Читать книгу Al oriente del Edén - Francisco López Taboada - Страница 6
Оглавлениеa las historias del Génesis
El GÉNESIS es un libro tan excepcional como singular. Es el primer libro de la Biblia, el primero también del Pentateuco, nombre que deriva del griego, llamado así por formar parte de los 5 (‘pénte’) y libros o rollos (‘téukhos’), escritos por Moisés en el siglo décimo quinto (XV) antes de Cristo. En realidad, el título del libro en el original hebreo es ˝Be-reshith˝, que corresponden a las primeras palabras de la ˝Torá˝ y del propio libro, que significan «En (el) principio».
Pero esta anotación va más allá de lo obvio, ya que no sólo es el principio del libro y de la Torá, sino que marca el principio para todo: es el principio de la creación, el principio de la humanidad, relata la primera caída del hombre y sus consecuencias, el principio de los oficios, de la construcción de las primeras ciudades, de la sociedad organizada que hoy llamamos ‘urbanita’, del mayor cataclismo de la historia de nuestro planeta, el origen de las lenguas y las naciones, del origen de la migración de personas y animales a todos los continentes; del origen de la total corrupción del género humano, pero también del principio del plan de la Redención y de la Gracia por parte de Dios.
El Génesis es el principio de todas las cosas que conocemos y vemos a nuestro alrededor. Es el origen de todo lo creado, pero no del Creador. En Juan 1: 1 y 2 el autor del Evangelio nos dice que “en el principio (sin principio) ya existía el Verbo (Jesucristo), que el Verbo estaba con Dios (el Padre), y que el Verbo era Dios”. Y continúa diciendo que “Dios creó todas las cosas por medio de Él, y nada fue creado sin Él.” Y finalmente en el segundo versículo de la Biblia (Génesis 1:2) también aparece la acción del Espíritu Santo en el orden de la creación: “Y el Espíritu de Dios se movía en el aire sobre la superficie de las aguas” (Versión NTV).
Sin ningún ánimo de pretensión, queremos presentar la misma Palabra de Dios, de una manera fresca y renovadora para todos nosotros, con una nueva visión y una nueva perspectiva para el hombre de hoy, siguiendo las recomendaciones del Apóstol Pablo en Romanos 12: 2 de no conformarnos a este mundo, mas bien, transformar nuestra manera de pensar mediante la renovación de nuestro entendimiento, y comprobar cómo la voluntad de Dios hacia nosotros es buena, agradable y perfecta.
En el Génesis podemos apreciar principalmente seis relatos o “historias del Génesis” que sobresalen sobre todas las demás, de las cuales se puede decir que las tres primeras corresponden a relatos sobre la creación desde diferentes perspectivas, y las otras tres al llamamiento y desarrollo de los pueblos semitas hasta convertirse en la nación de Israel, llamada a ser luz y piedra angular como testimonio a las naciones.
Creemos que toda la Biblia, incluido el Génesis, no es un libro de fábulas alegóricas más o menos inventadas, sino más bien se trata de un libro en el que se narra la historia de nuestro mundo, inspirado enteramente por Dios, en el que se cuenta la historia de una “cosmovisión” que incluye la tierra y a la humanidad. En esa cosmovisión aparecen 7 etapas o eventos fundamentales para la Humanidad:
1 La creación;
2 La caída;
3 El diluvio universal;
4 Babel, la gran confusión;
5 El nacimiento del Mesías;
6 La muerte y resurrección de Cristo; y
7 La Segunda Venida y redención final del creyente, con cielos nuevos y tierra nueva.
En la primera historia se nos aparece el Creador como el Ser eterno e inmutable, creador y creativo, como dador y fuente de vida, existiendo ya en el principio y actuando desde el principio, poniendo su sello de identidad en todo lo creado y aportando al hombre de su propia esencia constitutiva.
En el relato de la creación destacan con diáfana claridad el orden, organización y sinergia perfecta, lógica e inteligencia supremas en el desarrollo de construcción cosmogónica del universo.
Desde el desarrollo del espacio y la materia donde no existían, la energía que permitirá poner en funcionamiento las creaciones posteriores, así como el orden y el inicio del tiempo. Un entorno agradable y perfecto para la vida como fue la atmósfera primigenia, organización sinérgica y el inicio de la vida con toda su diversidad. Para recrear nuestra vista, como si de un mirador se tratara, creó los cuerpos celestes y la medida del tiempo, las estaciones, los días y años.
Ya estaba preparado el universo para poblar la tierra de vida animal con gran movilidad como los animales marinos, toda variedad de aves, los gigantes terrestres como dinosaurios y los mamuts, los reptiles y sin olvidar el resto de animales terrestres, incluido el ganado, según diferentes géneros y especies. Finalmente Dios reposó de sus obras y santificó el reposo como ejemplo para nosotros.
