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ОглавлениеDOCUMENTO ACERCA DE LAS «NUEVAS LÍNEAS PROGRAMÁTICAS DEL MuVIM»
Conseguir la plena funcionalidad de un espacio museístico como el MuVIM ha sido, sin duda, uno de los retos más intensos y significativos con los que he debido enfrentarme en mi trayectoria profesional. Pasar del contexto de la vida universitaria, a caballo siempre entre la docencia y la investigación, al ámbito museístico, con sus complejas vertientes de actuación, no era, por supuesto, un paso sencillo ni cómodo. Más aún tratándose de un museo tan específico en sus perfiles como pueda ser el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat, un museo de las ideas, un espacio de memoria y de reflexión, que quiere servir de puente entre la sociedad y la universidad, entre la investigación y la divulgación, entre el espejo retrovisor de la historia y el limpiaparabrisas del compromiso abierto y flexible con el futuro. Un museo esencialmente volcado hacia la comunicación y la reflexión, siempre profundamente formativas: la clave consiste en entender el museo como Paideia.
Cuestión arriesgada, pues, y a la vez apasionante, que ante todo requiere una sólida labor de equipo y una planificada y minuciosa gestión respaldada –a ultranza–desde el seno de la propia Institución de la que depende el Museo, es decir, el Área de Cultura de la Diputación de Valencia.
Gracias a esta interrelación de opciones, desde un principio, el nuevo equipo del MuVIM tuvo claro que la tarea propia del Departamento de Exposiciones del museo, siendo fundamental e imprescindible, no podía, en ningún caso, aislarse del Centro de Estudios e Investigación, ni tampoco separarse de la actividad de la Biblioteca, del Archivo y del Centro de Documentación del propio museo. Esas eran fundamentalmente, como se ha venido repitiendo, las tres vertientes operativas que, junto a una cuarta sección: el Departamento de Educación y de Didáctica y sus diversos talleres de experimentación, había que correlacionar fuertemente, como basamento indiscutible del nuevo programa de intervención museística, que queríamos decididamente propiciar.
De hecho, una vez inaugurada la Biblioteca y sus fondos, como el primer paso profundamente significativo de nuestro programa de actuaciones, e iniciada también la trayectoria del Centro de Estudios, con los congresos dedicados al contexto de la Ilustración, que ocuparon la parte del año 2004 invertida en la puesta a punto y preparación de las líneas museológicas y de las principales pautas museográficas asumidas, quedaba ya efectivamente pendiente dar a conocer el concreto Programa Expositivo que el MuVIM iba a desarrollar de cara al primer año de su funcionamiento, en el 2005, convertido claramente en un año experimental. Tarea informativa que justamente abordamos en esta coyuntura.
Atender al dilatado y apasionante juego histórico establecido entre la Ilustración y la Modernidad –aunque personalmente, a decir verdad, preferiría hablar más bien de «Modernidades»–requiere, sin duda, una flexibilidad de horizontes y de resortes operativos nada común. Pero en ello estamos plenamente comprometidos, desde el momento en que decidimos, como equipo, asumir colegiadamente la responsabilidad de la nueva etapa/reformulación del MuVIM que deseábamos, a sabiendas de que «entre la continuidad y el replanteamiento» podrían darse determinados puntos de inflexión que hicieran plena justicia a la labor ya realizada con anterioridad y que, a su vez, abrieran, ante todo, nuevos caminos a las actuaciones previstas. Y en eso es en lo que estamos ahora totalmente involucrados, de cara a la prensa y a la sociedad.
El MuVIM se ha planteado básicamente la programación de unas líneas propias, que subrayen diferencialmente su carácter y su especialidad, a la vez que complementen, en colaboración con otros espacios museísticos, el panorama cultural de nuestra ciudad, evitando, de este modo, cualesquiera entrecruzamientos y/o reiteraciones innecesarias.
Por ese motivo hemos estudiado minuciosamente, en equipo, las nuevas líneas expositivas del MuVIM, convirtiendo el panorama de este nuestro primer año –el 2005–en un ejemplo paradigmático de dicha reestructuración/reforma, de cara al futuro. La atención al patrimonio inmaterial, siendo prioritaria en nuestro caso, se complementará con la pertinente materialidad expositiva de las obras estudiadas en cada muestra y con el aporte además de las nuevas tecnologías, en un diálogo conjunto que queremos vivo, intenso e incluso, si se me apura, arriesgado.
