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Carolina

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No todos quieren que se sepa que pasaron por el hospital psiquiátrico, algunos tratan de ocultarlo lo más que pueden, por lo tanto, los nombres de este capítulo y el siguiente fueron cambiados, más los hechos que ocurrieron son reales. Otra cosa importante es que los medicamentos que tomaban producían somnolencia y afectan a la memoria, por lo cual varios acontecimientos importantes fueron olvidados.

Llegué al hospital casi a la fuerza, el día anterior me durmieron, al día siguiente me despertaron, estaba algo confundido, me pasaron a la sección y ahí me dejaron durmiendo otro rato. No creo haber soñado esto, pero en un momento recuerdo sentir que alguien me estaba besando, cuando abrí los ojos veo saliendo de la sala una mujer, luego de eso me volví a dormir, ya más despierto y luego que me dijeran donde estaba; la conocí, su nombre Carolina, si bien no era mi tipo de mujer, si era bastante bonita, tenía un tatuaje con el nombre de un pololo82 que tuvo (en el estómago).

Rápidamente me hice amigo de mi compañero de cama, el cual me advirtió que no me acercara a ella, todos estábamos enfermos, pero no todos presentamos los mismos síntomas o estábamos por las mismas cosas, algunos estaban ahí por drogas. En el caso de la Carolina, ella besaba descontroladamente a los demás, a veces inconscientemente, y como era guapa, la más guapa de todo el sector, bueno los hombres se aprovechaban, no todos eso sí, mi amigo nunca la besó.

Cada vez que llegaba alguien nuevo ella aprovechaba de saludarlo a su modo. Vi cómo se aprovechaban varios hombres de la situación y había que llamar a los TENS para que los separarán, en especial uno rubio alto, un verdadero saco wea83, había otro de pelo negro que por más que intentaba ella no lo aceptaba, un día el rubio con este tipo de pelo negro discutieron fuerte, y el rubio en venganza le da un beso a la Carolina sacándoselo en cara – Mira, yo sí le puedo dar un simple beso—. Me sentí un poco mal por él, pero después pensé, ¿quién hubiera sido yo si esa discusión me tocara a mí?

Los días pasaban y de a poco comenzamos a hablar, ella me evitaba, o se ponía nerviosa, como ya dije más de una vez la vi besarse con otros del sector, sobre todo a los nuevos. A veces me sentía mal, estaba falto de cariño y mientras a los otros ella les daba besos me preguntaba ¿Por qué a mí no me pesca84? Luego me decía: las cosas son mejor así, a ella no hay que acercarse.

Un efecto inmediato de las pastillas que tomaba fue el subir de peso, pasé de los 63 kg. A los 75 kg. Ya no parecía un desnutrido, pero eso fue lo único positivo, fumaba más y no hacía deportes, pero si alguien fumaba mucho era la Carolina. También tienen que entender que estamos aislados del mundo exterior, así que nos van a visitar al hospital nuestros seres queridos, en mi caso, mi padre me iba a visitar, yo no quería que nadie más me fuera a ver, pero me llevaba dulces y cigarros, además de ropa limpia. Pero en el caso de la Carolina, a ella no la iba a ver nadie, y siempre nos pedía 1 o 2 cigarros cada vez que nos daban autorización de fumar que era unas 4 veces al día, no podíamos fumar cada vez que quisiéramos lo cual dadas las circunstancias era desgastante.

Varias veces quedamos varios en la mesa mientras hablábamos, cada vez que estábamos solos llegaba uno de los TENS y me advertía que no me aprovechara, que ella estaba psicótica y yo no (seguro yo fui de paseo al hospital), pero bueno, supongo que esa constante oposición fue la que terminó produciendo lo inevitable. Algo que nunca entendí es por qué a mí siempre me decían eso y no a los jotes85 que les rondaba.

Un día no sé por qué o cómo, nos pusimos a conversar, no recuerdo qué le dije o qué hice, sólo recuerdo que se estaba acabando el día, y en eso, terminamos besándonos, después de mucho tiempo volvía a dar un beso, pero sabía que yo era sólo uno más al que besaba, es más, a mí me evitaba, no era nada especial, no sabía en ese momento si ella estaba consciente de lo que hacía, pero se sintió bien.

