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Crisis, impacto y oportunidad de la migración venezolana en Colombia
Adriana Camacho Ramírez*
Introducción
La Organización Internacional para las Migraciones define emigrante como el “término que se aplica a las personas y a sus familiares que van a otro país o región con miras a mejorar sus condiciones sociales y materiales y sus perspectivas y las de sus familias”.1 Desde una visión subjetiva, para Suárez Bilbao “emigrante es aquel quien por distintas motivaciones deciden abandonar su lugar de origen para establecerse en el territorio de otros Estados a fin de iniciar allí una nueva vida”.2 Distintos factores pueden provocar que una persona se desplace a otro país para establecerse en él, por ejemplo, el incremento de diferencias socioeconómicas, desastres y emergencias humanitarias, conflictos armados, eventos climáticos, el deseo de buscar una mejor calidad de vida para ella y su familia,3 incluso el amor. Sin embargo, las investigaciones sobre migraciones de distintos países y en distintos períodos históricos demuestran que por lo general son dos los principales motivos que obedecen a esa decisión: el económico, que determina a quien decide emigrar para buscar mejores oportunidades de empleo y de alcanzar una mejor calidad de vida y de bienestar social, y el político, que motiva a quienes no comparten la ideología imperante en el Estado de origen a abandonar su propio hogar.4 Al parecer, estas dos fuertes motivaciones, experiencia de muchos Estados en el marco internacional, es lo que en la actualidad ocurre con los ciudadanos venezolanos.
Con la promulgación de la Constitución de Venezuela bajo el mandato de Hugo Chávez Frías, se impulsaron cambios sociales a partir de la denominada Revolución bolivariana (también “chavismo”5), que dio inicio a la peor crisis económica, política y social experimentada por Venezuela en mucho tiempo. Este régimen revolucionario, con su orientación abiertamente “iliberal”6 y de democracia totalitaria,7 ha traído como consecuencia el éxodo de millones de personas. Los efectos de estas crisis, sobre todo de la institucional, se reflejaron en la pérdida generalizada del nivel de bienestar y de calidad de vida entre la población residente en Venezuela. “En ese contexto, el país aparentemente dejó de ser un destino atractivo para la migración internacional y, por el contrario, se produjeron importantes movimientos de retorno además de hacerse evidente la emigración de venezolanos”.8
Colombia está viviendo y soportando mayormente las consecuencias de la migración de estas que buscan mejores oportunidades fuera de su país, derivado sobre todo por la cercanía geográfica entre los dos Estados y por su vecindad cultural y familiar (familias colombo-venezolanas).
Colombia, que se caracterizaba por ser un país con un reducido tránsito de extranjeros, hoy en día es el mayor receptor de inmigrantes venezolanos. La llegada en masa de los vecinos, sin que exista una política migratoria como país receptor ha producido una serie de consecuencias para Colombia, que son el objetivo de este ensayo.
A continuación se presentarán los problemas, las oportunidades y los planes de acción del Gobierno colombiano frente a este fenómeno, para lo cual se ha utilizado el método de investigación cualitativo con enfoque dogmático. De esta manera, cada asunto se abordó mediante el empleo del pensamiento lógico, el análisis y la comprensión de los conceptos, la consulta de las fuentes normativas más importantes y las cifras presentadas por las entidades encargadas de los temas migratorios.