Sin duda, con este planteamiento estratégico de partida, el modelo Kunsthalle –para muestras temporales–se verá enriquecido con las iniciativas propias del Centro de Estudios e Investigación, entendido como una especie de eficaz prolongación universitaria; a su vez la efectividad tecnológica puede facilitar la siempre imprescindible comunicación de las ideas, mientras que las publicaciones, que tenemos programadas (actas de congresos, catálogos, traducciones de libros, la revista y cuadernos del Museo, folletos, carteles etc.), conviene que sean, para nosotros, desde el Centro de Publicaciones y de Comunicación del museo, el espejo exterior del nuevo carácter y de la nueva imagen transformada y transformadora del MuVIM.
En resumidas cuentas, mantenida y debidamente potenciada la Exposición Permanente («La aventura del pensamiento»), se trataba, en su arropamiento, de estructurar las diferentes intervenciones temporales en torno a la idea generatriz de que entre la Ilustración y la Modernidad hay toda una cadena de influencias, cambios, herencias y revisiones tan plurales como intensas, profundas y problemáticas. Y, con nuestros proyectos de investigación y de muestras temporales, se trata justamente de rastrear esa cadena de metamorfosis y de rupturas que ha conformado el perfil de nuestra compleja historia y de nuestra personalidad actual.
La memoria no solo es depósito sino también fundamento de proyectos y desde ese supuesto queremos poner en marcha las líneas programáticas de nuestras distintas intervenciones en el MuVIM.
En primer lugar, partimos del hecho evidente de que la tarea de los ilustrados no puede separarse de la acción desarrollada históricamente por los ilustradores a ellos vinculados. Sin la imprenta quizá la llegada de la Ilustración no hubiera sido posible o al menos no hubiera tenido ni el mismo perfil ni tampoco la misma resonancia histórica alcanzada. ¿Es concebible la paradigmática Encyclopédie –una de las joyas que conservamos completa en nuestra Biblioteca especializada–sin la suma de ilustraciones que sistemáticamente invaden sus páginas, documentando, ejemplificando y completando los textos? Los volúmenes reservados a las planchas y los volúmenes dedicados a los textos conforman, en dicha obra, un conjunto programáticamente excepcional: es todo un modelo de eficaz concepción comunicativa de las ideas.
De ahí el rol relevante que en el MuVIM queremos asignar, de manera sumamente particular, a las propuestas realizadas sobre el soporte de papel: grabados, dibujos, carteles, libros, tipografía y documentos gráficos de todo tipo, que como ejes de representación del arte, de la ciencia y del pensamiento, en general, merecerán nuestra más destacada atención, desde el arco extenso y diversificado que va de la Ilustración a la Modernidad.
De hecho, todos esos materiales han conformado la historia de nuestras miradas, a partir ya del ámbito más próximo y cotidiano. Y siguen haciéndolo, en la actualidad, por ejemplo, desde el diseño y la publicidad, desde las más plurales vertientes gráficas y audiovisuales, que comunicativamente con tanta intensidad nos rodean y conforman individual y colectivamente.
Pero asimismo, junto a la alargada sombra de la imprenta que continúa abiertamente afectando a nuestro modelo informativo y a nuestro contexto de educación, no podemos olvidar la irrupción histórica de otros medios tan impactantes y plenamente definitorios de nuestra época, como son la fotografía, el cine, la televisión, el vídeo o el ordenador.
Es decir, que de hecho el tórculo de ayer es hoy la página web, la cámara oscura de antaño es hoy la cámara lúcida de nuestros instrumentos audiovisuales de alta tecnología. Imposible dudarlo e imposible olvidarlo. Por eso el MuVIM mantendrá una especial atención a tales soportes tecnológicos, siguiendo incluso de cerca el desarrollo de su propia historia, analizando sus fundamentos e investigando sus transformaciones: las de la fotografía y las del cine, las del vídeo y también las del arte digital. Sin olvidar, lógicamente, sus circundantes vertientes: las esferas didáctica, investigadora y expositiva.
