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5. La Conciencia de Dios

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5:5.1 (68.4) La moral tiene su origen en la razón de la autoconciencia; es superanimal pero completamente evolutiva. La evolución humana abarca en su desarrollo todas las dotes que anteceden a la dádiva de los Ajustadores y al esparcimiento del Espíritu de la Verdad. Pero el alcanzar niveles de moralidad no libera al hombre de las luchas re-ales de la vida mortal. El ambiente físico del hombre acarrea la batalla por la existencia; el entorno social demanda ajustes éticos; las situaciones morales exigen hacer elecciones en los dominios más elevados de la razón; la experiencia espiritual (el haber concebido a Dios) exige que el hombre lo encuentre y sinceramente intente parecerse a él.

5:5.2 (68.5) La religión no se funda en los hechos de la ciencia, ni en las obligaciones de la sociedad, ni en las hipótesis de la filosofía, ni en los deberes implícitos de la moralidad. La religión es un ámbito independiente de respuesta humana a las situaciones de la vida y aparece indefectiblemente en todas las etapas postmorales del desarrollo humano. La religión puede penetrar los cuatro niveles de comprensión de los valores y del disfrute de la fraternidad universal: el nivel físico o material de autopreservación; el nivel social o emocional de fraternidad; el nivel moral o de deber de la razón; el nivel espiritual de la conciencia de la fraternidad universal a través de la adoración divina.

5:5.3 (68.6) El científico que investiga los hechos concibe a Dios como la Primera Causa, un Dios de fuerza. El artista emotivo ve a Dios como el ideal de la belleza, un Dios de la estética. El filósofo razonador a veces tiende a proponer un Dios de unidad universal, incluso una Deidad panteísta. El religioso de fe cree en un Dios que fomenta la supervivencia, el Padre que está en los cielos, el Dios de amor.

5:5.4 (68.7) La conducta moral es siempre un antecedente de la religión evolucionada y aun forma parte de la religión revelada, pero no es nunca la totalidad de la experiencia religiosa. El servicio social es el resultado de un pensamiento moral y de un vivir religioso. La moralidad no conduce biológicamente a los más elevados niveles espirituales de la experiencia religiosa. La adoración de la belleza abstracta no es el culto a Dios; como tampoco lo es la exaltación de la naturaleza ni la reverencia de la unidad.

5:5.5 (68.8) La religión evolutiva es la madre de la ciencia, el arte y la filosofía que elevaron al hombre al nivel de receptividad de la religión revelada, incluyendo la dádiva de los Ajustadores y la venida del Espíritu de la Verdad. El cuadro evolutivo de la existencia humana comienza y termina con la religión, aunque se trate de muy diferentes clases de religión, una evolutiva y biológica, la otra revelada y periódica. Así pues, aunque la religión es normal y natural para el hombre, es también optativa. El hombre no tiene que ser religioso contra su voluntad.

5:5.6 (69.1) La experiencia religiosa, siendo esencialmente espiritual, no puede nunca ser plenamente comprendida por la mente material; de aquí la función de la teología, la psicología de la religión. La doctrina esencial de la comprensión humana de Dios crea una paradoja en el entendimiento finito. Es casi imposible para la lógica humana y para la razón finita armonizar el concepto de la inmanencia divina, Dios dentro de cada individuo y como parte de él, con la idea de la trascendencia del Dios, la dominación divina del universo de los universos. Estos dos conceptos esenciales de la Deidad deben unificarse en la comprensión por la fe del concepto de la trascendencia de un Dios personal y en la comprensión de la presencia interior de un fragmento de ese Dios, a fin de justificar el culto inteligente y validar la esperanza de la supervivencia de la personalidad. Las dificultades y paradojas de la religión son inherentes en el hecho de que las realidades de la religión están absolutamente más allá de la capacidad mortal de comprensión intelectual.

5:5.7 (69.2) El hombre mortal obtiene tres grandes satisfacciones de la experiencia religiosa, incluso en los días de su estadía temporal en la tierra:

5:5.8 (69.3) 1. Intelectualmente adquiere la satisfacción de una conciencia humana más unificada.

5:5.9 (69.4) 2. Filosóficamente disfruta de la substanciación de sus ideales de valores morales.

5:5.10 (69.5) 3. Espiritualmente prospera en la experiencia de la compañía divina, en las satisfacciones espirituales de la verdadera adoración.

5:5.11 (69.6) La conciencia de Dios, como la experimenta un mortal evolutivo de los reinos, debe constar de tres factores variables, tres niveles diferenciales de comprensión de la realidad. Primero está la conciencia intelectual: la comprensión de la idea de Dios. Luego le sigue la conciencia del alma: la comprensión del ideal de Dios. Finalmente surge la conciencia del espíritu: la comprensión de la realidad espiritual de Dios. Mediante la unificación de estos factores de comprensión divina, no importa cuán incompleta sea, la personalidad mortal en todo momento rebasa todos los niveles conscientes con una comprensión de la personalidad de Dios. En aquellos mortales que han alcanzado el Cuerpo de la Finalidad todo esto conducirá con el tiempo a la comprensión de la supremacía de Dios y puede posteriormente resultar en la comprensión de la ultimidad de Dios, una fase de la superconciencia absonita del Padre Paradisiaco.

5:5.12 (69.7) La experiencia de la conciencia de Dios permanece idéntica de generación en generación, pero con los adelantos de cada época en conocimiento humano, el concepto filosófico y las definiciones teológicas de Dios deben cambiar. La experiencia de conocer a Dios, la conciencia religiosa, es una realidad universal, pero independientemente de cuán válida (real) sea la experiencia religiosa, debe estar dispuesta a someterse a la crítica inteligente y a una interpretación filosófica razonable; no debe tratar de ser una cosa separada de la totalidad de la experiencia humana.

5:5.13 (69.8) La supervivencia eterna de la personalidad depende completamente de la elección de la mente mortal, cuyas decisiones determinan el potencial de supervivencia del alma inmortal. Cuando la mente cree en Dios y el alma conoce a Dios, y cuando, y con el Ajustador ayudante, todos ellos desean a Dios, entonces la supervivencia es segura. Las limitaciones del intelecto, las restricciones de la educación, la carencia de cultura, el empobrecimiento del estado social, incluso la inferioridad de las normas morales humanas que resultan de la infortunada falta de ventajas de instrucción, cultura o posición social, no pueden invalidar la presencia del espíritu divino en tales individuos tan desafortunados y humanamente limitados, pero creyentes. La residencia del Monitor Misterioso constituye el comienzo y asegura la posibilidad del potencial de crecimiento y supervivencia del alma inmortal.

5:5.14 (70.1) La capacidad de procrear de los padres mortales no se basa en su situación cultural, social, económica o de instrucción. La unión de los factores de los progenitores bajo condiciones naturales es más que suficiente para iniciar un vástago. Una mente humana que discierna el bien y el mal y que posea la capacidad de adorar a Dios, en unión con el Ajustador divino, es todo lo que se requiere en ese mortal para iniciar y fomentar la producción en su alma inmortal de las cualidades de supervivencia, si ese individuo espiritualmente dotado busca a Dios y sinceramente desea llegar a ser como él, y honestamente elige hacer la voluntad del Padre que está en los cielos.

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