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Antes del siglo XX
Me pregunto si Cristóbal Colón llegó a conocerlo. Habría oído hablar de él, claro, pero Fernando Póo era de una generación anterior.
Dicen que fue en 1472 cuando Póo escuchó ¡Terra! (lo gritarían en portugués) en la cubierta del barco costeado por otro Fernando -Fernando Gomes, un comerciante rico al que Alfonso V había entregado el monopolio del comercio en el golfo de Guinea-. Entonces Colón debía aún de tener 21 ó 22 años.
Alfonso reinaba desde el castillo de San Jorge, a cuyos pies se desparraman las calles empinadas de la Alfama. Si usted ha hecho turismo en Lisboa seguro que las habrá recorrido: un barrio encantador que evoca a pousadas, manteles de cuadros y fados; a Zeca Afonso -Grandola Vila Morena-, azulejos, rieles de tranvías10 y licor de almendra amarga.
Alfonso V había heredado la corona de Portugal muy temprano, con seis años. En 1475 fue rey también de Castilla. Lo hubiera seguido siendo, a través de Juana La Beltraneja, si a sus tropas les hubiera ido mejor frente a su primo Fernando (futuro Fernando el Católico) en la batalla de Toro. Televisión Española ha producido una serie que narra aquellos hechos. Se titula Isabel y los cuenta de una manera muy dulzona.11
Va de Fernandos.
Póo debía de ser modesto y bautizó la isla con la que había topado como Flor Formosa. Y es verdad que era realmente hermosa. Todo selva y el pico Basilé imponente entre las nubes. Más de 3.000 metros. Hasta entonces se había llamado Etulá.
Siglos más tarde ese territorio llevará sin embargo su nombre. Y adquirirá con él estatus provinciano. De provincia hispana. Sí, siendo yo pequeño Fernando Poo era una provincia tan española como podían serlo Tarragona o Guadalajara. Hoy suena raro. Más tarde -García Trevijano mediante- tuvo también el nombre de Isla Macías Nguema Biyogo (y es que Macías, además de un psicótico y un genocida,12 fue también un vanidoso).
El nombre de Macías no duró mucho. Apenas diez años. Después de que lo hubo fusilado, su sobrino cambió el nombre de nuevo y pasó a llamarla Bioko, en honor al rey bubi que en 1899 -a la muerte de Moka- apoyó el golpe de mano de Sas Ebuera para sacar del trono a su hermano Malabo. Los reyes bubis no tendrían castillos, barcos grandes ni licor de almendra amarga, pero sí tantas conspiraciones familiares como los otros.
Casi todos los descubridores tienen la arrogancia de creer que las cosas comienzan con ellos, y que por ende pueden darles nombre. Como si no estuvieran ya siendo llamadas antes de su aparición. Esa soberbia los lleva a establecer hitos y fechas.
El nombre de Guinea proviene de ganuya, un vocablo bereber que significa tierra de negros -por algo ha de ser-. Hoy es una denominación poco precisa, que lo mismo remite a Guinea Bissau que a Guinea Conakri o a Guinea Ecuatorial (por no hablar de Nueva Guinea); todas ellas eran tierras de negros. Y lo fueron de negreros.
Sin excepción, todos los textos sobre Guinea organizan su historia conforme al calendario político que dictan los que organizan la historia, valga la anáfora: 1472, aparece Fernando Póo; 1777, la entregan a España; 1885, Conferencia de Berlín; 1900, Tratado de París; 1936, guerra civil; 1968, independencia; 1979, golpe de Estado; 2022 -o a lo más tardar, 2023 ó 2024-, probablemente, el porvenir.
A saber cómo hubiera sido una periodización bubi. U otra definida por un habitante de a pie -antes todos lo eran- de la isla, uno cualquiera de los que vivían allí antes de que en el horizonte apareciera, acercándose, la manchita blanca de las velas del barco propiedad de Fernando Gomes.
Seguro que tendría poco que ver.
Obviamos que hasta la cronología que utilizamos es arbitraria. ¿No nos damos cuenta, siendo tan obvio? Atribuimos el rigor a decisiones dadas por buenas, pero que son caprichosas. ¿Por qué asumir que hay que nombrar desde la mirada de los reyes europeos, en lugar de cualquier otra mirada -de las muchas posibles-? ¿por qué no utilizar la de las mujeres? ¿la de los brujos? ¿quizá la de los esclavos?
En fin, dejémoslo. Para poder avanzar no disponemos de materiales que estén clasificados y ordenados de otra manera.
Aun así, evitemos engañarnos: el relato oficial es solo uno de los muchos posibles que podrían haber sido construidos.
Tres años después de Póo, otros dos portugueses -Juan de Santarem y Pedro de Escobar- vivieron una escena muy similar 670 kilómetros más al sur. Es probable que el barco en el que viajaban fuera también propiedad del mismo comerciante (es lo que tienen los monopolios). Otra isla igualmente selvática, montañosa y también con un clima de mierda para vivir en ella. Más pequeña.
Como el grito fue lanzado -eso dicen las crónicas- el 1º de enero del buen año 1475, en un alarde de originalidad la llamaron Annobón (do anno bom). Más tarde Macías la renombraría como Pigalu (a mis hijos les parecerá el nombre de un pokemon). Aún faltaban 21 años para que Cristóbal Colón desembarcara en Bohío, una isla a la que él sin embargo llamó La Española y en la que hoy se encuentran República Dominicana y Haití. Es un lío eso de quién es el que puede ponerle nombre a las cosas. Acordémonos de que era dios, según el Génesis, quien creaba todo según lo iba nombrando. Será que a los poderosos les gusta jugar a eso.
Entre Bioko y Annobón se encuentran las islas de Santo Tomé y Príncipe, también colonizadas por Portugal y convertidas primero en ingenios de azúcar trabajados por esclavos -los llevaban desde Angola-13 y más tarde en un país independiente. Si no fuera por una arista puntiaguda y bastante rara de la historia lo normal habría sido que Annobón con el tiempo hubiera formado parte de este último país.
Desde luego a los annoboneses les hubiese ido mejor.
Aunque eso de descubrir y ´tomar posesión´ de islas pueda parecer un poco extravagante, responde a una lógica. Y tiene que ver con que 15 años antes el Papa de Roma había regalado a los portugueses la bula Romanus Pontifex que les autorizaba a hacer esclavos sin ni siquiera pecar. Un chollo espiritual. Y económico.
Por ir ubicando un poco mejor cada pieza: antes de que una persona a la que los portugueses llamaban majestad y que no estuvo nunca en Guinea le dijera a un comerciante que tampoco pisó jamás esta tierra que a cambio de otros favores le regalaba una cosa tan abstracta como es un monopolio, Bioko -por llamarlo de algún modo- estaba ya poblado por los bubis.14 Annobón también tenía su propia población. En cuanto a los fang (o pamues) -que a veces tendrán un protagonismo un tanto antipático en esta historia- habitaban los bosques de un territorio muy amplio que hoy está repartido entre Camerún, Guinea Ecuatorial y Gabón. Comenzaban entonces su particular conquista del oeste -como los vaqueros de las películas- desplazándose hacia las tierras bajas, en cuya costa vivían otros pueblos como combes, balengues, bengas o ndowés. Los playeros.
