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Un millón de motos

La moto hace mucho ruido. Es una grande y destartalada motocicleta, por cuyo tubo de escape sale una nube de humo negro. Necesita una reparación urgente.

Pero el padre de Munlik está contento con su moto. Piensa que las numerosas motos que se ven actualmente en Mongolia simbolizan el progreso que empieza a entrar en su país.

— Antiguamente, los mongoles teníamos un millón de caballos; dentro de unos años, tendremos un millón de motos — bromea algunas veces con su hijo.

Sentado en el asiento trasero de la moto, Munlik acompaña a su padre a dar un paseo por Ulan Bator.

En la ancha avenida de Natsagdordj, hay muy poco tráfico. Tan sólo se cruzan con una vieja camioneta que transporta pieles, un autobús repleto de soldados y un anticuado automóvil negro, en el que seguramente viaja algún miembro del gobierno, que son los únicos que tienen coche en Mongolia.

Pasan por el puente sobre el río Toula. Y en seguida llegan a la gran plaza de Soukhe Bator, donde está el edificio del Parlamento.


En la plaza, dos jinetes pasean montados en sus caballos. Los cascos de éstos se han acostumbrado al pavimento de la plaza y no se espantan por el ruido que hace la moto del padre de Munlik. En Ulan Bator, conviven perfectamente el pasado y el presente.

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