Читать книгу Otoño sobre la arena - Erina Alcalá - Страница 4
ОглавлениеPRÓLOGO
Un año antes
Nueva York
En el centro empresarial de Manhattan, se situaba la Empresa Davisonn Enterprises. Una empresa puntera en construcciones y reformas inmobiliarias que se expandía en casi todo el país.
En los dos últimos meses se había disparado el movimiento en la empresa. La junta directiva quería expandir sus negocios a España, Reino Unido, Francia e Italia.
Habían pensado en Lucas Álvarez, para llevar los negocios en Europa. Era uno de los mejores arquitectos que tenía la empresa, era español, aunque llevaba ya muchos años en Estados Unidos y en Davisonn trabajando para ellos.
Desde que salió de la Universidad, primero como becario durante seis meses y luego, más adelante, en que formó parte de la plantilla, había trabajado en la empresa con muy buenos resultados y se había convertido en uno de los mejores arquitectos y trabajadores de la empresa.
Le iban proponer irse a Europa, ser director general allí de la empresa y montar la sede central en España, de dónde era Lucas y desde donde podría controlar las demás oficinas esparcidas por Europa. Ya, más o menos tenían una idea de los hoteles y edificios que quería comprar para la expansión. Sería Lucas, quién también se encargaría de seleccionar al personal, un director para cada sede y una vez empezado el trabajo, viajar de vez en cuando a supervisar a esos países como director financiero también.
Lucas, era arquitecto, pero era también un buen director financiero con muy buena visión en adquisiciones y compras, reformas y ventas. Así, la empresa tendría un buen profesional de confianza en Europa realizando y supervisando todos los proyectos.
Lucas, había sido llamado esa mañana a las once, al gran despacho donde estaba reunida la junta directiva. No tenía absolutamente ni idea de qué querrían de él. Siempre lo había llamado el director general para algún proyecto nuevo, alguna observación, pero nunca la junta directiva entera, y se encontraba un tanto nervioso.
En la Junta estaba el director general y los socios. La secretaría le hizo entrar y Lucas saludó a los presentes en la sala. Una sala enorme, al igual que la mesa de roble ovalada y los sillones convenientemente dispuestos. Solo quedaba un solo sillón vacío, que supuso era para él.
—¡Buenos días! —saludó Lucas.
—Buenos días, Lucas, siéntate —dijo el director general de la Empresa.
Lucas se dirigió a la silla señalada, frente del director general, y algo alejado de él, dada la longitud de la mesa.
Caminaba seguro con su traje gris impecable, así como su corbata de igual color y su camisa blanca, zapatos marrones claros, con cinturón a juego. Un reloj de oro en la muñeca, e escrupulosamente bien peinado.
Era un hombre alto de treinta y dos años, moreno, con ojos verdes. Se cuidaba y deseaba ir siempre perfecto.
Se sentó y frente a él encontró diversas carpetas, pero no las tocó, sólo las observó.
—Bien Lucas, te preguntarás por qué te hemos llamado y seré lo más breve posible —dijo el director general—. Estamos pensando en expandirnos a Europa. Bueno, ese punto ya está decidido. En un primer lugar nos expandiremos a Londres, París, Roma y España, aún no sabemos en qué, lugar pondremos la sede principal. Estamos valorando Marbella. ¿Qué te parece Marbella?, tú que eres español.
—Me parece un lugar que está creciendo a pesar de la crisis —Luca son titubeó—. Es un lugar donde está asentada la jet-set española y personas de países árabes que invierten en casas de lujo. Apostaría por Marbella.
—Eso hemos pensado, que Marbella sería un buen lugar en España y donde podemos poner la central del resto de los países. Si desea hacerse cargo de todo, allí vivirá, puesto que hemos pensado en ti para el trabajo.
—¿En serio? —preguntó sorprendido Lucas.
Él tenía su vida ya hecha en Nueva York. Aunque viajaba a otros estados del país, volver a España para quedarse… eso era otra cuestión.
Por un lado, sus padres vivían en Mijas, un pueblo cercano a Marbella, y los tendría cerca y a su hermano que vivía allí también con su mujer y sus dos hijos. Pero por otro estaba el pasado que lo perseguía. Y del que no había podido desprenderse.
Quizá podría solucionarlo de una vez y no tener más pesadillas nocturnas. Y por último era una oportunidad única difícil de rechazar. El puesto era enorme con enormes retos y responsabilidades y le gustó.
—Sí, hemos pensado en ti, por tu talento y porque eres el único español que hay en la empresa que domina cuatro idiomas. Serías un buen director, así como ya eres uno de los mejores arquitectos y directores financieros que tenemos ahora mismo en plantilla. Confiamos en ti.
—Gracias —¿Qué más podría decir?
—Por supuesto, te lo planteamos y necesitamos una respuesta lo antes posible. No pasa nada si no accedes. Hemos pensado en otras dos personas más, pero queríamos planteártelo a ti primero. Confiamos mucho en ti. Sé que tienes tu casa y tu vida aquí, pero si accedes, te explicaremos el proceso que queremos llevar a cabo. Ten en cuenta que sería un gran paso en tu carrera y una gran responsabilidad.