El tráfico
Los portugueses habían sido pioneros. Fueron los primeros europeos en traficar con esclavos negros (ya en 1441 hay constancia de los tejemanejes de un tal Antāo Gonçalves). En cuanto a los españoles, fueron los últimos en prohibirlo. En un museo de Asunción vi una vez un documento que certificaba la compra de un negro en una fecha muy posterior a la abolición. Aquel papel tenía en su margen una anotación que lo calificaba como no importante (¿quién será quien define lo que es importante y lo que no?) No sé si la esclavitud lo habrá sido -seguramente para los esclavos sí-, pero lo que está claro es que fueron cuatrocientos años de un negocio estupendo.
No hay que olvidar que autores como John Locke, el apóstol del liberalismo que escribía que todos los hombres somos iguales, simultaneaba sus escritos con la compra de acciones de la esclavista Royal African Company.
Los españoles también se avivaron. Pronto. Un año después de que Cristóbal Colón desembarcase en La Española aprovecharon que en el Vaticano reinaba un Papa valenciano (Alejandro VI, en realidad Roderic de Borja) para obtener de él otra bula -la Inter Caetera- que concedía:
…a los Reyes de Castilla y Aragón en sus nuevos territorios los mismos privilegios otorgados a los Reyes de Portugal.
…eso ayuda un poco a entender el católicos de los Reyes Católicos.
Aquella bula imponía además la obligación de ´enviar misioneros para convertir a las poblaciones descubiertas a la fe católica´. Propaganda Fide.15 Esa parte España se la tomó en serio. Lo hablaron con los jesuitas y doscientos años más tarde la cosa acabó como el rosario de la aurora16 (si ha visto despeñarse por una catarata a Jeremy Irons en la película La misión se hace idea de a qué me refiero).
Por cierto, lo de los Papas en Valencia funcionaba como una empresa familiar varios siglos antes de que en 2006 la gürtel organizara la visita de Benedicto XVI.17 El espíritu santo, en una casualidad milagrosa, forzó que también fuera Papa el sobrino carnal -va sin segundas- de Roderic. Otro valenciano. Y como vimos que son los dioses quienes ponen los nombres, se bautizó a sí mismo Calixto III.
A fin de ajustarnos a la cronología que utilizan todos los libros vamos a dar un salto hacia adelante de 300 años. Durante ese periodo la falta de poderío efectivo para poder esclavizar al mismo tiempo en varias regiones alejadas del planeta permitió que en la isla llamada Etulá-Formosa-Fernando Poo-Macías Nguema Biyogo-Bioko cada quien viviera a su manera sin ser demasiado molestado por los otros.
Aparte de ahorrarme la descripción de tres siglos, quiero hacer aquí un inciso y subrayar el extraño vínculo invisible que -quién sabe la razón- ha unido a Guinea Ecuatorial con Paraguay desde hace mucho. Un itinerario recorrido un sorprendente número de veces (en ese sentido o a la inversa) por exploradores, empresarios, cooperantes, diplomáticos, religiosos, opositores y dicen que mujeres víctimas de redes de trata.
Vayamos al principio. Saltemos del golfo de Guinea (un accidente geográfico, no me refiero todavía a Teodorín)18 de nuevo a la película La misión y a un conflicto a tres bandas entre españoles, portugueses y jesuitas acerca de las fronteras y el estatus de los guaraníes.19
Establecer las fronteras ultramarinas entre España y Portugal era un asunto complejo. Mantener a raya a los jesuitas, también.
Se había intentado ya en 1750 a través de un Tratado (el de Madrid) por el que España cedía a Portugal algunos de los pueblos jesuitas a cambio de quedarse con Colonia del Sacramento (un punto estratégico para controlar la entrada del Río de la Plata y así poder ejercer como porteros no solo respecto a los portugueses, sino también con los ingleses que pretendían colarse).
La cosa concernía a los guaraníes. Y de qué manera. Los que quedaran del lado portugués podrían ser esclavizados sin obstáculos por los bandeirantes, mientras que a los del lado español se los consideraría súbditos del rey, y por tanto estarían protegidos (si la dicotomía hoy es entre súbdito o ciudadano entonces lo era entre súbdito o esclavo -en algo hemos mejorado-).
Aquello no se arregló bien y acabó provocando las guerras guaraníticas, que aunque en la película duran veinte minutos en realidad fueron cuatro largos años.
Para entonces los jesuitas, que dominaban el comercio de la yerbamate y enredaban en opinión de algunos demasiado, habían sido ya expulsados de Portugal. En 1758. España tardó aún nueve años en hacer lo mismo, y en pedirle además al Papa de turno -Clemente XIV- que disolviera de una vez La Compañía.
A las 4 de la mañana del 29 de marzo de 1767 se presentaron -por las malas- unos cien soldados en el Colegio Jesuita de Asunción. Hay que decir que en aquel momento los jesuitas contaban con cerca de mil esclavos y que el Colegio se había convertido en una potencia económica donde, aparte de enseñar, realizaban las funciones propias de un banco (hacían de intermediarios, de almacén, prestaban a crédito…)20
Entre altercado y altercado, en 1763 España se había visto obligada a devolver -otra vez- a Portugal Colonia del Sacramento.
Sobre la dichosa Colonia -de ida y vuelta- yo escribí, después de un viaje:
La historia es interesante
-de interés- en este enclave.
Y aquí el hablar de intereses
remite a los portugueses,
para quienes el control
del fortín era importante
para vigilar las naves
e implicaba un desafío
al viejo imperio español
en su pugna por el río.
Deambulando por sus ruinas,
sus murallas… los cañones
que miran a la bahía
y los restos del convento,
enseguida te imaginas
cómo debió ser el cuento:
colonos, indios, misiones,
soldados y bayonetas.
Hoy en cambio hay pizzerías
y alquiler de bicicletas.21
El haber expulsado a los curas anticipaba un nuevo acuerdo con los portugueses. Y es que Floridablanca, que ejercía como ministro de exteriores de Carlos III, en su particular partida de ajedrez pensó que le era más útil acercarse al rey de Portugal que pelear contra él, habida cuenta de que al mismo tiempo necesitaba mantener a raya a los ingleses. Por eso fue que empujó a España para que participara en la guerra de independencia de los Estados Unidos.
Aquel nuevo intento de poner límites al imperio y al conflicto portugués concluyó con la firma del Tratado de San Ildefonso (que remite a niños huérfanos, a navidad, a bombos y a gordos). España recuperó Colonia del Sacramento, abandonó Santa Catarina y en compensación recibió además unas lejanas islas en la costa africana. Se llamaban Fernando Poo y Annobón. Claro, bubis y annoboneses, de todo esto, ni idea.
Lo ratificaron un año más tarde en el Tratado de El Pardo (un comentario ahistórico: el relato preludia un desenlace a todas luces franquista).