En esta tarea, queremos enfatizar, de una forma muy especial, el papel que deseamos asuma abiertamente la Biblioteca del Museo, tanto de cara a los usuarios externos como –sobre todo–a su constante y continuo respaldo a las actividades del MuVIM e integración en estas. La Biblioteca, el Archivo y el Centro de Documentación deben hallarse presentes en cada uno de los eslabones de los procesos internos del museo, como enlaces obligados con el Centro de Estudios e Investigación. Vinculada efectivamente la Biblioteca con la preparación y planificación de las exposiciones, con la proyección de los talleres, con la organización de los congresos y siempre en estrecho contacto con el Gabinete de Comunicación e Información del MuVIM, podemos afirmar que se convierte en su mejor tarjeta de visita. Es decir, que si existe, a nuestro modo de entender, un núcleo relacional común en el conjunto de esta dinámica museística, que ahora proponemos con ilusión, consideramos que ese eje debe ser indiscutiblemente asumido por el Archivo, la Biblioteca y el Centro de Documentación, formando una estratégica unidad.
Paralelamente a esas líneas generales y programáticas, que marcan los bordes del camino, también queremos subrayar el interés por estudiar los grandes nombres de nuestra Ilustración y de nuestra Modernidad, tanto a nivel internacional como en nuestro propio entorno. Así, I. Kant, F. Schiller o Lessing podrán intercalarse, por ejemplo, entre A. Cavanilles, Rojas Clemente o los Vergara, al igual que no podemos relegar el seguimiento de nuestro pasado más inmediato y por ello conviene celebrar, por medio de otras tantas Documentas, por ejemplo, el cincuentenario de El descrèdit de la realitat (1955), el conocido libro sobre arte de Joan Fuster, o rememorar el papel desempeñado entre nosotros por Alfons Roig, Vicente Aguilera Cerni o Juan José Estellés, asignaturas pendientes en las que, al menos, habrá que –una tras otra–matricularse. Son nuestros ilustrados actuales.
Igualmente, tendremos que prestar atención a fenómenos y temas concretos que han determinado el perfil de nuestra histórica Modernidad y siguen haciéndolo en la coyuntura actual: la violencia y la guerra, la inmigración y las cuestiones de las minorías, las relaciones del hombre y la máquina, el patrimonio material e inmaterial o la vida cotidiana y las nuevas tecnologías, entre tantos otros temas y cuestiones que nos afectan vitalmente, como sujetos y como colectivos sociales.
Todo ello deberá hallarse bien arropado siempre por un bloque plural de actividades paralelas. Ya lo hemos apuntado inicialmente: no concebimos una exposición a secas, sino como resultado de una investigación previa y como colofón y ejercicio preparatorio –según los casos–de unas jornadas, de un congreso o al menos de un ciclo de conferencias y mesas redondas, cuyos contenidos puedan recogerse –como documentos–en una serie de publicaciones posteriores. El eslogan más apropiado para el MuVIM podría ser: «Ninguna exposición sin reflexión». Pero, sin duda, habrá otro que no se le quedará a la zaga: «Ninguna actividad sin diseño», toda vez que somos sumamente conscientes de que cada documento que produzcamos, cada muestra que montemos, cada publicación que editemos, cada cartel que hable de nosotros será no solo un destacado objetivo que conseguir, sino además una parte eficaz de nuestra historia. Y, como grupo, nos sentimos –y queremos ser–plenamente responsables de ella.
Por otra parte, la relevante tarea de los talleres educativos es asimismo un elemento imprescindible de todas y cada una de las opciones expositivas, como lo son igualmente los ciclos cinematográficos o los conciertos musicales. La educación artística y los museos componen un tándem inseparable, que corre desde la infancia y llega hasta la tercera edad, cubriendo el desarrollo de toda la vida. Por eso mismo, la noción exigiblemente fundamental de «integración de las manifestaciones artísticas» no puede sernos nunca extraña ni lejana, toda vez que es lo que precisamente condiciona y respalda nuestros actuales planes, equilibradamente correlacionados.
Por último, el MuVIM debe integrarse decididamente en el contexto ciudadano, comenzando por su inserción efectiva en el tejido del barrio de Velluters, que nos cobija. Por eso hemos iniciado las gestiones de intercambio y mutuo respaldo con las asociaciones de vecinos, con las asociaciones de comerciantes del casco antiguo y con las demás instituciones culturales y académicas que nos son próximas (Colegio Mayor de la Seda, Biblioteca Municipal, Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana, Escuela Superior de Diseño o Conservatorio Superior de Música). Es con ellos con quienes, desde un principio, queremos colaborar y a quienes deseamos fidelizar en sus relaciones con el museo.
