Читать книгу Los impasses de la feminidad - Gabriela Camaly - Страница 8
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Este libro es el resultado de un largo trabajo de interrogación que comenzó mucho antes de que tomara la forma de una investigación. Recuerdo el impacto que me produjeron las primeras lecturas de Freud cuando tenía apenas catorce años, en especial sus textos sobre la sexualidad y su conexión con la formación de síntomas.
Años más tarde, el encuentro con Lacan y su elaboración sobre la sexualidad femenina fue perturbador. Me parecía leer una lengua que desconocía totalmente y, sin embargo, era la mía. Me resultaba incomprensible. No obstante, en aquellas primeras lecturas algo me orientaba, la íntima percepción de que lo femenino era un universo mucho más vasto que la realización femenina en la maternidad, así como tampoco podía ser reducido a la relación de amor con un hombre. Y aunque Lacan me resultara absolutamente indescifrable, podía aprehender que sus escritos y su enseñanza iban en esa dirección. Eso sí lo comprendía porque me interpretaba.
Desde entonces, la necesidad de desentrañar la pregunta por la feminidad permanece abierta. Mis lecturas, mi análisis y mi práctica llevan su marca.
El punto de partida en esta investigación ha sido la articulación entre lo imposible de escribir de la posición femenina y lo que se escribe -a veces- para una mujer a partir de dicha imposibilidad estructural. No sólo la pregunta sobre qué quiere una mujer -que localiza lo insondable de su deseo-, sino también la pregunta respecto de su modo de goce formalizada por Lacan, abren la posibilidad de situar la variedad de tratamientos posibles respecto de lo que no tiene nombre. De esta manera, la articulación entre la feminidad, la escritura y la sexuación surge del anudamiento entre lo imposible de escribir, las escrituras posibles y la posición sexuada.
Los capítulos que siguen constituyen el desarrollo de mi Tesis de Maestría en Clínica Psicoanalítica cuyo título fue: Feminidad, escritura y sexuación. Soluciones femeninas ante la inexistencia de “La mujer”, realizada en el Instituto de Altos Estudios de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM), asociado al Instituto Clínico de Buenos Aires (ICdeBA). Bajo la dirección de Graciela Brodsky, la Tesis fue presentada en junio de 2016 y defendida en diciembre del mismo año ante un Jurado académico compuesto por los profesores Alejandra Eidelberg, Débora Rabinovich y Mauricio Tarrab. A ellos agradezco su lectura minuciosa, sus comentarios y sus preguntas luego de haber escuchado la defensa de esta Tesis porque no solo me permitieron decir de mejor manera lo que tal vez quedaba aún por precisar, sino que me permiten hoy seguir avanzando sobre nuevas líneas de trabajo en escrituras por venir.
Es mi deseo agradecer también a quienes, de un modo u otro, supieron acompañarme en este recorrido, impulsando siempre que avanzara fiel a mi estilo y al deseo que me empuja.
A Graciela Brodsky, quien no solo me orientó en la investigación sino que me transmitió la necesidad de que el psicoanálisis no quede encerrado en una interlocución consigo mismo. Como psicoanalistas es necesario entrar en una conversación abierta a la época que nos toca vivir. Esa orientación me condujo al estudio de los feminismos a través de la historia para cernir los modos en los que otros discursos se percatan de la imposibilidad de definir qué es una mujer y cuál es su goce.
A Ester Cohen, que avaló y orientó cada paso de este recorrido. Cada encuentro de trabajo con ella relanzó mi entusiasmo y abrió un nuevo tramo de escritura. Su escucha lúcida y sus indicaciones metodológicas han sido de inestimable valor para mí, pero fundamentalmente su interlocución como mujer.
A Éric Laurent, quien me escuchó en los momentos de impasse y supo interpretar el punto ciego en el que me encontraba. Él me enseñó que existen otros campos del saber que declaman la inexistencia de “La mujer”, pero que con Lacan esa inexistencia abre la posibilidad de infinitos tratamientos posibles. En el tratamiento que cada mujer encuentra anida el impulso vital que se escribe con caracteres femeninos.
A Miquel Bassols, porque aceptó prologar este libro y lo hizo de manera exquisita.
A mis amigas, con quienes comparto la aventura de ser mujeres. Ellas me enseñan cómo se las arreglan, una por una, con la maravillosa experiencia de la feminidad y también con lo imposible de soportar.
A las analizantes mujeres que me eligen como analista para construir su propia solución femenina ante lo ilimitado del goce y las dificultades con el deseo.
A Andrea Zelaya, amiga entrañable y mujer admirable, ella me ayudó a encontrar el título de este libro para que expresara de mejor manera lo que deseo transmitir.
A Eduardo Medici, artista plástico inigualable, que me regaló el honor de contar con la imagen de uno de sus cuadros más bellos para la portada de este libro.
A Alejandra Glaze porque, además de ser una querida amiga, es la editora entusiasta que se anima a hacer un libro con mi escritura.
A mi hijo Lucas, que me tuvo enorme paciencia en los momentos de urgencia, salvó mis obstáculos informáticos y me rescató de la desesperación cuando creí haber perdido todos los archivos de esta investigación.
A mi hija Denise, con quien compartimos preciosas horas de charlas trasnochadas. Su escucha atenta, sus aportes eruditos desde la literatura y el teatro, su fina percepción de la vida, su ser mujer de una gran manera, me acompañaron siempre. Finalmente, ella leyó el trabajo conclusivo y corrigió el estilo de mi escritura para que se hiciera más agradable para el futuro lector.
Y a Daniel, el hombre que sabe hacer con la mujer que yo soy.
Julio de 2017