Una de las mejores consecuencias -desde luego no prevista- que tuvo el Tratado fue que la corona española envió a Asunción a un militar oscense llamado Félix de Azara. Iba con el encargo de esperar a los delegados portugueses para establecer juntos sobre el terreno las fronteras en Paraguay. Y como los portugueses no aparecieron, los veinte años que el bueno de Azara pasó esperándolos se dedicó a viajar y a convertirse en uno de los más brillantes exploradores, cartógrafos, antropólogos y naturalistas que en España ha habido. Un sabio maño. Todo gracias a las dichosas fronteras.
En cuanto a la realeza, si algún interés tenía en las islas africanas fue algo que en los dos siglos siguientes no se ocupó mucho de demostrar.
Y eso que en aquel momento valor estratégico sí que tenían, puesto que además de permitir poner una pica -no en Flandes, sino en la retaguardia de los imperios rivales- las islas constituían una estupenda base de aprovisionamiento para los barcos que iban a Filipinas -ojo a ese viaje, que tiene mérito- y sobre todo le permitían a España fantasear con montar su propia factoría negrera. Una que proporcionara esclavos suficientes para impulsar la agricultura en el Río de la Plata, donde la mano de obra indígena no alcanzaba. Eso haría posible dejar de depender de compañías ligadas a las potencias enemigas, como ocurría con la casa Baker & Dawson de Liverpool.
Hay que recordar que España -aunque Adam Smith lo considerase ´antieconómico´-22 se abastecía de esclavos mediante intermediarios a través de los llamados asientos; que poco antes había quebrado un intento patrio de constituir una empresa esclavista (la gaditana de negros) y que había que proteger el comercio exterior. Lo que hace ahora el ICEX.23
El propio texto del Tratado es transparente al respecto:
…compra y venta de negros sin ligarse a contratas y asientos perjudiciales, como los que en otro tiempo se hicieron con las compañías portuguesa, francesa e inglesa.
La verdad es que la relación de España con la trata de negros está invisibilizada incluso en la Leyenda Negra, lo que no deja de ser una paradoja.24
Hay un libro titulado Negreros y esclavos. Barcelona y la esclavitud atlántica (XVI-XIX) que revela la importancia que ese comercio tuvo en el despegue económico de Barcelona.25 En él se mencionan familias célebres de la burguesía catalana que contribuyeron a desarrollar el Eixample, como fueron los Güell -el del parque, supongo-, los Vidal, los Xifré o los Mas Roig. Tal vez Joan Mas Roig no suene mucho, pero su tataranieto directo es bastante conocido. Se llama Artur Mas.
Gustau Nerín se ha ocupado de estos asuntos. Una vez apareció en la prensa posando junto a un cuadro titulado El abordaje del Conchita, y resulta que El Conchita era un barco negrero de los catalanes Vidal y Ribas. Quién lo iba a decir.26
Justamente en 2018 el ayuntamiento de Barcelona ha retirado (iba a escribir precisamente, pero en este caso me parece más correcto justamente) la estatua de un negrero.27 Se llamaba Antonio López.28 En su lugar Ada Colau ha propuesto bautizar la plaza con el nombre Idrissa Diallo, un inmigrante muerto en el 2012 en el CIE de Zona Franca. La subversión de los nombres.
Pero todo esto va a venir después. Me estoy adelantando.
Argelejo
Regresemos al Cono Sur -a Paraguay- y a las consecuencias del Tratado de El Pardo. Y recordemos que hablamos de la víspera de la revolución francesa.29
Felipe de Santos era un conde catalán. Conde de Argelejo, para más señas. Y Brigadier de los Reales Ejércitos. Había participado en las campañas contra los portugueses y vivido de cerca la expulsión de los jesuitas. Poco después de que a su jefe, Pedro de Cevallos, le nombraran virrey del Río de la Plata a él también le llegaron de Madrid buenas noticias. Le ofrecían ser gobernador y jefe militar de unas islas africanas, pero antes -claro- tenía que tomar en nombre de España posesión de ellas. El día que recibió el encargo comenzó una aventura que iba a terminar en tragedia (primero para él y luego para los isleños), pero entonces nada de eso aún se sabía.
Floridablanca se había asegurado de que la cláusula del Tratado referida a aquellas islas permaneciera secreta. Nadie supo nada. Las órdenes concretas se encontraban en un sobre lacrado que Argelejo no pudo abrir y comunicar a la tripulación hasta después de cuarenta días de navegación -no era cosa de que se filtrara a los ingleses-.
Y es que el conflicto de fondo era con ellos: consistía en el control del Atlántico. Lo recuerda Liliana Crespi, una historiadora argentina.30 España acababa de colocar una comandancia militar contra posibles invasiones en las islas Malvinas ...quién iba entonces a adivinar lo lejos que acabaría llegando el pleito con Inglaterra por la posesión de esas islas, o los muertos del 2 de mayo (no me refiero a 1808, sino a 1982: a los 323 tripulantes del buque General Belgrano, hundido por un submarino nuclear inglés en el marco de esa disputa).
En cuanto a Argelejo, zarpó de Montevideo el 17 de abril de 1778 con dos fragatas y un bergantín. A lo Espronceda:
…viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela,
un velero bergantín.31
El bergantín se llamaba Santiago y las fragatas Santa Catalina y Nuestra Señora de la Soledad. Me encantan los nombres de los barcos antiguos.
Argelejo llegó sin problemas hasta la isla de Príncipe, pero luego las cosas se le fueron complicando: los portugueses de la isla no lo esperaban y recelaron -eran tiempos en que las comunicaciones jugaban malas pasadas-, el comisario real luso que tenía que hacer la cesión se retrasó tres meses y el secreto se fue al carajo. Por allí pasaban barcos negreros de todas las nacionalidades.
Hay que decir que a los negros que viajaban en aquellos barcos les esperaba una travesía a Pernambuco o a Bahía -en muchos de los casos- de más de 30 días. Encadenados en las bodegas. Un porcentaje (calculado) no sobrevivía. No lo sé con certeza, pero es probable que los negreros de Príncipe hicieran como los de Futungo, que en el punto de embarque tenían una capilla para bautizar a los esclavos en serie -o en cadena, si uno prefiere ser más riguroso- según se iban subiendo al barco.32 Se ve que les preocupaba que los que morían durante el viaje fueran al cielo. Tal vez el caritativo procedimiento haya estado ya previsto en la bula papal.
A su derecha, una península chiquitísima. Apenas un promontorio en cuya cima se alzaba una edificación de dos plantas. Las paredes encaladas, las puertas y las ventanas pintadas de azul. Tenía la cubierta a cuatro aguas de tejas de barro. Una escalera -que desde su posición no podían ver- unía la puerta trasera de la casa directamente con el mar. El edificio había sido construido por los portugueses para el embarque clandestino de esclavos en una época en la que el tráfico estaba prohibido y con el paso de los siglos había adquirido -quién lo hubiera predicho- el estatus de museo. El museo de los esclavos. Un museo que apenas mostraba nada, pero que hacía fácil imaginar los embarques, las cadenas, el miedo a lo desconocido, la rabia, las anotaciones contables de las vísperas escritas con la letra esforzada de algún escribiente. A su alrededor tres o cuatro baobabs pequeños se esforzaban por desmentir la apariencia mediterránea del paisaje.33
Pronto se hizo evidente que los portugueses iban de farol, y que en el Tratado con España habían exagerado tanto su presencia en las dos islas como las bondades de éstas. Es lo que tiene negociar a ciegas.