—¿Cuándo tengo que dar la respuesta?
—Tienes hasta mañana por la mañana. En quince días tendrás que irte. Claro está, si aceptas.
—Bien, les agradezco que hayan pensado en mí, creo que la respuesta es sí.
—¿Sin pensarlo Lucas?
—No tengo nada que pensar, es un buen proyecto y me gustaría hacerme cargo de él. Es un gran reto y una gran oportunidad para mí.
—Estupendo. Estaba seguro de que lo aceptarías. —El director parecía satisfecho—. Es un gran proyecto que hará que tu carrera suba como la espuma. Requiere mucha responsabilidad, pero confiamos en ti.
—Está bien, gracias de nuevo. No me lo esperaba y se lo agradezco a todos.
—Bueno, pues ya que estamos todos, dijo el director general, abramos la primera carpeta.
Lucas, no podía creerse la responsabilidad tan enorme que esto suponía. Ni el cambio que iba a dar a su vida de nuevo.
Para empezar debía vender su piso que daba a Central Park, su coche deportivo y empacar su ropa y enseres personales hacía Marbella. Una locura en menos de quince días. Y buscar una nueva casa en Marbella.
Conforme iban leyendo las carpetas, pertenecientes una a su contrato nuevo y sus responsabilidades, su enorme sueldo aumentado con gastos incluidos cuando viajara, las normas y condiciones, le apasionaba, no solo el sueldo, que era mejorado en exceso sino que era como ser un gran empresario con sedes en cuatro países.
Había sido impulsivo al aceptar, pero actuaba por impulsos y era un hombre que pensaba con rapidez y le apetecía volver a España una vez que se lo plantearon.
En cada carpeta de los cuatro países donde la empresa Davisonn Enterprises, estaban las diferentes edificaciones a elegir y comprar. Debía Lucas, buscar oficinas, dejarlas listas y con el personal funcionando.
Luego iría a Marbella y esa sería la última, donde se asentaría y el resto era supervisar e ir comprando, restaurando y vendiendo edificaciones.
Todo cuanto se refería a la empresa era de lujo. Igual construían hospitales, hoteles, que bibliotecas, que adquirían inmuebles, que no se habían acabado de construir debido a la crisis y los modificaban y convertían en apartamentos o villas de lujo.
Salió de la reunión pensando que había tomado una buena decisión.
En los días siguientes, Lucas se puso en marcha; vendió sus propiedades, hizo las maletas y con todos los documentos firmados y revisados, se puso en marcha camino de Londres para empezar en su nuevo puesto. Después iría a París y luego a Roma. Finalmente llegaría a su destino final: Marbella. Luego tendría algunos días de descanso para instalarse, y volver con más energía. Ya que le tocaba supervisar el resto de países.
Le costó casi tres meses situar la empresa en cada país, montar las oficinas y contratar un buen personal y dejar marchando Davisonn en Europa.
Ya llevaba unos meses en Marbella, y seis en Europa. Se había comprado una villa de lujo con unas vistas maravillosas al mar y a la montaña porque le gustaban los grandes espacios y aunque su apartamento de Nueva York era grande, no se le podía comprara.
Tenía unas oficinas increíbles con vistas al mar y a la avenida, llena de tiendas caras y estaba satisfecho del trabajo realizado.
Habían sido unos meses intensivos, pero no se arrepentía ni por un momento.
Era un proyecto ilusionante, y volver a España había sido la guinda del pastel ya que en Málaga estaba su familia.
Sus padres estaban admirados de lo que había conseguido. Iba a verlos casi todas las semanas a Mijas, el pueblo donde vivían desde que su padre se jubiló de la Guardia Civil. Comía con ellos, se juntaba toda la familia y disfrutaba de su compañía por todos esos años que no había podido hacerlo.
Cuando les invitó a su casa no podían estar más orgullosos. A sus padres se unieron su hermano y su cuñada que llegaron con sus sobrinos que vivían en otro pueblo cerno de Málaga. Su Hermano también era Guardia Civil como había sido su padre.
—¡Qué bonita casa, hijo! —le decía su madre.
—Vaya hermano, parece que hemos prosperado en Estados Unidos.
—Ya sabes que puedes venir cuando quieras, así nos tomamos unas cervezas como ahora, y que los niños se bañen en la piscina.
—No se lo digas dos veces que estos se apuntan a un bombardeo.
Su padre, dio una vuelta por los jardines y miró la casa encantado. Siempre había querido que su hijo fuese guardia civil como él, y como su hermano, que estaba destinado en Benalmádena, un pueblo también de Málaga. Pero no le importaba, sus hijos eran ambos muy trabajadores y habían conseguido lo que tenían, con su esfuerzo personal, que era mucho y estaba muy orgulloso de ellos. Y sobre todo honradamente y con trabajo, como él le había enseñado,
Y allí estaban, alrededor de la piscina todos comiendo en familia.
Lucas quedó absorto en sus pensamientos por un instante.
Y aquí... también estaba ella. En cualquier lugar de España. ¿Pero dónde? Esa es la incógnita que quería despejar.