4.1. Inmigración venezolana en Colombia. Algunas cifras
Según cifras del DANE, para el 2005, año en el cual se llevó a cabo el censo general de población, en el territorio nacional, en Colombia se encontraban 37 350 personas de origen venezolano, de los cuales 17 844 eran hombres y 19 506 mujeres. En términos poblacionales, teniendo en cuenta que para el período 2005-2006, la población censada fue de 41 468 3842 de habitantes en territorio colombiano, representaba aproximadamente el 0,09% de la población dentro del territorio. Ahora bien, en la actualidad se siguen recopilando los datos del censo general del año 2018 para tener una cifra más cercana a la realidad de la población colombiana. Sin embargo, la población proyectada de Colombia para el 10 de octubre de 2018 era de 49 985 602 personas.9 Según cifras de la Unidad Administrativa Especial Migración Colombia, con corte al 30 de agosto de 2018, 935 593 venezolanos habitaban en el país.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Colombia10 menciona que estas cifras se dividen entre las personas que entraron al país legalmente y las personas que utilizan otros medios no formales. La OIM señala que quienes ingresaron al país por los puntos autorizados representan el 41%, mientras que el 59% son aquellos que entraron de forma irregular.11 Dentro del grupo de inmigrantes irregulares “se encuentran los venezolanos que superaron el tiempo de permanencia y quedaron en condición irregular o aquellos que ingresaron por pasos no autorizados o trochas”.12 Estos inmigrantes se caracterizan por complejas condiciones a nivel socioeconómico, pues “la población emigrante tiene dos veces mayor probabilidad de estar desempleada que la población de las áreas receptoras y cerca de la mitad viven en condiciones de pobreza”.13 Bogotá es la ciudad con mayor porcentaje de emigrantes venezolanos, entre 88 000 y 112 000 personas, esto es, el 9,8% del total. No obstante, las zonas fronterizas son las más afectadas, ya que “la mayor incidencia es en La Guajira, que habría recibido en 2017 entre 40 000 y 56 000 personas, lo que representa un 4,5% de la población total de este departamento. Le siguen Norte de Santander (4,3%), Atlántico (3,1%), Sucre (2,6%), Cesar (2,3%) y Magdalena (2,2%)”.14
Frente a esta situación de llegada masiva de venezolanos el Gobierno colombiano podría tomar o haber tomado la decisión de cerrar la frontera o exigir visas. No obstante, la orden hasta el momento ha sido la opuesta, no solo por la política exterior y de cumplimiento de las obligaciones internacionales derivadas de la Convención sobre Refugiados15 y la Declaración de Cartagena,16 sino porque, a juicio de los expertos, de igual manera encontrarían una ruta informal para ingresar al país, incluso generando un posible incremento del tráfico de personas.17
4.2. Impactos de la migración
Sin lugar a dudas este fenómeno ha traído serias consecuencias en distintas materias dentro del territorio colombiano. A continuación, un breve análisis del impacto hasta el momento de la migración venezolana.
4.2.1. Salud
Las personas que han ingresado legalmente a Colombia han debido incluirse como afiliados al sistema de salud colombiano, bien sea en el régimen contributivo o en el subsidiado. Para saber el impacto que este fenómeno ha tenido en el sistema de salud se le preguntó directamente al Ministerio de Salud, mediante un derecho de petición, cuya respuesta fue:
Con corte a 31 de diciembre de 2017, en la base de datos única de afiliados (BDUA) se encuentran afiliados, con permiso especial de permanencia en el régimen contributivo 7012 personas y 350 en estado de suspendidos. En el régimen subsidiado se encontraban afiliadas 370 personas, para un total de afiliados en el SGSSS de 7732 personas. Al corte del 31 de julio de 2018, la población afiliada con documento PEP en el régimen contributivo se incrementó el 280,3%, al pasar de 7362 a 28 004 personas. En el régimen subsidiado se incrementó en 121,6% al pasar de 370 a 4871 afiliados.
Los sitios con mayor número de afiliados venezolanos al SGSSS son Bogotá con 11 040, Antioquia con 8642, Valle del Cauca con 3024 y Cundinamarca con 2469 personas.