Argelejo arribó finalmente a Fernando Poo el 21 de octubre, seis meses después de haber dejado el Río de la Plata. Bautizó el lugar en el que desembarcó como San Carlos, en honor a Carlos III. Hoy es Luba. O Lubá, dependiendo que lo diga un bubi o un fang. Aún se conserva un monolito conmemorativo en el punto supuestamente exacto al que llegaron, junto a la desembocadura del río Tiburones. No me explico cómo el monumento -bastante feo, por cierto- pudo sobrevivir a la fiebre destructora de Macías hacia cualquier vestigio de la época colonial.
No es difícil imaginar el ritual del acto fundador porque lo hemos visto en las películas: tomo posesión de estas tierras en nombre de Cristo y de su majestad y bla, bla, bla ...los bubis debieron de observarlo alucinados desde lejos.
Muy pronto Argelejo envió un informe a Madrid. Bastante pesimista. Las islas estaban efectivamente bien situadas, pero necesitaban de muchísima inversión. Annobón no iba a ser muy útil; había que descartar la inicial idea española de establecerse allí, porque era tan pequeña que apenas podía abastecer a su propia población. Su recomendación respecto a los negros también fue muy clara:
…atraerlos con dulzura y maña a la religión. Sin que adviertan demasiado conato o empeño en arrastrarlos y sujetarlos a ella, para precaver que lo atribuyan a un particular interés nuestro.34
Claro; uno lee esto y no puede menos que acordarse de cómo de pequeño lo introdujeron con dulzura y maña en la religión católica sin contar aún con los mecanismos racionales mínimos con que poder defenderse.
Tras la toma de posesión en Fernando Poo quedaba pendiente repetir la ceremonia en Annobón. Argelejo estaba enfermo y ya no llegó. Murió, se cree que de malaria, a bordo de la Santa Catalina el 14 de noviembre.35
En su informe había adelantado que para someter a los bubis iba a ser necesario construir una fortaleza, algo que tras su muerte comenzó a hacer -donde hoy se encuentra Riaba- su sucesor, Joaquín Primo de Rivera. Ignoro si era antepasado del dictador y del falangista, pero resulta en cualquier caso curioso cómo algunos apellidos copan con persistencia la historia de España.
En 1968 Carrero Blanco dijo en las Cortes:
...la retirada de Primo de Rivera fue por causa de la insalubridad de esos territorios, debido a la malaria, la fiebre amarilla, la lepra, la enfermedad del sueño y la tuberculosis.
Era verdad; pero también lo era que España estaba entonces en guerra con Inglaterra, que las prioridades habían sido otras, que los aprovisionamientos llegaban mal y tarde, que se produjo un motín, y que -bajo el mando de un sargento- los sobrevivientes abandonaron la isla y se trasladaron en bloque a Santo Tomé, desde donde en diciembre de 1781 serían finalmente repatriados.
Jover y Tovar, un diplomático suicida al que después nos referiremos, escribió a su hermano una carta el 29 de junio de 1901 en la que le narraba estos hechos:
…la traidora sublevación del sargento Jerónimo Martín, que apresando al jefe lo reembarcó y volvióse a España con todos los restos de la expedición. En cualquier país del mundo, aquel hombre, que faltó a todos sus deberes, hubiera sido fusilado al tocar tierras españolas, pero fue indultado atendiendo a que no quedaban más que 204 de los 547 soldados que componían la expedición.36
En resumen, el primer intento de colonización había sido un fracaso. En cuanto a los bubis, quemaron -claro- la fortaleza en cuanto tuvieron oportunidad.
Iban a pasar más de 70 años antes de que España volviera a intentarlo. En la siguiente ocasión el encargo recayó en un marino de Cádiz, Juan José Lerena y Barry.
Lerena zarpó de Ferrol y llegó a Fernando Poo el 23-F. De 1843. Los reyes habían cambiado y cuando habló de soberanía lo hizo ya en nombre de Isabel II (ésa es la razón por la que a la ciudad que hoy es Malabo se la llamó Santa Isabel).
Segundo round
Dice el dicho popular el que se fue a Sevilla perdió su silla. En Guinea Ecuatorial se cumplió. En cuanto España se retiró a Sevilla, Inglaterra -con quien, ya vimos, andaba a bofetadas por el control de los mares- ocupó lógicamente la isla. Un capitán llamado Owen fundó en 1827 Clarence City -o Port Clarence, dependiendo dónde uno lo mire- en el lugar que Lerena iba a llamar Santa Isabel (y Macías, Malabo). La lucha por los nombres es siempre una constante. Y muy anterior en cualquier caso al intento de Manuela Carmena por suprimir del callejero de Madrid las reminiscencias fascistas.
A Rebola los ingleses la llamaron New Batete. Y con la bahía de San Carlos no se complicaron: West Bay. Por razones obvias.
En honor a la verdad hay que decir que antes de enviar a Lerena hubo una tentativa de llegar a un acuerdo a través de dinero.
Si nos fiamos del libro oficial de bachillerato que se estudia en Guinea Ecuatorial:
…en 1841 Inglaterra propuso a España comprarle sus territorios del golfo de Guinea ofreciendo 60.000 libras esterlinas por Fernando Poo y Annobón, pero la oposición de la prensa y del Congreso de los Diputados de España impidieron que la compra se llevara a cabo.37
En cambio, si atendemos a Juan María Calvo:
…el regente Espartero -sí, Baldomero Espartero, el de otro dicho popular: ´tienes más huevos que el caballo de Espartero´-38 piensa que puede ser un negocio vender las islas a los ingleses por 60.000 libras.39
Fuera de quien fuese la idea, el caso es que no se concretó.
Dada la falta de mano de obra en la isla -un problema permanente que será un continuo dolor de cabeza para todos sus gobernantes- para levantar Clarence los ingleses tuvieron que traer braceros Krú desde Liberia. Por extensión, quedó desde entonces el nombre krumanes aplicado a cualquier trabajador africano -negro- extranjero.
Este hecho dio origen a un fleco curioso en la historia de Guinea Ecuatorial. Trinidad Morgades, la fundadora de la Universidad Nacional,40 lo conoce bien y le habló de ello en una entrevista a Juan Valbuena.41
El caso es que cuando los españoles llegaron por segunda vez encontraron ya instalados en la isla a un grupo de familias negras protestantes con cultura y apellidos ingleses -los Jones, los Dougan, los King…-, algunas de ellas con poder y con mucho dinero. Eran los krio (más tarde llamados fernandinos).
En general, las relaciones que se establecieron entre los fernandinos y la nueva élite española fue de mutuo desprecio (una isla dentro de la isla, describió Morgades): los primeros no aprendieron castellano -y por supuesto los españoles jamás hablaron inglés-. A la larga eso no benefició a ninguna de las partes.