Algo que la gente no entiende es que ahí encerrado el tiempo pasa más lento, alguna vez han estado en un lugar en el cual no quieren estar y ves pasar los segundos en el reloj tratando de que vaya más rápido, bueno imagínense eso todos los días, un efecto de eso es que no sabes qué hacer en todo el día y cuando se acaban los juegos y las conversaciones, bueno pasan cosas como lo de la Carolina. Nuestra sección era mixta pero el resto de secciones eran de un solo sexo, sólo hombres o sólo mujeres.

La Carolina al día siguiente les diría a todos que estábamos pololeando86, ella estaba feliz y entusiasmada, y yo preguntándome en qué minuto le pedí pololeo87, no lo recordaba en ese momento y no lo recuerdo ahora. Pero cuando ella le contó a los demás y me preguntaron si era cierto yo solo asentí con la cabeza y la besé. En esa ocasión vi más caras tristes o decepcionadas que alegres. No debí asentir, no era honesto conmigo y estaba desesperado y solo, con el corazón roto y creí que ella me sacaría del problema en el que me había metido, creí que ella sería esa compañera que me apoyaría en las malas.

A algunos hombres no les gusta la idea de meterse con alguien que ha estado con muchos hombres antes, a mí la verdad eso no me importó, como dije la vi besarse con casi todos los hombres que estaban ahí. Tampoco me quería aprovechar de ella, no quiero que se mal entienda.

Ella era cálida conmigo, era linda y además parecía quererme, si bien estando allí no era feliz, la verdad, es que el cariño de la Carolina ayudó a atenuar las molestias. Era bastante extrovertida también, la verdad es que eso me gustaba, quería alguien más desinhibida que las anteriores, pero sabía que estaba jugando con fuego, y ella era tan hermosa y peligrosa como el fuego, me envolvía su calor, me hacía sentir cálido y a la vez seguro, todos los problemas desaparecían y sentía que estaba en otro lugar, uno mejor, donde nada importaba, como un veranito de san Juan88, donde el sol ilumina y entibia los oscuros días del inclemente invierno, uno de los dos resultaría quemado al final.

Como se imaginaran lamentablemente esta era mi primera polola89, ya que si bien tuve varios triunfos con las mujeres, nunca me puse a pololear90, incluso una vez fui patas negras91, la verdad es que nunca me había molestado esa situación, dado que hasta llegar a Arica nunca me faltó cariño.

El primer día fue el mejor, mucho cariño abrazos y por supuesto besos, pero a muchos no les gustaba la idea incluyendo a mi padre, quien desde el día que se enteró me dijo que terminara, yo no le conté, pero se enteró igual.

Al segundo día una de las auxiliares que estaba embarazada me preguntó:

—¿Por qué estás con ella?—. Y le expliqué:

—La verdad es que estuve demasiado tiempo solo.— Me miró incrédula y pensó en voz alta:

—¿Pero tan necesitado?

Una vez que dijo eso me miró sorprendida y se fue algo asustada, creo que dijo algo que no debía, pero ¿era verdad o no? Pienso a veces que sí y en otras que no, después que una mujer a la cual de verdad quieres y conoces te destroza por culpa de tu billetera es difícil recuperarte. Mi padre me dice que en la guerra cualquier hoyo es trinchera, y estando mal anímicamente no es malo que una mujer, sea cual sea su estado, te saca de esa situación, está bien.

Una de nuestras compañeras en el hospital, una joven morena me dijo —:No le hagas daño, te lo advierto—. Si bien nunca le caí bien, no esperaba ese tipo de hostilidad, digo no me aproveché de ella, de repente ella estaba interesada en mí y yo, al igual que ella solo quería salir de ahí, quería ayudarla como ella me ayudaba a mí. Mis intenciones eran mejores que las de los otros que simplemente la usaron. Sin importar eso, las palabras y comentarios mal intencionados continuaron.