Con base en la última información de BDUA, es decir, con corte a 31 de julio/18, podemos concluir que el SGSSS se ha visto impactado con la afiliación de 32 875 nuevas personas de las cuales 28 004 están afiliadas al régimen contributivo y 4871 al régimen subsidiado. El mayor impacto se genera en el régimen subsidiado considerándose que la atención en salud a esas personas se garantiza plenamente, es decir, con todos los beneficios del plan de beneficios, mediante el pago por parte del sistema de salud de una upc promedio por persona que para el presente año corresponde a $719 690,40 al año.18
Además de las cifras informadas por el Ministerio, el informe del Banco de la República demuestra una realidad más contundente frente a las implicaciones en materia de salud de la migración venezolana. Se indica que muchos emigrantes no se encuentran afiliados a ninguno de los regímenes, lo que implica un incremento de los costos de provisión para la atención de urgencias; además, debido a que en Venezuela existe un desabastecimiento de vacunas y medicinas, han reaparecido en Colombia enfermedades que antes se daban por erradicadas y han aumentado enfermedades controladas y crónicas. Así pues,
el reporte de atenciones del Sistema Integral de Información de la Protección Social (SISPRO) del Ministerio de Salud y Protección Social (MSPS) registró, al 30 de abril de 2018, un total de 102 174 migrantes venezolanos en urgencias, 5651 en hospitalización, 31 938 en consulta externa. En 2017 se registraron 1336 en atenciones maternas y entre agosto de 2017 y mayo de 2018 se aplicaron 302 088 dosis en vacunación. En cuanto a los eventos de interés en salud pública reportados por el Instituto Nacional de Salud, pasaron de 631 casos a 1928 casos (semana epidemiológica 21 de 2017 y 2018), siendo los de mayor notificación malaria, violencias de género, VIH, desnutrición aguda en menores de 5 años y tuberculosis.19
Según el informe, el costo generado por la atención de salud a los inmigrantes es alto como consecuencia de que no se encuentren asegurados. Debido a la precaria atención de salud en Venezuela, a la fecha se han presentado
34 casos confirmados de sarampión, los cuales 23 provienen del vecino país, ocho casos de transmisión y tres relacionados con la importación. Adicionalmente, se han detectado 4 casos de difteria. También se han incrementado los casos de tuberculosis, hepatitis A, B y C y la tosferina. Por otra parte, en cuanto a ETV, la malaria fue el caso más significativo reportado hasta el 2 de junio de 2018, y se observa que el 95% (667 casos) corresponden a personas de nacionalidad venezolana.20
Desde el punto de vista económico y en materia de salud, no cabe duda de que el incremento de los afiliados de origen venezolano, sobre todo en el régimen subsidiado, ha representado un gasto adicional para el Estado colombiano. Está claro que un incremento tan acelerado (1216% en siete meses) en la afiliación a este régimen, representa un aumento significativo de una población con limitados recursos económicos.
4.2.2. Laboral
El mayor impacto en materia laboral se ha dado en las zonas receptoras, pues los venezolanos inmigrantes cuentan en dichas zonas (generalmente las limítrofes) con un nivel de educación y de competencias superior en comparación con los colombianos. Asimismo, han aumentado las actividades informales y algunas empresas se han visto forzadas al cierre.
Adicionalmente, el costo de la mano de obra inmigrante es menor y es una práctica habitual que los empleadores paguen menos, así esto implique una contratación irregular. A pesar de esto, “algunos segmentos de las economías locales se han dinamizado como producto de la inmigración, incluyendo la venta de víveres, los servicios de llamadas internacionales e internet y los servicios de transporte terrestre nacional e internacional”.21 En algunos casos, como los salarios son tan bajos, los venezolanos han decidido retornar a su país de origen. Al respecto,
el venezolano Carlos García asegura que conseguir un trabajo en Colombia no es tan fácil como piensan la mayoría de los emigrantes que llegan hasta acá. “Es muy difícil conseguir trabajo y nos quieren pagar menos de lo establecido por la ley acá en Colombia. Si un día de trabajo vale $30 000 a nosotros nos quieren pagar $15 000”.22
Ahora bien, uno de los trabajos más fácilmente accesibles para los venezolanos en Colombia está relacionado con plataformas tecnológicas como Uber o Rappi. La poca formación requerida y el hecho de que no sea necesario contar con instrumentos de trabajo propios facilitan el ingreso. El único requisito que se exige es contar con permiso especial de permanencia o visa de residencia. Este tipo de trabajo es considerado precario, pues no tiene acceso ni siquiera a un sistema integral de seguridad social (con el agravante de no ser titular de una póliza de cubrimiento de riesgos laborales ni de sobrevivencia en caso de invalidez y vejez). La falta de regulación nacional (e internacional) frente a estos nuevos fenómenos laborales ha sido aprovechada tanto por empleadores como por trabajadores. Las nuevas formas de trabajo fruto de las disrupciones tecnológicas implican desafíos para el derecho del trabajo y de la seguridad social;23 en la actualidad, un grueso de la población venezolana que se encuentra en el mercado laboral ha encontrado en estos trabajos una oportunidad.