Esta vez España puso un poco más de empeño en proporcionar las tres patas que cualquier colonización necesita: militares, colonos y misioneros.
A fin de asegurar los primeros, nombró gobernador al capitán de navío Carlos de Chacón y Michelena -que se encargaría entre otras cosas de echar a los anabaptistas-; y para lo segundo en 1845 llevó desde la península a un centenar de artesanos y labradores.
Los primeros curas
En cuanto a los misioneros, el primer intento se hizo a través de un capellán de Chamberí.42 Fue infructuoso. Después se probó con las órdenes religiosas presentes en Filipinas, que declinaron de manera gentil (en su acepción de pagana) el católico ofrecimiento de abrir sucursales en territorios tan apartados y malsanos.43 El gobierno acabó recurriendo -como era previsible- de nuevo a los jesuitas, que en ese momento acababan de ser autorizados a reestablecerse en España por tercera vez. Sin resentimientos.
Esto vale la pena explicarlo. Tras la expulsión que ya mencionamos dictada en 1767 por Carlos III dejaron regresar a los jesuitas a España en 1815 (durante el sexenio absolutista) para echarlos de nuevo en 1820 (durante el trienio liberal); los invitaron nuevamente a volver en 1823 (durante la década ominosa -los nombres con que catalogan los historiadores no tienen desperdicio-) para expulsarlos otra vez en 1835, hasta que Bravo Murillo firmó el Concordato con Roma y pudieron regresar. En 1851.44 A continuación se embarcaron hacia Fernando Poo.
Aun volverán a ser expulsados dos veces más: en 1868, con el triunfo de La Gloriosa45 y más tarde con Azaña en 1932, al comienzo de la Segunda República. Eso sí que es una puerta giratoria.
De todos modos el encargo de Guinea no consiguieron sostenerlo; y no fue tanto por los avatares políticos como por la enorme mortandad. Los dos últimos misioneros jesuitas abandonaron la isla el 4 de abril de 1872. Apenas habían estado catorce años.
La misión estuvo bajo la responsabilidad de José Irisarri, que se dejó -como otros muchos- la vida en el intento. Fue una época dura. Irisarri falleció en marzo de 1868. Le dio tiempo sin embargo en esos años a levantar una iglesia, una casa y un colegio en la Plaza de España de Santa Isabel. También a preparar un vocabulario español-bubi46 que le permitió traducir a esa lengua el catecismo del padre Astete (un libro jesuita de gran difusión del que yo recuerdo haber oído hablar a mi madre), así como a rebajar un poco el recelo de los bubis -a quienes los ingleses habían convencido de que los misioneros tratarían de hacerlos esclavos-. Sobre ellos escribiría en una de sus cartas: …es de esperar de la misericordia del Señor que se domestique a esta gente tan fría y tan apática...47 Se refiere a los bubis, no a los ingleses.
También afirmó Irisarri que los negros africanos eran los descendientes desgraciados de Cam, haciendo referencia a un pasaje de la Biblia en el que algunos han querido interpretar un incesto.48
Tras el fracaso de los jesuitas el gobierno contactó con una orden que recién había fundado en Vic un confesor de Isabel II: los Misioneros del Corazón de María o claretianos. En 1882 su superior general, el padré Xifré, confirmaba:
…habiendo sabido, no sin amargura de corazón, que las islas de Fernando Poo, pertenecientes al dominio de España, están sin misioneros y hasta sin sacerdote alguno …deseosos de cooperar a la instrucción, moralidad y salvación de aquellos habitantes …esperando que S.M. y el gobierno facilitará a la Congregación los medios…49
El padre Xifré da hoy su nombre a una pequeña calle en Madrid, enfrente del edificio Torres Blancas.50 Dicha calle alcanzó cierta notoriedad en los años 80 porque en su número 5 se encontraba la sala Rock-Ola, uno de los iconos de la movida madrileña.
A partir de aquel momento la historia de Guinea Ecuatorial quedó estrechamente vinculada a los claretianos.
Alrededores
Antes de proseguir es conveniente revisar en dos pinceladas qué es lo que estaba sucediendo mientras tanto en el resto del continente; algo que en las escuelas españolas inexplicablemente se estudia poco y de puntillas.
Tengo conmigo un libro que recoge los textos escritos por Richard Burton mientras fue cónsul británico en Guinea Ecuatorial.51 No me refiero al actor inglés que rodó con Elizabeth Tylor Cleopatra para casarse después con ella y divorciarse varias veces -no de otras mujeres, como es lo usual; sino varias veces de la misma Tylor).
Burton llegó a Fernando Poo en 1861 y desde allí viajó a territorios que hoy pertenecen a Camerún, a Nigeria, al Congo o a Angola. Como señala Arnalte -el fulano que ha recopilado y ordenado sus textos- éstos reflejan la actitud terriblemente racista y su desdén por la vida y el sufrimiento de los africanos.
Probablemente es lógico. Es lo que tiene releer páginas antiguas con la mentalidad actual.
Antes de llegar a Fernando Poo Burton era ya un explorador famoso. De los que más. Unos años antes, buscando las fuentes del Nilo, había descubierto junto con Speke los lagos Tanganica y Victoria. Después de eso se pelearon y dedicaron unos cuantos años a descalificarse el uno al otro.
Lo cierto es que desde el punto de vista aventurero -desde los ojos de un europeo varón y rico, claro- la segunda mitad del siglo XIX fue trepidante.
En 1847 Estados Unidos había comprado tierras para instalar en ellas a los esclavos liberados. Fundó Liberia y llamó a su capital Monrovia, en honor al presidente Monroe.
Unos años más tarde, en 1855, Livingstone remontó el río Zambeze (pasaría por dónde está ahora Tete -qué calor- y la presa Cahora Bassa) y descubrió las cataratas Victoria. Se habla de nuevo de descubrir y nombrar como si las cataratas no hubieran estado siempre ahí, con su población alrededor. Después de eso transcurrieron varios años en los que nadie -en occidente- volvió a tener noticias suyas.
El periódico The New York Herald decidió entonces organizar una expedición de rescate (Livingstone ni había pedido ser socorrido ni quiso nunca regresar a Inglaterra -solo lo llevaron de vuelta a Londres después de muerto para enterrarlo en la abadía de Westminster-). En 1871 Stanley lo encontró en una aldea llamada Ujiji y pronunció la famosa frase Dr. Livingstone, supongo que ha sido repetida hasta la saciedad con mucha gracia en las viñetas de Forges.
Hay otra cita menos famosa del mismo explorador dedicada a la isla de Fernando Poo. Constituye un excelente diagnóstico, sintetizado en una sola frase:
…es la joya del océano, pero una joya en bruto que España no se toma el trabajo de pulimentar.52
Más tarde Stanley marchará al Congo para ponerse al servicio del rey belga Leopoldo II, un personaje siniestro que administró con crueldad un territorio noventa veces más grande de lo que es Bélgica. Se dice que su régimen provocó la muerte de millones de personas. El muy cabrón. Joseph Conrad trabajaría un tiempo en el río Congo como capitán de un barco de vapor y con esa experiencia publicaría en 1899 El corazón de las tinieblas, el libro que inspiró a Coppola la película Apocalypse Now. Ya sabe, Charlie no hace surf y Me gusta el olor a napalm por la mañana.53
Antes de que eso sucediera Verney Cameron había conseguido atravesar el continente por primera vez transversalmente, de este a oeste.54 Llegó al Atlántico desde el Índico arribando a playa morena en lo que hoy es la ciudad de Benguela, en Angola.