Organizar actividades que, desde el MuVIM, se extiendan físicamente por el entramado de la ciudad deberá convertirse en uno de los objetivos inmediatos, junto con el intercambio sistemático con el ámbito universitario. He ahí dos vertientes que deberemos cubrir desde nuestros primeros pasos en este programa que, no sin ilusión, formulamos. La colaboración y el intercambio nos serán fundamentales. De ahí nuestra relación con el IMPIVA, con el Círculo de Moda, con los colegios de arquitectos, con el Instituto de Arte y Superior de Diseño, con la Universitat de València-Estudi General, con la Universitat Politècnica de València, con la CAM y otras entidades públicas y privadas, financieras, industriales, académicas y socioculturales. No podemos prescindir de estas sinergias.
Tales son, pues, los fundamentos de las nuevas líneas expositivas del MuVIM, redactadas tras un inmediato e intenso ejercicio de autorreflexión, siempre compartida por el equipo responsable del museo.
En resumidas cuentas, dichas líneas podrían esquemáticamente vincularse a los aportes que desde la Ilustración han conducido a la Modernidad, atendiendo abiertamente a los «medios y tecnologías de la comunicación» correspondientes, así como a las modalidades artísticas a que han dado respectivamente lugar.
En concreto cabría, pues, especificar y resumir las posibles actividades expositivas del MuVIM en los siguientes apartados, formulados como otros tantos objetivos que cumplir:
a)Respaldar, de forma decidida, la muestra permanente «La aventura del pensamiento».
b)Fomentar determinadas exposiciones temporales en torno a la Ilustración: b.1) bien sean de carácter temático b.2), bien de carácter monográfico, centradas en destacadas figuras ilustradas de la historia.
c)Celebrar una «documenta» anual dedicada a alguno de nuestros ilustrados del siglo XX, como representantes próximos y efectivos de las aventuras de la Modernidad.
d)Auspiciar abiertamente exposiciones sobre el ámbito del diseño en general, sobre el grabado, el dibujo, el cartelismo, el cómic, los libros, la tipografía y la imprenta. De hecho, el soporte de papel y las artes gráficas no dejarán de ser, para nosotros, protagonistas decisivos de la propia historia de la Modernidad.
e)Intercalar periódicamente muestras centradas en la fotografía y su historia. Dominio que bien merece asimismo nuestra especialización, relacionándonos directamente con sus más destacados estudiosos y seguidores de nuestro entorno cultural.
f)Propiciar igualmente exposiciones y ciclos en torno a temas clave de la historia de la Modernidad: prensa, exilio, emigración, violencia, globalización…
g)Atender a la historia y actualidad del cine: sus influencias, transformaciones, tendencias y futuros objetivos interdisciplinares.
h)Mantener actualizado el seguimiento de las relaciones entre el arte y la tecnología. Un objetivo relevante será promover la inauguración de un Laboratorio de Cultura Interdisciplinar (LCI) de New Media Art, en la propia sede del MuVIM.
En resumidas cuentas, la programación del museo, siguiendo las líneas expuestas, se estructurará en grupos de exposiciones y actividades, escalonadas trimestral o cuatrimestralmente, según los casos, conformadas en torno a determinados ejes temáticos, que actuarán como hilos conductores (sirvan de ejemplo el cartelismo, la publicidad, la industria o el dibujo, la fotografía, la memoria histórica de las imágenes, la celebración de un evento histórico concreto o el recuerdo de un pensador). Así, las exposiciones se verán reforzadas por los congresos convocados, los ciclos de cine organizados, las publicaciones preparadas y los talleres didácticos puestos en marcha. Siempre planificando conjuntos y totalidades que den coherencia al proyecto y faciliten abundantes materiales de reflexión e interés a nuestros públicos.
El programa global y las reflexiones que ahora presentamos –sin duda con la ambición que suele ponerse colectivamente en los proyectos atractivos y apasionantes–quieren ser, en efecto, tanto el índice de nuestras presentes inquietudes como el marco de nuestra futura agenda de actuaciones. Alea jacta est.
Valencia, 25 de noviembre de 2004 ROMÁN DE LA CALLE (Director del MuVIM)