4.2.3. Acceso a vivienda y agua potable
El éxodo venezolano ha ocasionado en Colombia el aumento de la demanda de albergues temporales y vivienda. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el país presenta un alto déficit habitacional que impide cubrir toda esa demanda. Por consecuencia, los venezolanos han optado por construir sus propias viviendas en espacios públicos afectando significativamente la seguridad y las condiciones de salud. De igual forma, puesto que la mayoría de venezolanos tiene el estatus de irregulares no pueden arrendar una vivienda por lo que los asentamientos informales en zonas de riesgo han aumentado. Por otra parte, la demanda de agua potable y de servicios de saneamiento también ha crecido. Así pues, “teniendo en cuenta que algunos municipios no cuentan con planes de albergue temporal, muchos hogares están ocupando asentamientos informales y en zonas de riesgo. Bien sea en predios públicos o privados, estos se ubican en sectores sin suministro de agua, alcantarillado y energía eléctrica”.24
4.2.4. Culturales
Se denomina integración al “proceso a través del cual los migrantes se involucran en diversos ámbitos de la sociedad receptora. Se refiere a todas aquellas acciones por las cuales la sociedad de destino acoge a la población ‘extranjera’ —no nativa— y facilita su participación en dinámicas económicas, culturales, sociales, políticas que se desarrollan en esa sociedad”.25 En este sentido, y a partir de la perspectiva de la integración, la incorporación a la sociedad de los inmigrantes es un proceso de doble vía, ya que sus dinámicas en las sociedades de destino, “constituyen complejos procesos de interacción entre establecidos e inmigrantes, que conllevan a la modificación en pautas de comportamientos no solo en la población inmigrante sino también en la sociedad receptora”.26 En otras palabras, se exige que los visitantes se “acomoden” a la cultura y a las normas del país, y las respeten, así como la entera sociedad deberá aceptar el fenómeno de la inmigración y cambiar sus eventuales prejuicios.
A pesar de algunas muestras de malestar de los ciudadanos colombianos frente a la inmigración venezolana (al considerar que ha afectado la economía, el empleo y la seguridad en el país), los datos demuestran que, “a pesar de las percepciones negativas de algunos hacia los inmigrantes y de brotes localizados de xenofobia, la población colombiana expresa solidaridad hacia los inmigrantes y piensa que el Gobierno debe apoyarlos”.27
4.2.5. Problemas delictivos
La inmigración ha provocado el aumento de población en condición de vulnerabilidad. Dinámicas como el reclutamiento forzado y la trata de personas se hacen visibles con la migración. En el primer caso, el Gobierno nacional denunció el reclutamiento forzado de menores de edad venezolanos y fue el consejero presidencial de los Derechos Humanos y Asuntos Internacionales, Francisco Barbosa, quien señaló a los grupos al margen de la ley de fomentar esta práctica. Otro caso se relaciona con el desmantelamiento de una casa ubicada en Barranquilla en la que explotaban sexualmente a veinte venezolanos; según las autoridades y
de acuerdo con lo revelado por la Fiscalía en la audiencia, los inmigrantes fueron contactados a través de internet, en donde se les proponían buen trabajo y sueldo en Barranquilla. Una vez aquí, a los extranjeros les ofrecieron alimentación y techo, todo totalmente gratis. Luego las reglas de juego cambiaron. […] El nuevo acuerdo era que debían sostener relaciones sexuales a través de videocam para satisfacer a clientes de internet. Por tener este tipo de prácticas sexuales no recibían un solo peso.28
Por otra parte, a pesar de que se han registrado casos de xenofobia localizados en algunas regiones del país, algunos de ellos se han tornado violentos, incluyendo el ataque de asentamientos y, en casos extremos, el asesinato de inmigrantes. “Aun cuando el pueblo colombiano es solidario con los emigrantes venezolanos, en algunas áreas específicas controladas por grupos ilegales se empiezan a evidenciar brotes de rechazo, estigma y xenofobia”.29 Frente a esta sensación de inseguridad, vale la pena señalar que para el 2016 fueron capturados en actividades delictivas 316 ciudadanos venezolanos y en el 2017, según el INPEC, había