Todo aquel esfuerzo de los europeos por financiar exploraciones para descubrir y cartografiar el territorio estaba -naturalmente- encaminado a poder repartírselo. Lo hicieron sin demorarse mucho. En la Conferencia de Berlín.
En esa época los ingleses estaban empeñados en construir un ´imperio vertical´ que uniera El Cairo con Ciudad del Cabo. Esa pretensión, liderada sobre todo por Rhodes (de ahí el nombre de la antigua Rhodesia -después dividida y transformada en Zimbabue y Zambia-) chocó con el eje horizontal que pretendían a su vez los portugueses, impidiéndoles unir Mozambique con Angola.
Entre otras cosas Rhodes fundo De Beers, la empresa que aún hoy comercializa más de la mitad de los diamantes del mundo. Un auténtico entrepreneur.
En 2008 -parece mentira que haya pasado ya una década- tuve ocasión de entrar en una mina de De Beers en Oranjemund con un grupo de funcionarios del gobierno namibio y de la Unesco para ver los restos de un naufragio que habían encontrado removiendo las dunas de la costa a la búsqueda de diamantes. El pecio era magnífico. Fue portada de National Geographic. Eran los restos del Bom Jesus, un navío portugués hundido a mediados del siglo XVI cuando se dirigía a la India transportando una gran cantidad de monedas de oro de los reyes católicos (se recuperaron casi 2.500). Además, tropecientos colmillos de elefante, muchísimos lingotes de cobre en forma de media esfera y tres astrolabios.
Como se trataba de diamantes había un estricto control para salir de la mina. Nos escanearon hasta el polvo de los zapatos (previamente habían sellado de manera minuciosa todas las aberturas de las cámaras de fotos) e hicimos cola para ser revisados en un pasillo decorado con fotografías de empleados -como los del mes en Mc Donalds- que estaban presos por haber intentado llevarse algo para ellos. Me llamó la atención que como utilizan maquinaria pesada y nada sale de allí la mina tenía el aspecto de una inmensa chatarrería. Eso sí, hablamos de Namibia y entre los montones de hierros viejos recuerdo haber visto chacales y orix. Preciosos.
El origen de África del Sudoeste -lo que los cubanos y la SWAPO55 ayudaron más tarde a convertir en Namibia- se remonta a la compra de terrenos a un jefe nama por el comerciante alemán Adolf Lüderitz. En 1883. Luego los alemanes exterminarían no solo a los nama, sino también a los herero. Culminaron la tarea en la batalla de Waterberg. En el año 2009 me tocó participar en Swakopmund como testigo, junto a la representante de la Unión Europea, de la negociación entre Alemania y Namibia sobre las compensaciones por el genocidio.
La colonización proseguía: en 1895 Italia invade Abisinia desde Eritrea, en el 97 se sublevan en Angola los cuanhamas contra los portugueses, en el 99 se inaugura el tren que desde Rhodesia del Norte llega hasta Beira, la ciudad portuaria en la que conocí a mi mujer.
…pero me he ido demasiado adelante y demasiado lejos. Hay que retroceder y regresar a Guinea Ecuatorial.
Iradier
Mientras los exploradores europeos más famosos recorrían el continente en varias direcciones, el vasco -y también masón- Manuel Iradier fue lo más parecido a ellos que tuvimos en España. Llegó a Santa Isabel el 16 de mayo de 1875. Las crónicas indican que fue el propio Stanley -a quien habría conocido en una conferencia en Vitoria- quien le sugirió que explorara el estuario del Río Muni. Hizo dos expediciones pagadas con fondos privados. Durante la primera estuvo casi tres años recopilando información sobre habitantes, flora y fauna (recuerda un poco a lo que había hecho Félix de Azara en Paraguay un siglo antes). En la segunda le acompañó Amado Osorio, un médico asturiano.
Desde Corisco y los dos islotes Elobey, Iradier recorrió el río Utamboni y llegó a explorar el Ntem (o Río Campo) en la actual frontera entre Guinea Ecuatorial y Camerún. Las autoridades pusieron su nombre a Puerto Iradier, lo que es el actual Kogo.
Un inciso ...reparo en la morfología de la palabra Utamboni. Recuerdo también Utonde, que es otro río guineano cerca de Bata56 y pienso en Utomi, mi hija. Su nombre significa vida en changana, la lengua de su madre -de Mozambique-. Me sorprende darme cuenta cómo, a pesar de ser palabras que provienen de dos extremos casi opuestos del continente, tienen una etimología claramente común. Debe de ser la raíz bantú.
Mientras el explorador Iradier trataba de comprender en dónde estaba, lo que el gobierno español descubría es que Fernando Poo era un sitio magnífico para deportar a los independentistas cubanos (indepes, les dirían ahora), que en aquel momento molestaban tanto al gobierno como hoy los catalanes. La utilización de la isla como prisión es un antecedente de lo que más tarde será Black Beach, la terrible cárcel guineana -emblema del régimen- construida por los españoles en los años cuarenta y de la que durante un tiempo fue director Teodoro Obiang.
Los revoltosos cubanos llegaron en varias tandas. Los primeros -unos doscientos, asegura Juan Valbuena- en 1862.57
El puerto de Santa Isabel (hoy Malabo) en el que desembarcaban es una pequeña bahía natural enmarcada entre Punta Cristina y Punta Fernanda (en realidad, una caldera volcánica sumergida). A ellas se le añadirá otro cabo, Punta Europa, en el que después las petroleras estadounidenses construirán sus instalaciones y condominios. Desde la bahía una cuesta empinada -los colonos la llamaban la cuesta de las fiebres- conduce directamente a la Plaza de España, hoy Plaza de la Independencia. Es el centro neurálgico de la ciudad, y donde se encuentran la catedral, el palacio y el hotel Sofitel.58 Los centros del Poder.
Actualmente la bahía ha sido modificada por la construcción del puerto nuevo. Hace muchos años ya que el acceso a Punta Fernanda -donde iban a pasear las familias en los tiempos coloniales- está prohibido porque es considerado zona presidencial. Un ejemplo más de apropiación privada de lo público.
Hoy hay una placa en los alrededores de la plaza que recuerda a los cubanos deportados. Y a mitad de la cuesta de las fiebres se conservan también los cubículos en los que al llegar les metían, cumpliendo una función a medias carcelaria y a medias profiláctica para pasar la cuarentena, algo que ha cobrado actualidad con la crisis del covid 19.
