Читать книгу Pensamiento intuitivo, lógica y toma de decisiones - Isabella Builes Roldán - Страница 13
Relación entre pensamiento, lenguaje e intuición
ОглавлениеDe acuerdo con lo dicho hasta el momento, ¿cuál es la relación entre pensamiento, lenguaje e intuición? Ya hemos planteado algunos elementos sobre el pensamiento y el lenguaje, y para resolver esta pregunta, hemos de proponer una definición de intuición que será sustentada en el segundo capítulo.
Empero, antes de definir este concepto es conveniente hacer una distinción entre pensar y reflexionar, tal y como lo hace Ramírez (2012, ens. 88), basándose en el psicoanálisis, y que se relaciona con algunas de las perspectivas presentadas:
Para el psicoanálisis, pensar y reflexionar no son lo mismo; existen pensamientos inconscientes, automáticos, que simplemente articulan palabras o asocian representaciones (pensamiento imaginario este último, que existiría aun en los animales); hay pensares preconscientes como ensoñar, recordar (pensamientos reproductivos, dice Freud), y el pensar consciente, que puede ser sólo evocativo; o mezcla de los tres tipos, incluyendo como tercero el pensamiento crítico, reflexivo, discerniente.
La conclusión de un pensar en un juicio, no lo caracteriza como crítico o reflexivo. Aun el pensamiento inconsciente llega a conclusiones. Las ocurrencias intuitivas son juicios que derivan de un análisis inconsciente, pero que no han sido sometidas a un comentario implacable, a una crítica (p. 180).
Según esto, definiremos la intuición en dos sentidos: uno general y uno específico. En un sentido general, entenderemos la intuición como lo hacen Ramírez y otros (2017), desde tres perspectivas relacionadas: como una facultad que posee el ser humano de comprender asuntos de manera instantánea, sin necesidad de razonamiento consciente; como un proceso de pensamiento no consciente, automático, sin intervención de la crítica ni la reflexión conscientes; y como resultado de intuir, expresado en disposiciones de ánimo, sensaciones y ocurrencias. En la facultad de comprender se incluye un proceso de pensamiento automático y complejo; en el proceso se destaca que hay un procesamiento no controlado conscientemente; y el resultado es lo que deriva de este proceso, lo cual puede ser un estado de ánimo, un presentimiento o un saber consciente. “Desde esta perspectiva, el conocimiento consciente de lo que se intuye sería uno de los resultados posibles del proceso de intuir, no el único” (Ramírez y otros, 2017, p. 184). En este sentido general, la intuición se caracteriza por no ser únicamente un proceso fisiológico, sino también discursivo.25 Por consiguiente, se pregunta Ramírez (2012, ens. 232):
¿De dónde emergen las ocurrencias? ¿Cómo opera la intuición? En un animal, lo harán de la experiencia sedimentada, memorizada; esto es, del saber imaginario que se articula y, por medio de asociaciones, produce, inventa, crea nuevas combinaciones, y permite al animal comportamientos inesperados, nuevos, que surgen de la coalición de ese saber imaginario con lo real de su organismo y del medio […].
En el ser humano se añade algo adicional: el lenguaje, el discurso del entorno y del propio sujeto, que producen un saber imaginario y simbolizado. Este saber se expresa como intuición (facultad o función, pero también su efecto). Para Lorenz, la intuición y la inducción son la base del método científico. Y, efectivamente, la primera fase de la práctica científica, la invención, se funda en la intuición. Pero requiere la segunda fase, la verificación, para dejar de ser una mera conjetura intuitiva y convertirse en una hipótesis científica, ya que la intuición resulta de la incorporación de una serie de experiencias subjetivas e intersubjetivas que llevan a introyectar un discurso consensual (casi todo sin análisis previo: prejuicios), y de un discurso subjetivo, resultado de las elaboraciones simbólicas de las experiencias personales (en gran parte también no analizadas) (p. 357).
En un sentido específico, en la presente investigación hablamos de un proceso de pensamiento intuitivo, fundamentándonos en Ramírez y otros (2017), es decir, nos enfocamos en la intuición como un proceso que, aun cuando parezca darse de forma automática, es el resultado de largas articulaciones inconscientes. Es decir, la intuición como proceso está basada en un análisis inconsciente, que capta indicios, establece asociaciones y permite anticiparse a los fenómenos. Ramírez y otros (2017) plantean un ejemplo de lo anterior al aludir al análisis de un discurso:
Cuando nos encontramos por primera vez con un discurso captamos una serie de elementos –el tono afectivo, el ritmo según el cual se despliega, su lógica interna, entre otros– que confluyen en un sentir intelectual. Ese sentir inicial, aunque es fundamentalmente intelectual, está basado en la intuición (p. 182).
De acuerdo con lo dicho, comenzamos a establecer asociaciones entre el pensamiento, el lenguaje y la intuición: la intuición es un tipo de pensamiento, cuyo proceso es distinto de la reflexión consciente y contiene elementos lógicos, ya sean estos imaginarios o simbólicos. De allí, la importancia de sentar las bases sobre el lenguaje y el pensamiento que nos permitirán comprender el recorrido que se realiza en el próximo capítulo en torno al concepto de intuición y, posteriormente, el desarrollo de sus aspectos lógicos.