, pp. 143–145. Una segunda edición revisada y ampliada ha sido publicada por Libros Desafío, Grand Rapids, 2011.

Teología con alma latina

Подняться наверх