Los primeros años fueron duros para los españoles. Los colonos no aguantaban y hubo varias iniciativas por abandonar unas tierras exuberantes que sin embargo no conseguían poner a producir. Faltaba mano de obra y los bubis no colaboraban (claro). El gobernador José de la Gándara describe en un informe cómo, de los 128 colonos llegados en 1859, a los pocos meses todos salvo dos o tres habían caído enfermos y en octubre de ese año algunos ya solicitaron regresar a la península. Suerte parecida corrieron los que viajaron en 1869.59
En 1873 otro gobernador, García Tudela, hará un escrito recomendando el abandono de Guinea (una idea que según parece se planteó en varias ocasiones). No tuvo ninguna consecuencia, porque estaba dirigido al gobierno de la Primera República y ésta fue tan efímera que cuando la propuesta alcanzó la península el golpe del general Martínez Campos había traído ya de vuelta a los Borbones.
Muchos de esos documentos han sido recopilados y difundidos por Ceiba Ediciones en un esfuerzo magnífico apoyado hace años por la cooperación española a través de sus centros culturales.60 Una contribución a una esquina de la tan reivindicada memoria histórica que sin embargo parece no interesar a nadie.
Dice Fernando Ballano -y debe de ser verdad- que Guinea Ecuatorial estaba en aquella época tan aislada que los vaivenes políticos de la península apenas llegaban más que como ecos amortiguados.61 Ni siquiera el sistema canovista del turno pacífico de partidos le afectaba gran cosa.
De vuelta con la iglesia
En 1883 arribaron por fin a Fernando Poo los claretianos. Lo hicieron acompañados por las hermanas concepcionistas. Destacó enseguida entre ellos la figura del padre Juanola (como las famosas pastillas Juanola -que solo son de unos años después, de 1906-; no estoy seguro de si continúan existiendo, pero aquellas cajitas de regaliz evocan uno de los sabores de mi infancia). Juanola procuró la aproximación a los bubis y visitó en varias ocasiones a su rey Moka.
Las cartas de Juanola, cuya sepultura he visitado en el cementerio de Elá Nguema -su tumba está junto a la del gobernador Barrera-, así como los escritos de Irisarri o los informes de Argelejo se encuentran todos publicados en la mencionada colección de Ceiba.
Su jeta iba a servir más tarde para ilustrar además dos sellos (uno de 25 céntimos -en negro- y otro de 1 peseta -en rojo-) en la España de 1963. Los heredé de la colección de mi abuelo y los tengo conmigo en Malabo, pero prefiero referirme a ellos en otro capítulo.62
1885 fue un hito importante en la periodización política que estamos siguiendo, porque aquel año -con los claretianos recién llegados a Fernando Poo- los europeos se repartieron el continente. Lo hicieron en una Conferencia promovida por Otto Von Bismark. En Berlín. Como si de una pizza en el cumpleaños de un niño gringo se tratara. Conforme a Juan María Calvo, los territorios -dispersos- que le fueron asignados a España (el protectorado de Marruecos, Ifni, Sáhara, Río Muni y Fernando Poo) sumaban entre todos aproximadamente el 1% del continente, mientras que tanto Francia como Inglaterra se habían reservado cada una para sí más de un tercio de la superficie africana.63
Considerando que según los criterios colonialistas la ocupación de la costa generaba derechos sobre el interior, Ballano estima que el área original que los portugueses habían cedido a España en el siglo XVIII debía rondar los 300.000 km cuadrados -por tenerlo como referencia, la propia España tiene en la península unos 500.000-, pero de ellos en Berlín solo se reconocieron a Río Muni 188.000.
El mayor tijeretazo a las pretensiones africanas españolas llegó sin embargo quince años más tarde. Las presiones expansionistas de Francia, Inglaterra y Alemania, unidas a la incapacidad manifiesta de España para colonizar el territorio adjudicado -el gobierno había estado mucho más interesado en tratar de mantener Filipinas y las últimas colonias americanas que en atender a los territorios africanos-, forzaron la firma de un nuevo Tratado. En París. Allí se redujo drásticamente aquella superficie a 28.000 km cuadrados, que son más o menos los que tiene hoy la parte continental de Guinea Ecuatorial, un país pequeño -solo ligeramente más grande que El Salvador-.
El delegado del rey -Comisario Regio, era exactamente el título- pocas semanas después de haber izado la bandera española en Bata se voló la cabeza de un disparo. Sucedió en el barco, durante el viaje de regreso. Nos vamos a ocupar de él en el próximo capítulo.
El final del siglo XIX fue una mala época para el nacionalismo español …y es que la situación del país había cambiado mucho entre la Conferencia de Berlín y el Tratado de París. En medio había ocurrido el desastre del 98, provocando entre otras cosas una crisis de identidad que acabará acercando a España al fascismo (Ernesto Giménez Caballero y demás)64 y desembocando en los trágicos acontecimientos posteriores. El imperio español había dejado de existir. Guinea era solo un fleco.
Tras la independencia de Cuba, Puerto Rico y Filipinas no tenía ya sentido seguir manteniendo un Ministerio de Ultramar y fue, en consecuencia, suprimido. Fernando Poo quedaba como un residuo colonial, un escombro tras la demolición del antiguo imperio.
El fin de la guerra en el Caribe abrió algunas posibilidades, porque permitía aumentar el presupuesto y el interés de Madrid -muy reducido hasta ese momento- hacia el Golfo de Guinea.
Los últimos 121 nacionalistas cubanos deportados, que habían desembarcado en Guinea en 1897, fueron indultados y les fue permitido regresar a su nuevo país. Sin embargo para entonces -apenas unos meses después de su llegada- un tercio de ellos (exactamente 41) ya habían fallecido. Proporciona una idea de la dureza de las condiciones. De las generales de la isla y de las particulares como ellos fueron tratados.
En cuanto a los claretianos, no perdieron el tiempo. En apenas cuatro años habían fundado ya misiones en Banapá, Batete y Riaba. Todavía hoy continúa en funcionamiento el internado de niñas de Batete. Ahora trabajan en él varias monjas paraguayas.
En 1890 los padres claretianos inauguraron en Santa Isabel la iglesia de San José. Se trataba de una construcción prefabricada que el Ministerio de Ultramar -antes de que lo desmantelaran- había comprado a una empresa belga, la Societé Anonyme des Forges d´Aiseau, por 26.800 pesetas.65 Parece que nadie previó que las altas temperaturas de Guinea convertirían las 39 toneladas de acero en un horno. A falta de climatización, la operación naturalmente fue un fracaso. Eso debió de meter presión en la decisión de construir la catedral.
Durante 1900 los religiosos se encargaron de hacer el primer censo en la isla. Llama la atención, porque esa iniciativa coincide al pie de la letra con el estudio de Benedict Anderson sobre la obsesión del Estado colonial con los censos, ya que los necesitaban para poder cuantificar -y por ende, controlar- a la población.66
Aquel año de 1900 había llegado a Santa Isabel, desde Huesca, Mariano Mora.
10 Dos sinónimos interesantes: riel proviene del alemán y raíl del inglés.
11 Pensé en escribir maricona pero mejor prescindo del adjetivo, que no deseo ser apedreado antes de tiempo y hay demasiadas ganas de lapidación. No es homofobia, creo. No soy gay, pero podría serlo. Con orgullo. Si no hay daños a terceros que cada quien haga con su cuerpo lo que quiera -o lo que pueda-. Los que sí me repelen, y mucho, son quienes se arrogan el derecho a supervisar cómo utilizamos los demás el lenguaje y exigen constreñirlo a su ortodoxia ideológica (del signo que sea). Si las palabras fuesen todas neutras sería horroroso.