288 venezolanos presos señalados por diferentes delitos: 75 están tras las rejas por porte de armas de fuego; 73, estupefacientes; 60, hurto y 32 por homicidio. Del total de los internos, 139 han sido condenados. Mientras que 123 están a la espera de resolver su situación jurídica. Cifras señalan que 276 son hombres y 12 son mujeres.30
Ahora bien, según una noticia publicada el 11 de octubre de 2018 por el periódico El Tiempo, cada día dos ciudadanos venezolanos son asesinados y dieciséis de ellos fallecieron en medio de acciones violentas del ELN o de los grupos disidentes. La Policía Nacional empezó a construir una base de datos de población y delitos teniendo en cuenta el tamaño de la población venezolana que ha llegado al país. Según el informe de la Policía
Este año 2043 venezolanos han denunciado ser víctimas de algún hecho delictivo en nuestro país, como hurto, lesiones personales y violencia intrafamiliar. En contraposición, 4669 ciudadanos del vecino país fueron vinculados a actividades delictivas. En el documento se advierte que las capturas de venezolanos entre 2017 y 2018 se incrementaron en un 258 por ciento, al pasar de 1304 a 4669.31
De igual forma, el informe indicó que los hurtos normalmente buscan abastecer al núcleo familiar, pues los elementos que son objeto del delito son víveres, comida y productos de aseo. A 11 de octubre de 2018, había 621 venezolanos con medida privativa de la libertad y trece de ellos están siendo solicitados para extradición por autoridades venezolanas.
4.3. Planes de acción
Con el propósito de afrontar la crisis migratoria, el Estado colombiano ha formulado varios planes de acción. Uno de ellos es la expedición del Decreto 542 del 21 de marzo de 2018, mediante el cual se adoptan las medidas para la creación de un registro administrativo de emigrantes venezolanos en Colombia.32 Dicho registro administrativo se denomina RAMV, cuyo objetivo es ampliar la información sobre la migración de los venezolanos en el país. Esta información servirá para formular, ampliar y diseñar una política integral de atención humanitaria con el fin de que la oferta de servicios se haga de forma más acertada.33
El Estado también ha mostrado interés en regular el ámbito laboral y la situación legal de los venezolanos. Frente a esto, Colombia permitió el ingreso de inmigrantes venezolanos otorgándoles permisos temporales, entre ellos un permiso de trabajo denominado permiso especial de permanencia (PEP) a través de la Resolución 0361 de 6 de febrero de 2018,34 con el objetivo de velar por la dignidad humana y el respeto de los derechos humanos, pues permite a los venezolanos trabajar, estudiar y desarrollar cualquier actividad permitida por la ley, siempre que la persona cumpla con los requisitos que exige el legislador para ejercer la actividad escogida. Esto es importante, ya que con este documento PEP se trata de evitar la explotación laboral y el detrimento de los derechos de los trabajadores. Esta puede llegar a ser una iniciativa para que el trabajador especializado que viene de Venezuela dinamice la economía colombiana. Desde la implementación del PEP, Migración Colombia ha generado un total de 51 177 permisos a ciudadanos venezolanos que se encontraban en una situación irregular.35
En materia de salud, el Ministerio de Salud y Protección Social publicó un boletín electrónico en el que indicaba y guiaba a los inmigrantes venezolanos en temas relacionados sobre esta materia.36 Todos los venezolanos pueden ser atendidos si necesitan atención inicial de urgencias, según el artículo 168 de la Ley 100 de 1993, la Ley 715 de 2001 y la Ley 1751 de 2015. Además, cabe destacar la sugerencia a los ciudadanos venezolanos para que se afilien a una entidad promotora de salud (EPS) y así puedan ser atendidos por el sistema de salud de manera integral. Para complementar lo anterior, y según la Resolución 3015 de 2017, se ordena incluir el PEP como documento válido de identificación ante el Sistema de Protección Social. Menciona también que la vinculación al SGSSS se sujeta al marco legal vigente de cada régimen.37 Finalmente, existe un denominado Plan básico de beneficios, que incluye atención en urgencias hospitalarias, actividades de promoción y prevención, controles prenatales, y algunas vacunas. Este plan se estableció para llenar el vacío jurídico sobre los derechos mínimos de los inmigrantes, en este caso de los venezolanos.