La verdad es que el tiempo pasaba más rápido abrazado a ella y era genial sentir su calor, ya era el tercer día y en la mañana uno de los TENS más viejos me advierte que me aleje de ella, porque ella es menor de edad. Nunca me atreví a preguntarle la edad, pero esa amenaza si me espantó. Lo único que podía hacer era preguntarle la verdad, cuando lo hice me dijo que no, a lo que agregó —:Ni siquiera mi edad te gusta—. No entendí de dónde vino eso.

Al parecer se le metió en la cabeza (o le metieron en la cabeza) que yo no la quería, pero de todas formas volvía a mí, a veces era insoportable, sobre todo cuando tenía hambre o recién despertaba, pero todos somos así. Un día después de varios besos le dije:

—Voy al baño y vuelvo.

—Ya, yo voy a la pieza de mujeres—. Me respondió.

Yo simplemente me fui, ella me siguió detrás. Quería. No… lo deseaba, que se metiera al baño conmigo, entró y en eso me volteo y ella salta encima de mí y me besa apasionadamente, nos metimos en el baño de discapacitados y ahí comenzamos a hacerlo. No voy a dar detalles de lo ocurrido, solo diré que pasó poco tiempo antes que nos descubriera mi amigo, y yo le dijera a la Carolina que había que parar. Salimos y no hubo consecuencias y nadie de los TENS o los doctores se enteraron de lo ocurrido.

Al día siguiente yo estaba en la fila del desayuno y ella venía de las últimas en levantarse, como ya dije la medicación provocaba somnolencia y afectaba la memoria, ella tomaba una dosis más fuerte que la mía, así que ella pasaba más tiempo durmiendo o somnolienta. En esa mañana en particular ella llegaría a la fila y cuando la iba a abrazar con una voz dura y poco amistosa me dice —Buenos días mi amor—. Me miraría con cara de ultratumba y dirigiría la mirada a otra parte, yo simplemente asombrado me alejé lentamente. Después del desayuno se recostaría en el sillón sobre mí.

Pasaban los días y ya no eran tan aburridos, ya no saludaba a su modo a los nuevos y la actitud de varios ya había mejorado, el rubio me preguntaría un día mientras abrazaba a la Carolina —¿Estai playa92 hermano?—. A lo que yo respondería —Sí, compadre—. Estaba mucho mejor anímicamente, me sentía bien, a veces poníamos la radio y empezábamos a bailar, yo bailaba con ella y todo estaba bien, lo único malo es que ya no me alcanzaban los cigarros, tenía que compartirlos con ella. Por otro lado, mi padre cada vez que llegaba a visitarme preguntaba si ya había terminado con ella, yo le respondía que no, entonces insistía que lo hiciera rápido. Todo eso en el ámbito amoroso claro está, luego más adelante entenderán en la segunda y tercera parte que nada es tan simple.

La Carolina se haría muy amiga de uno de los jóvenes que estábamos ahí, el Víctor, un muchacho choro93, de esos que no te hacen nada si no te metes con ellos, un joven muy centrado, pero que la droga lo tenía por tercera vez ahí, amigo del Gaspar, ambos raperos. En fin este cabro94 sería como su hermano, yo nunca tuve celos de él, de hecho nos llevábamos súper bien.

Un día las terapeutas ocupacionales llegaron a jugar con nosotros, un taller de dibujo al cual no quise participar dado que no se me da bien eso de dibujar, al final de la actividad llega la Carolina con un dibujo para mí. Jamás alguien antes había tenido ese detalle conmigo, fue un lindo gesto, encerrados en un hospital son pocos los gestos que se pueden hacer. Pero a pesar de los gestos y los buenos besos que daba (besaba increíblemente bien), yo ya me estaba hartando que todo el mundo quisiera que lo nuestro se acabara, de hecho, más ganas de estar con ella me daban, pero al mismo tiempo me estaba hartando que ella pensara que yo no la quería.

