Читать книгу Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador - Susana Cordero de Espinosa - Страница 5
ОглавлениеCARLOS JOAQUÍN CÓRDOVA
Director de la Academia Ecuatoriana de la Lengua
De verdad, se llena un vacío. Susana Cordero de Espinosa, doctora en Pedagogía con especialización en Lengua y Literatura y con estudios de Lingüística Aplicada en la Universidad de la Sorbona y en la Universidad Laval de Québec, y destacada catedrática universitaria, con su obra Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador ha puesto al alcance del público un instrumento didáctico de superior categoría.
Hablar es facultad natural de fácil ejecución como también fácil es adquirir, por virtud de la enseñanza, la capacidad de escribir. Mas, hablar bien y escribir correctamente son dos actos que exigen conocimiento, ilustración y acierto. El admirable mecanismo del lenguaje dispuesto con singular maestría sirve para la aplicación de los códigos gramaticales sistemáticos dentro de la habitual y fluida comunicación de la gente. Hay reglas y más reglas dispuestas para que el hablante las ponga en práctica en beneficio de la pureza, exactitud y gracia de la comunicación en el diario quehacer de la vida. Es cosa corriente que el hablante, debido a natural disposición, sea fiel al cumplimiento normativo señalado en los tratados teóricos y su aplicación práctica; pero también viene el habitual desvío de los refinamientos gramaticales como de las normas instituidas, ya porque las ignora o porque no las aplica con fidelidad. Queda así al descubierto el error. Bien sea por falta ortográfica, por desliz sintáctico, por fallo morfológico o por imperfección prosódica, el hablante o en su caso, el que escribe, se halla en potencia o efectivamente proclive a desviarse de la corrección y propiedad.
Resulta natural el riesgo de caer en la duda o de cometer una falta ya sea al hablar como en la redacción de una pieza cualquiera. Susana Cordero viene entonces en ayuda, muy a tiempo. Con su excelente libro quedan resueltas cuantas dudas puedan asaltar tanto al hablante como a quien escribe. La corrección del lenguaje se encuentra presente de manera continua en su obra, cual escudo de seguridad contra la comisión de errores. Y estos son de numerosas clases porque el complejo mecanismo gramatical propio de la lengua parece que pone a prueba al hablante en su acto de comunicación verbal o escrito. Ante estos reales peligros que atentan contra la corrección, el libro de la doctora Cordero es verdadera tabla de salvación. En sus ricas y bien nutridas páginas, plenas de saber lingüístico, de sabia orientación y claridad expositiva, este valioso diccionario resuelve además, con sencillez y precisión, cuanta dificultad surja, ya sea por el significado mismo de tal o cual palabra, como la solución de los varios problemas gramaticales referidos a sus diversas e importantes partes: léxico, sintaxis, morfología, ortografía, prosodia y aun la misma elocución.
Quichuismos, anglicismos y modismos se encuentran con profusión en esta rica obra de lingüística ecuatoriana. La perspicaz y cuidadosa autora registra voces provenientes del quichua radicadas secularmente en nuestro castellano que forman parte consustancial del habla ecuatoriana. Como ejemplo tenemos el caso del verbo hablar. En el giro ecuatoriano “el Inspector les habló malamente a los muchachos”, esto es, que el Inspector reprendió a los estudiantes, es frase en la cual el verbo hablar tiene origen en el quichua. En efecto, rimana tiene dos acepciones, la primera, al igual que en español es ‘la acción de expresar por medio de palabras para comunicarse’ y en la segunda significación, la de ‘reprender, regañar’. Quichuismos de uso corriente en el habla familiar son las interjecciones achachay, añañay, atatay, ayáu y otras más de uso habitual. Chaquiñán, guambra, ñaño, runa son cuatro ejemplos de voces quichuas corrientes en nuestra habla.
En cuanto a los anglicismos, la doctora Cordero bien hace en incluir en la páginas de su utilísima obra unos cuantos. En la publicidad, la televisión, los deportes, el turismo, acaso también a trechos, en el habla juvenil, el anglicismo invasor se encuentra presente ya escrito, como también en la expresión oral. Y aquí, nuestra autora señala el barbarismo, con la enseñanza de la correspondiente corrección.
El Diccionario, tal como dice su título, tiene la virtud de referirse al habla ecuatoriana. Resaltan en él las peculiaridades regionales del medio, esto es, la descripción del fenómeno lingüístico que bien reconoce la ciencia del lenguaje como un hecho normal en cualquier idioma. Tal es, como ejemplo característico en el habla estándar, el uso del gerundio en construcciones “a la ecuatoriana”. La docta autora señala con riqueza de ejemplos la ocurrencia de giros regionales y si es necesario, para bien de la corrección, una línea orientadora con la enmienda apropiada.
Frente a lo que puede pensarse respecto del rigor gramatical, bien hace la autora del Diccionario del uso correcto del español en el Ecuador en su afán por corregir lo imperfecto, lo vicioso, tanto de la expresión oral como de la escritura; tal rigor o freno, repito, no lleva por motivo alguno hacia la inmovilidad del idioma nacida de mala directriz purificadora. Queda en sus enseñanzas, sana y fuerte la vitalidad del idioma con los recursos ágiles que el hablante culto imprime a la lengua. No hay duda, la bibliografía lingüística del Ecuador se ha enriquecido de verdad con el Diccionario de la Académica de Número Doña Susana Cordero de Espinosa. Es obra didáctica de positivo valor.
13 de septiembre de 2004