4.4. Migración venezolana. ¿Una oportunidad?
Muchos de los inmigrantes que llegan al país están en capacidad de aportar a la ciencia, a la tecnología, o a distintas áreas su conocimiento, su experiencia y su formación. Esa nueva forma de ver las cosas y de usarlas puede fortalecer la industria y los demás sectores económicos. La doctrina la denomina “migración calificada”. En términos generales, “la migración calificada se ha establecido en referencia al nivel de escolarización alcanzado: personas que habiendo obtenido el grado de licenciatura, profesionistas, se movilizan a nivel internacional.38 El país puede apropiarse en su beneficio de los conocimientos, madurez y experiencia de estos profesionales, convirtiéndose sin duda en una oportunidad. De igual manera, es posible que se constituyan en un costo de nómina inferior al del mercado (con el límite de las garantías mínimas de cualquier trabajador).
Además, se tiene que tomar en cuenta que la inmigración venezolana impactará la economía, como ya se mencionó, debido a que estas personas demandarán otros productos que normalmente no se producían en masa por razones culturales, incrementando la producción de ciertos productos y generando un cambio en el mercado laboral. Por consecuencia, se crearían nuevos empleos en industrias que antes no se necesitaban.
De hecho, la funcionalidad estructural de la migración en el sistema capitalista ha sido justamente poder incorporar un conjunto laboral en condiciones de desigualdad salarial para obtener una mayor competitividad. Para ello es importante mantener las diferencias en el costo unitario entre la fuerza de trabajo extranjera y la nativa.39 Así, aunque al principio se presente y se cuestione una competencia entre los trabajadores nacionales e inmigrantes, se tendrá un efecto positivo a mediano plazo debido a la demanda de productos y servicios, que producirá una inversión posterior en la economía, generando así más y mejores empleos, creados por la demanda de productos y servicios que necesitan o que ofrecen este nuevo grupo de personas.40
El fenómeno de la migración puede ser una oportunidad para que el gran número de personas que está llegando al país genere nuevos emprendimientos y dinamismo en la economía. En efecto, algunos capitales venezolanos se han introducido e invertido en territorio colombiano. Un ejemplo claro es la cadena de farmacias de autoservicio Farmatodo, la cual además de generar empleo y mover la economía, demuestra que la inmigración no tiene por qué verse solo desde un punto de vista negativo. También demuestra que nuestra sociedad “ve con distintos ojos” a quien viene con recursos económicos. Es bienvenido el inversor (el que trae capital) o aquel trabajador que viene vinculado con un contrato de trabajo a priori a su desplazamiento (porque tendrá capacidad económica) y rechazado el que viene a buscar empleo.
4.5. Transitoriedad y no asentamiento
Como en la mayoría de los grandes y medianos períodos de migración en el mundo, seguramente se observará en algún momento el efecto contrario de haber emigrado, es decir, el retorno al país de origen. Este fenómeno obligará a los poderes públicos a tener presente la necesidad de proteger a ese colectivo, adoptando una serie de medidas cuyo objeto sea garantizar la reinserción,41 por ejemplo en temas de empleabilidad y de seguridad social o de homologación de títulos obtenidos en el exterior (así como de permisos de conducción, entre otros).
El regreso puede ser involuntario, derivado de una política coercitiva del Estado para que el extranjero abandone el territorio, o porque inicialmente había sido pactado a través de una inmigración temporal que compromete a la persona a no permanecer en el país receptor más tiempo del necesario para desarrollar el trabajo asignado. A fin de asegurar esa temporalidad y evitar que sirvan de fraude como vía de acceso a la permanencia ilegal, los países de acogida normalmente combinan factores coercitivos con incentivos, como el pasaje de avión, ayuda con obtención de documentación requerida para viajar, información sobre programas de reintegración, asesoramiento en materia de derechos y responsabilidades, medidas de reinserción laboral y social.42 También se denomina regreso forzoso, aludiendo a la repatriación impuesta por las autoridades competentes del país de acogida.43
El regreso también puede ser voluntario —creemos que es la mayoría de los casos— y obedece sobre todo a factores económicos o sociales. Con respecto a los factores económicos, el regreso al país de origen puede ser consecuencia del cumplimiento de los objetivos económicos que se pretendían con la inmigración, por ejemplo cuando la decisión de marcharse se debió a la búsqueda de dinero para una inversión o un proyecto en el país de origen. Esto, aunque positivo, también trae algunos problemas, como encontrarse con una situación económica distinta al país de origen que imposibilite esa prosperidad anhelada; haber contraído obligaciones en el país del que se emigra o la desinformación en el momento de trasladar el dinero entre países que puede traer malas sorpresas. Por lo general, el retorno se asocia con éxito y prosperidad, y si el migrante no regresa triunfante se prefiere posponer la vuelta, pues la imagen que se transmite será la del fracaso.44
Si el pensamiento inicial del migrante es salir y probar suerte, y esa suerte se materializa, obteniendo una vivienda propia o algún tipo de inversión en el país de destino, las posibilidades de dejar lo construido para regresar al país de origen pueden verse disminuidas. Otro factor que debe tenerse en cuenta en el momento de la vuelta es aquel que depende de la situación actual del país de origen, el contexto económico, político y social que se encuentre. Si ha habido un crecimiento económico, por ejemplo, será más factible el retorno.