Ya había perdido el sentido de los días, apenas si recordaba los días que llevaba ahí dentro, en eso llega un joven nuevo, el Diego, otro rapero para variar, este sería cantante, uno muy malo por lo demás, pero no había que desmotivarlo, él se haría muy amigo de una joven llamada Javiera, ella al tercer día de haber llegado me cuenta que la Carolina le trató de dar un beso al Diego.

El Diego, si bien no lo consideraba guapo, si le iba bien con las mujeres, algo tenía supongo. Ya estaba cansado, cada día en el hospital era una eternidad y la verdad era mucha la presión de todos para que lo nuestro se acabara lo antes posible, después de ese intento de beso que al parecer no fue la Javiera la única que lo vio, yo ya no quería seguir con esto.

Al día siguiente se me acercó la Carolina, y yo simplemente le dije que quería terminar, empezó a preguntarme por qué y le dije la clásica frase “no eres tú soy yo”, a lo cual me preguntó —¿Me utilizaste?—. Detesto esa frase, pero no, no era eso, no le quise decir la verdad. Ella se iría simplemente bastante decepcionada.

Después de eso estuvo bastante mal, le dio mucho trabajo a los TENS que nos atendían, incluso tuvieron que amarrarla, creo que le provoqué una recaída muy fuerte.

El Diego me hablaría y preguntaría por qué no estaba con ella en ese momento tan malo, yo le tuve que explicar que ya no éramos pareja, a lo que diría:

—¡Ah!, porque yo me preguntaba y ¿Dónde está el pololo95?—. Me sentí muy mal respecto a eso, pero ya era demasiado tarde, al final terminé haciéndole daño. Luego el Diego agregaría: —Oye respecto al beso, yo no traté de besarla… —. Lo interrumpiría diciéndole —No importa, ya pasó, no pasa nada ahora—. Al menos entre los dos, porque en la habitación de mujeres, a la Carolina la tenían que amarrar para tranquilizarla.

Esa vez no quedé como el malo, simplemente porque no era el primer show de la Carolina en el hospital, de hecho, ya los tenía a todos aburridos, incluso a los nuevos. La única que se enojó conmigo (estoy suponiendo) fue la joven morena que me advirtió que no le hiciera daño, quien no me volvió a dirigir la palabra ni por accidente.

Dicen que para mejorar primero tienes que empeorar, eso se aplica muy bien a la Carolina ya que, si bien estuvo un par de días muy mal, después de eso mejoraría bastante, el desplante le cambiaría y hasta consiguió nueva pareja al poco tiempo, el amigo casi hermano que tenía (clásico), el Víctor. Esa relación le duró poco eso sí ya que él se iría de alta al poco tiempo, luego de eso llegaría otro amor a su vida.

Yo en cambio estaba algo confuso, no sabía si había tomado la decisión correcta, además del hecho de que mi primera polola me duró poco más de una semana, eso es bastante humillante. Pero fue mi decisión, respecto a la relación con la Carolina, bueno ella pasó a llamarme el “Idiota”, pero al cabo de una semana nuestra convivencia mejoraría. Y por cierto la soltería no me duró mucho.

82 Pololo o polola: Pareja hombre o mujer según corresponda.

83 Saco wea: Estúpido, idiota.

84 Pesca: Presta atención.

85 Jotes: Hace relación al animal de carroña chileno, persona que merodea a las mujeres para que caigan en sus garras.

86 Pololeando: Acción de estar en un noviazgo.

87 Pedir pololeo: Acción de declararse a alguien y pedirle que sea tu novio o novia.

88 Veranito de San Juan: Fenómeno meteorológico que se produce en América del Sur y en América Central, por el cual durante algunos días se registran condiciones atípicas para un mes invernal.

89 Pololo o polola: Pareja hombre o mujer según corresponda.

90 Pololear: Acción de estar en un noviazgo.

91 Patas negras: Amante oculto

92 Estar playa: Estar relajado, sin preocupaciones.

93 Choro: Persona de actitud intimidante para los desconocidos y a la vez respetable.

94 Cabro: Joven.

95 Pololo o polola: Pareja hombre o mujer según corresponda.

5 años

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