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ОглавлениеIntroducción al primer cuaderno
Un despropósito ecuatorial
Este libro pretende ser uno y trino. Remita eso a lo que remita.
Las razones por las que he elegido Guinea Ecuatorial como primer ejemplo de pieza que no encaja son fáciles de entender.
Los cuadernos fueron escritos entre 2017 y 2020, y durante esos años viví en Malabo. Trabajaba allí como cooperante (hice eso durante casi tres décadas, una buena parte del tiempo en África).
Guinea Ecuatorial es muy particular. Estando allá no hace falta estirarse ni otear hacia atrás. Basta con detenerse y mirar alrededor para comprender que nada en el entorno es sensato. No es que desafíe la ortodoxia de un sentido común muy exigente, sino también el más laxo que uno sea capaz de imaginar. Se trata de un completo disparate.
Ese país diminuto -extrañamente español- es gobernado por una dictadura que tendría potencial para ser la mar de divertida (su lema es hacer el bien y evitar el mal) si no fuera por los horrores que encierra. En un sentido literal.
No hace mucho el telediario español emitió el fragmento de una entrevista en la que su presidente aseguraba …en Guinea prácticamente no se tortura.7 Lo escandaloso es que no fue ningún lapsus, sino un arrogante ejercicio de sinceridad. Se trata de una tierra con una historia y un régimen absurdo que nadie sabe bien dónde colocar (pero que tiene petróleo).
Para intentar ponerlo negro sobre blanco -en ese orden- es necesario hacer primero dos comentarios.
El primero es a una inmensa falta de reciprocidad. Los ecuatoguineanos manejan muchísima información sobre España. El ciudadano medio sigue en televisión las noticias de nuestro país, tiene familiares en la península y está al día de los vaivenes de nuestra coyuntura política. De la liga de fútbol, ya ni hablemos.
En España en cambio la ignorancia acerca de Guinea Ecuatorial (¿dónde está?) resulta escandalosa. Ni se conoce ni importa no conocerla.
España ofrece a los naturales de Guinea el ser españoles, que como dijo José Antonio es una de las pocas cosas serias que se puede ser en este mundo, aseguró una vez Carrero Blanco.8
Ignoro por qué José Antonio (Primo de Rivera) diría tal cosa, pero en sí mismo ´español´ (…yo soy español, español, español hay quien grita entusiasmado) me parece una afirmación de identidad bastante extraña. De todas maneras prefiero, por el momento, no meterme en ese jardín.
El otro apunte consiste en una disculpa anticipada. Cada vez que me acerco a un libro soy consciente de que cuanto mejor conozco el asunto de que trata más probabilidades hay que me decepcione. Conozco a bastantes personas -aquí y allá- que saben mucho sobre Guinea Ecuatorial. A ellas me da un poco de miedo defraudarlas. Que sean indulgentes.
Hace unos meses participé en un homenaje que le hicieron en Malabo a Gloria Fuertes. Por motivo del centenario de su nacimiento. Pensaba haber aprovechado esa circunstancia para finalizar esta introducción con el verso nos están meando y dicen que llueve, que creía provenía de uno de sus poemas. Sin embargo internet no me lo confirma y ya no estoy seguro.
De este otro en cambio sí:
Es malo que te corten las alas con un palo.
Qué mal sienta la angustia si estás desentrenado.
Cómo te quema el pelo la gente que te grita.
Afortunadamente esto durará poco.9
7 Entrevista a Teodoro Obiang. Luis Pérez. TVE, 18 de octubre 2018.
8 Lo dijo en las Cortes, con ocasión de la aprobación de la Ley de Bases del Régimen Autónomo de Guinea Ecuatorial. El 28 de noviembre de 1963.
9 Miedo da a veces coger la pluma. Todo asusta. Gloria Fuertes, 1958. Obras incompletas. Ed. Cátedra. Madrid. 1977.