Por su parte, entre los factores sociales generalmente es común que los migrantes inicien su traslado con la idea de regresar al país bien sea a mediano o largo plazo, pero esta idea puede afectarse según el grado de inserción real que se tenga en el país destinatario. Sin vacilar, ese arraigo es un factor determinante sobre la decisión de regresar. Un grado alto de inserción puede provocar un efecto llamada, que motiva el desplazamiento de familiares, reduciendo así aún más las probabilidades de volver al país de origen, pues sin duda uno de los factores más difíciles de superar es la distancia de los seres queridos. Esto cambia diametralmente si la familia, la compañía o los hijos los ha creado en su estancia como extranjero.
De todas maneras, hoy en día las tecnologías han permitido que esos lazos familiares y de amistad perduren más fácilmente y que la distancia se haga virtualmente más corta. La situación frente a los viajes (compañías aéreas low cost por ejemplo) también ha permitido acortar estas distancias. Incluso ha creado la figura del “migrante yo-yo”, pues ya no resulta extraño que el migrante realice visitas frecuentes o incluso estancias largas en el país de origen, haciendo así menos dura su permanencia en el país de acogida. Por supuesto, aparte de la capacidad económica para soportar estos viajes, un problema adicional es el estatus legal del inmigrante: si no tiene permiso de permanencia, visa y pasaporte vigente se encuentra en situación de irregularidad (lo que se conoce como “sin papeles”).
Conclusiones
La soberanía, que enmarca en sí misma la defensa contra las demás soberanías, es un concepto que se ha venido flexibilizando por distintas razones, entre ellas los movimientos migratorios. Indiscutiblemente la constitución demográfica, socioeconómica, cultural y política del mundo actualidad se ha derivado del aporte positivo e incluso del negativo que los emigrantes traen consigo. Este fenómeno, cada vez más difuso, persuade la gobernanza y la estabilidad de un país, que podrá entrar en crisis si no se afronta una llegada masiva de ciudadanos que hasta hace poco conocían y dependían de otra soberanía. La falta de políticas internas que busquen estabilizar la soberanía que, al menos en la sensación de los nacionales, está siendo amenazada por falta de respeto a las normas y principios que rigen el país de acogida puede generar una fuerza fragmentadora que termine enfrentando a dos culturas en vez de integrarlas.
Colombia, que se caracterizaba por ser un país que aportaba emigrantes hoy en día es también receptor de ellos. La migración venezolana demuestra lo anterior. Es un reto que Colombia debe asumir con responsabilidad y solidaridad. Nos hemos dado cuenta de los problemas que tenemos como país de acogida: la falta de preparación para recibir a los inmigrantes, en todos los sectores. Nos estamos convirtiendo en una sociedad que no permite que esta población se integre a la economía para que pueda aportar a ella y diversificarla (con excepción de aquellos con cierta capacidad económica o inversores, a quienes tratamos distinto). La migración es una oportunidad para que la economía del país crezca a través del consumo, los trabajadores especializados, empresarios y emprendedores. Claramente, la migración conlleva efectos de corto, mediano y largo plazo que se deben tratar con cuidado para que el proceso de integración a la sociedad sea positivo. La crisis, impacto y oportunidad de la migración venezolana en Colombia forma parte de esta obra colectiva por considerar que hoy en día nos podemos enfrentar a una crisis de soberanía real como la explicada.