El hombre aparece como fruto del amor de Dios hacia sus criaturas, como pináculo de la creación, hecho a imagen de Dios le dio de su propia esencia de vida, le hizo virrey de lo creado y le dio potestad para gestionar y administrar su creación; y finalmente lo bendijo con una bendición especial, la cual le permitió participar y compartir el mismo reposo del Creador: utilizando el tiempo y la vida que recibió, gozando de la vida en comunión con El, investigando y descubriendo su creación, ínter-actuando y aprendiendo a través de sus experiencias y manteniendo una relación personal y natural con el Creador.
En el 2º relato sobre la historia de la Creación en el Génesis, Dios, como arquitecto, nos sigue revelando el gran proyecto de su creación y en especial su gran obra: “el hombre”. Dios responde aquí a nuestras típicas preguntas existenciales:
¿De dónde venimos?; ¿cuál es nuestro origen?; ¿qué propósito y razón de ser tiene el hombre?; ¿y la mía en particular?; ¿qué es la vida?; ¿qué es la muerte, por qué y para qué?; ¿Cuál es nuestro destino después de la muerte?
En los Capítulos 2:4 al 4:26 Dios como Padre nos habla y contesta a través de su relato en lo que llamamos la 2ª historia de la Creación: de la razón de ser, de la definición de su vida y del propósito original del hombre:
Que somos fruto de su amor.
Para el gozo de Él.
Para disfrutar y compartir los dones que Él nos ha dado.
Para mantener una relación estrecha, íntima y personal con Dios.
Sólo si volvemos a nuestro Padre, podremos tener un reencuentro real con la vida y la plenitud de ella, con su verdadero significado. Dios nos proveyó de un entorno extraordinario: De la vida, de la fuente de la vida, de una ayuda idónea... y a pesar de nuestra transgresión ante la Ley del Señor, nos provee una restauración con Él por medio de un Nuevo Pacto: EL GRAN PACTO DE DIOS.
En el presente volumen sólo trataremos sobre el tercer relato del libro de Génesis.
En el 3er relato sobre la historia de la Creación, capítulos 5:1 al 9:29, los grandes patriarcas son un ejemplo de prudencia y piedad para sus contemporáneos, y de bendición, con sus vidas prolongadas para testimonio en todos los tiempos: “Enoc caminó con Dios”, Matusalen – su hijo – convivió, durante la construcción del Arca, junto con su hijo Lamec, su nieto Noé y sus biznietos Sem, Cam y Jafet. ¡¡Todo un ejemplo para nuestra generación!!
La gran destrucción del diluvio nos muestra el juicio de Dios, pero nos provee de una salvación: “Su arca”, donde somos rescatados y preservados del juicio. Se inicia aquí un nuevo pacto que Dios establece con Noé y sus descendientes. Dios pone su sello del pacto establecido con Noé en el arco iris. Cuando lo veamos en el cielo, recordemos que Dios permanece fiel a sus promesas. De la misma manera, en el Nuevo Pacto la sangre de Jesucristo, que “nos limpia de todo pecado”, es tipo del Arca de Noé.
Si el arco iris es el sello y señal del pacto de Dios con Noé, la Santa Cena es el sello del Nuevo Pacto que el Señor Jesucristo estableció con sus discípulos, para recordar su muerte a cambio de nuestra vida.
En los siguientes volúmenes de esta obra seguiremos con las tres grandes historias restantes del Génesis:
La 4ª gran historia del Génesis que encontramos en el 10:1 al 25:11, nos relata el llamamiento que Dios hace de los hebreos desde las naciones gentiles. Nos encontramos con las generaciones de los hijos de Noé y de Sem, así como las generaciones de los hijos de Taré: Abraham, Isaac y su descendencia. La enseñanza principal que la Escritura nos enseña aquí es el auténtico fundamento de la vida.
La 5ª historia la encontramos en Génesis 25:12 al 35:29, y nos describe el mantenimiento de la visión hebraica y su posterior desarrollo hasta llegar a ser el pueblo de Israel. Conoceremos las generaciones de Ismael y de Isaac y su historia y aprenderemos sobre la naturaleza y las condiciones para obtener la bendición de Dios.
La 6ª y última gran historia del Génesis la encontramos en los capítulos 36:1 al 50:26. Recordaremos la historia de los primeros israelitas en Egipto, el imperio donde entraron como un minúsculo pueblo y saliendo de allí como principio de una gran nación. Veremos las generaciones de Esau, y la vida y las generaciones de Jacob.
Viviremos sus luchas y sus éxitos, pero también sus frustraciones y fracasos; y comprobaremos que eran muy semejantes a los nuestros. Veremos el encuentro de Jacob con el que hasta ese momento era el Dios de sus padres, y cómo a partir de un momento, llega a ser su Dios, y su Señor y compañero de viaje. El tópico principal que veremos aquí es el sendero de Israel hacia el gobierno y administración mundiales, con el fin de llegar a ser guía, sal y luz a las naciones. Pero esto ya lo iremos viendo a medida que vayamos caminando juntos.