Читать книгу Resistencia bisexual - Elisa Coll Blanco - Страница 8
ОглавлениеIntroducción
El 5 de agosto de 2019 salgo de la consulta del dentista y rompo a llorar. Me he estado aguantando durante toda la cirugía porque tengo veintisiete años y ya no es socialmente aceptable llorar en el dentista, así que al pisar la calle exploto y me siento ridícula. No lloro por el dolor, que un poco sí, pero no es eso en el fondo. Cuando realmente noto el pinchazo de angustia y se me aprieta la garganta es cuando el dentista me dice tan tranquilo que lo que tengo no se cura, que está alarmantemente avanzado para alguien tan joven como yo y que, si no lo freno, puedo empezar a perder dientes antes de ser mayor. Y no sé por qué, pero esas palabras me recuerdan de pronto que me voy a morir. Que mi cuerpo no va a ser para siempre, que se va a ir deteriorando y que igualmente se me iban a caer los dientes y el pelo y los huesos. Ahí es cuando me entran los pucheros. Y quiero abrazar a alguien, pero he ido sola. Ella, nada dramática.
Hoy, unos días después y aún con los puntos de sutura en la boca, decido que voy a hacerme mi primer tatuaje.
Mientras escribo esto, todavía no he empezado a redactar de verdad este libro. No sé casi nada de él. No tengo ni idea de a qué lugares me va a llevar, cómo va a desarrollarse, si te va a gustar, cuántas noches me va a tener en vilo, a cuántas personas de mi familia voy a escandalizar, si va a ser capaz de expresar lo que quiero expresar. Solo sé una cosa: que una vez esté publicado, se va a quedar así. Para «siempre». No se va a poder modificar. No voy a poder ir casa por casa a borrar un párrafo que en unos años de pronto decido que no me gusta o ya no me representa. Y es que hoy me he dado cuenta de que, aunque nunca me he tatuado por pensar que no quiero tomar una decisión tan permanente, escribir este libro es una decisión mucho, mucho más permanente que un tatuaje. De hecho, realmente he estado tomando caminos permanentes toda la vida, aun sin darme cuenta: ya no puedo haber cursado una carrera distinta, no puedo no haber hecho autostop en Albania, no puedo volver atrás y estudiar música al acabar el instituto. Cuando este libro se publique no voy a poder cambiar nada aunque yo siga cambiando: se va a quedar tal cual, me guste o no. Así pues, ¿qué es un tatuaje al lado del terror de quedar inamoviblemente abierta a bocajarro ante los ojos de quien lee? Y aun con todo, ese para siempre es relativo: hasta que se pudran los libros, hasta que se pudra mi cuerpo.
Ni siquiera sé qué va a ser, pero cuando leas estas palabras ya llevará tiempo siendo parte de mi piel. He decidido empezar esta etapa así: fiándome un poco de mi yo de ahora, y no pensando tanto en si la Eli de dentro de unos años se enfadará conmigo. Ojalá la Eli de hace unos años no hubiera gastado tanto tiempo pensando en si yo iba a pasarlo mal por su culpa. Cerrándose puertas, dudando de sí misma y creyendo que yo tendría mejor criterio que ella. Siendo convencida por el sistema tan jodido en el que vivimos de que muchas de las cosas que más real le hacen sentir son pasajeras o fases. Así, a muchas de las piezas que forman una parte importante de quien soy hoy he tardado años en darles un nombre y hacerles un hueco en mi identidad. También he perdido en muchas ocasiones la oportunidad de profundizar y explorar esas «fases» (algunas lo eran, otras no) por pensar que el hecho de que algo pueda ser temporal significa que es menos real, o menos importante, o menos válido. Así que sí, lo he decidido: voy a escribir este libro y voy tatuarme. Porque el tatuaje, igual que este libro, igual que mis dientes, igual que tu vida, realmente no van a permanecer para siempre... pero no por eso nos lo vamos a tomar menos en serio, ¿no?