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Notas
* Abogada de la Universidad del Rosario. Abogada de la Universitá degli Studi di Milano (Italia). Maestría en Derecho Laboral y Administración del Personal en la Universitá Cattolica del Sacro Cuore di Milano (Italia). Doctora de la Universidad Alfonso X El Sabio (España). Profesora de carrera de la Universidad del Rosario y miembro del grupo de investigación en Derecho Privado de la misma universidad.
1 Organización Internacional para las Migraciones, “Los términos clave de migración”, http://www.oim.org.co/sobre-migración consultado el 3 de junio de 2018.
2 Fernando Suárez Bilbao, Aproximación al fenómeno de la migración. Contexto histórico del exilio. Pamplona: Ed. Aranzadi, 2009, p. 29. Asimismo, emigrar, sinónimo de migrar, es dejar un Estado con el propósito de trasladarse a otro y establecerse en él. Véase Corte Interamericana de Derechos Humanos, Cuadernillo de jurisprudencia de la corte interamericana de derechos humanos núm. 2: personas situación de migración o refugio, p. 4.
3 Organización Internacional para las Migraciones, “Los términos clave de migración”, ob. cit.
4 Juan B. Vilar Ramírez, “Las emigraciones españolas a Europa en el siglo XX: algunas cuestiones a debatir”. Revista Migraciones & Exilios. Cuadernos de la Asociación para el estudio de los exilios y migraciones ibéricos contemporáneos 1 (2000): 131-159 (Ejemplar dedicado a: Migraciones: teoría e historia).
5 Miguel Ángel Martínez Meucci, “La revolución iliberal venezolana y su política exterior”. Revista Anal. polit. 26(77) (2013): 211-231. Disponible en http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0121-47052013000100010&lng=en&nrm=iso. ISSN 0121-4705.
6 Ibíd.
7 Según Martínez, democracia totalitaria significa el tipo de discurso y sensibilidad que, partiendo de una voluntad democrática, termina por conducir hacia la consolidación de regímenes que son tan populares como mesiánicos, despóticos y de talante revolucionario. Véase Ibíd.
8 Anitza Freitez, “La emigración desde Venezuela durante la última década”. Revista Temas de Coyuntura 63 (julio de 2011): 11-38.
9 Colombia, Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), Derecho de petición radicado 20181510353151 de 2018, fecha: 2018-09-06, interpuesto por Jorge Enrique González Rodríguez, estudiante de la línea de investigación del área de Derecho Laboral de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.
10 Organización Internacional para las Migraciones, “OIM Continúa apoyo a migrantes en frontera de Colombia y Venezuela”. Disponible en http://www.oim.org.co/node/2609 consultado el 4 de junio de 2018.
11 Alejandro Soler de la Fuente, “Asumiendo los retos de la migración venezolana en Colombia”. Nova et Vetera, 8 de mayo de 2018. Disponible en http://www.urosario.edu.co/Periodico-NovaEtVetera/Politica/Asumiendo-los-retos-de-la-migracion-venezolana-en/Consultado el 4 de junio de 2018.
12 Colombia, Ministerio de Relaciones Exteriores, Todo lo que quiere saber sobre la migración venezolana y no se lo han contado. Bogotá: Ministerio de Relaciones Exteriores, 2018, p. 4.
13 Banco Mundial, Migración desde Venezuela a Colombia: impactos y estrategia de respuesta en el corto y mediano plazo. Bogotá: Banco Mundial, 2018, p. 16.
14 Ibíd., p. 17.
15 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, Adoptada en Ginebra, Suiza, el 28 de julio de 1951 por la Conferencia de Plenipotenciarios sobre el Estatuto de los Refugiados y de los Apátridas (Naciones Unidas), convocada por la Asamblea General en su resolución 429 (V), de 14 de diciembre de 1950. Disponible en https://www.acnur.org/5b0766944.pdf.
16 Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Declaración de Cartagena sobre refugiados, Adoptado por el “Coloquio sobre la protección internacional de los refugiados en América Central, México y Panamá: problemas jurídicos y humanitarios”, celebrado en Cartagena, Colombia, del 19 al 22 de noviembre de 1984. Disponible en https://www.acnur.org/5b076ef14.pdf.