Читать книгу Los días contados - Andrew Graham-Yooll - Страница 7
ОглавлениеAlgunas cosas sobre Andrew y su obra
Muy distinto sería este falso prólogo (el verdadero es el sesudo estudio de Víctor García Costa sobre las cronologías y sus obras semejantes), si no hubiera mediado entre el momento en que me lo propuso el autor y este de su escritura, la dolorosa y sorpresiva muerte de Andrew Graham-Yooll.
Me comprenden respecto de él las generales de la ley que me impedirán ser objetivo: fui su amigo durante más de 40 años y publiqué con el sello de Ediciones de la Flor varios de sus libros de los más variados géneros: Tiempo de tragedia: Cronología de la Revolución Argentina (seguramente el primer paso del largo camino que corona el trabajo que se presenta ahora), Se habla Spanglés (un poemario de bilingüismo entrecruzado) y Goodbye Buenos Aires (un texto de autoficción alrededor de la vida de su padre). Fue, además, el traductor eficiente y obsesivo al inglés de varios volúmenes de la Mafalda de Quino.
Pero esto último fue luego de los respectivos exilios: en el mío, en Caracas, dirigí las páginas de Cultura de El Diario de Caracas y una colección de pequeños libros dominicales que reemplazaron a las seguramente más costosas revistas dominicales. Andrew, por entonces periodista en Inglaterra en el Manchester Guardian, recopiló y tradujo para varios de esos volúmenes las crónicas que su periódico había dedicado al sitio de La Guaira, el principal puerto venezolano, por la flota inglesa en un intento de forzar el pago de la deuda que mantenía el país latinoamericano: un acto ilegal desembozado de lo que después se hizo con fórmulas menos visiblemente violentas.
Para caracterizar lo que fue nuestra amistad, iniciada en el mismo momento en que fui a llevarle a la redacción del Herald los primeros libros de la Flor, viene a cuento la referencia que hace Borges en Tlön, Ukbar y Orbis Tertius a la amistad del padre del narrador con un ingeniero inglés, Herbert Ashe: “Mi padre había estrechado con él (el verbo es excesivo) una de esas amistades inglesas que empiezan por excluir la confidencia y que muy pronto omiten el diálogo. Solían ejercitar un intercambio de libros y de periódicos; solían batirse al ajedrez taciturnamente…”.
Cuando Andrew nos propuso a comienzos de 1972 el proyecto de Tiempo de tragedia, yo no tenía muy claro para qué servía una cronología, sobre todo de hechos tan recientes: el período cubierto iba de 1966 a 1971 por lo cual no parecía imprescindible un ayuda memoria. De todos modos, como el libro incluiría dos prólogos para ubicar los hechos en contexto (uno del dirigente sindical Miguel Gazzera, el otro de Rodolfo Terragno, abogado y ensayista en ciernes en la época), decidimos su publicación sin saber que Andrew persistiría –en paralelo con el resto de su obra y con su valiente y denodada tarea periodística— en compilar los acontecimientos de la historia de diversos períodos, hasta culminar en la obra que ahora se presenta.
Adentrarse en la lectura de esta cronología que comienza “con la Patria” (como diría un orador prosopopéyico), provoca una especie de vértigo al sucederse tan rápidamente acontecimientos que el lector tal vez tenga desdibujados o desubicados en la sucesión temporal. No es exagerado decir que puede leerse como una novela, una novela con miles de personajes y sin desenlace.
Graham-Yooll no se detiene en minucias ni incurre en conjeturas: los hechos tal y como ocurrieron, y especialmente cuándo ocurrieron, constituyen este relato.
Laguna profunda y cristalina para que abreven historiadores, periodistas, sociólogos y todos los interesados en el devenir histórico de la Argentina, con el telón de fondo de lo que pasaba simultáneamente en el continente y en el mundo, esta Cronología se convierte en instrumento imprescindible y hace, desde ya, añorar prematuramente a quien pueda continuarla luego de su punto final.
–Daniel Divinsky
Buenos Aires, octubre de 2019