A propósito, qué magnífico el descaro trans de Alicia Ramos y sus canciones. Como la que le dedicó a la directora del FMI -Christine Lagarde- cuando ésta criticó que el aumento general de la esperanza de vida afectaba a la economía:
Si es por dinero
y por riesgo financiero,
predica con el ejemplo
y muérete tú primero.
12 Más que insulto se trata de un diagnóstico. Debe de estar por escrito en algún viejo expediente de la clínica López Ibor.
13 El tráfico de esclavos suele requerir la complicidad de los jefes de aldea, que a menudo son reconvertidos en ´agentes de explotación´.
14 Según J. L. Centurión en Crónica gráfica de la Guinea Española (Casa África, 30. SIAL Ediciones, 2010. Pg. 117) se cree que los primeros bubis en llegar a la isla fueron los biaba y que lo hicieron desde Río Campo. He escuchado sin embargo a un doctor en genética presentar como probado que la migración original bubi a lo que hoy es Bioko ocurrió hace unos 2.500 años y no provino del actual Camerún, como se pensaba y sugiere Centurión, sino del norte de Angola. Antonio González Martín, 23 de julio 2019.
15 Hipervínculo Propaganda Fide. Libro 2. Luis. Un juego de niños.
16 La expresión proviene de una pelea entre dos hermandades de un pueblo de Cádiz -Espera- en el siglo XVIII, en el que después del rezo del rosario acabaron a hostias. De las no consagradas.
17 Red de corrupción política vinculada al Partido Popular.
18 Vicepresidente de Guinea Ecuatorial y primogénito de Teodoro Obiang.
19 Los europeos discutieron mucho (es célebre el debate entre Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas) sobre si los indígenas americanos tenían o no alma; de lo que no hay duda alguna -aunque tampoco constancia escrita- es de que aquellos se dieron enseguida cuenta de que los europeos eran unos desalmados.
20 Tras los expulsos. Ignacio Telesca (tesis) 2009.
21 Décimas de viaje. Décimas febriles. Alberto Quintana. Ed. Arandurá. Paraguay. 2014.
22 Acababa de publicar La riqueza de las naciones en 1776.
23 Instituto Español de Comercio Exterior.
24 Aunque leyenda negra era un concepto de uso frecuente (lo utilizaron entre otros Blasco Ibáñez o Pardo Bazán) fue Julián Juderías quien lo estructuró. En una librería de viejos de Asunción encontré un ejemplar de su obra La leyenda negra: estudios acerca del concepto de España en el extranjero. Está publicado en Barcelona en 1917.
25 Negreros y esclavos. Barcelona y la esclavitud atlántica (XVI-XIX). Martín Rodrigo y Alharilla y Lisbeth J. Chaviano. Icaria, 2017.
26 Negreros y catalanes. El Periódico. 13 de enero 2017.
27 Aunque la estatua ya no está, el pedestal continúa mostrando relieves alegóricos a la empresa.
28 Hipervínculo Antonio López. Antonio. "Una de barcos".
29 Acabo de conseguir un ejemplar de Emilio, o de la educación de Rousseau publicado en Ginebra en 1780, nueve años antes de la revolución. Está en francés, pero no me importa mucho porque no tengo intención de leerlo. Me interesa como objeto.
30 En busca de un enclave esclavista. La expedición colonizadora a las islas de Fernando Poo y Annobón, en el golfo de Guinea (1778-1782). Liliana Crespi. Estudios Históricos – CDHRP. Año II. N. 4. Uruguay. Marzo, 2010.
31 La canción del pirata. José de Espronceda. 1835.
32 Actualmente es el Museo da escravatura, en Futungo de Belas (Angola).
33 El viaje insuficiente. Cincuenta y nueve días en Angola. Alberto Quintana. Ed. Bubok, 2009.
34 Citado en Ojos que no ven, corazón que no siente. Un espléndido trabajo tanto en sus textos como en sus fotografías realizado en 2018 por Juan Valbuena con apoyo de la Fundación BBVA.
35 Ésa es la versión oficial. Hay quien sostiene que Argelejo murió a manos de los annoboneses.
36 De Cádiz a Fernando Poo y al Muni. Diario del viaje de Don Pedro Jover y Tovar. Imprenta del Depósito de la Guerra. Madrid, 1902.
37 Historia de África y Guinea Ecuatorial. 1º de Bachillerato. Ministerio de Educación y Ciencia. Guinea Ecuatorial, 2012.
38 En referencia a su estatua ecuestre junto al parque del Retiro. Obra del escultor Pablo Gilbert.
39 Guinea Ecuatorial: la ocasión perdida. Juan María Calvo. Calvo fue corresponsal de EFE en Malabo. Escribió el libro en 1989 y lo distribuyó gratis on line durante años a través de Asodegue. Recientemente lo ha publicado SIAL. Por cierto, César Vidal le fusiló después el título en La ocasión perdida: la revolución rusa de 1917.
40 Trinidad Morgades falleció en octubre de 2019.
41 Ojos que no ven, corazón que no siente. Ibíd. Fascículo 1. Pg. 6.
42 Jerónimo Usera. Tiene una calle a su nombre en Cádiz y ninguna relación con Marcelo Usera (un militar que presta también su nombre a una calle en Madrid).
43 AGA. A-G. Caja 780. Exp 4. Fernando Poo. Misiones 19857-1863.
44 El legado de los jesuitas en Guinea. Miquel Vilaró i Güell. Ceiba Ediciones. Documentos de la Colonización n.15. Barcelona, 2010.
45 La Gloriosa fue una sublevación militar ocurrida en 1868. Supuso la expulsión de España de Isabel II, pero eso no afectó al nombre de Santa Isabel.
46 Tengo un amigo claretiano, el Padre Carlos, que me asegura que esta información está equivocada y que los jesuitas no tuvieron tiempo suficiente para aprender la lengua de los bubis (algo tremendamente difícil si pensamos que no había en aquel momento nadie que hablara a la vez bubi y español).
47 José Irisarri S.I. 1862. Citado en El legado de los jesuitas en Guinea.
48 Génesis 9, 18-27.
49 Cien años de evangelización en Guinea Ecuatorial 1883-1983. Misioneros claretianos. Ed Claret, 1983.
50 Es el ´Edificio Representativo´ que aparece en la película Tiempo después de José Luis Cuerda, 2018.
51 Richard Burton, cónsul en Guinea española. Una visión europea de África en los albores de la colonización. Arturo Arnalte. Los libros de la Catarata, 2005.
52 Guinea. Macías, la ley del silencio. Ramón García Domínguez. Edición ilustrada. Plaza & Janés S.A, 1977.
53 Conrad no fue el único escritor famoso comprometido contra el colonialismo. Hubo otros muy conocidos, como Conan Doyle o Mark Twain.
54 Escribo esto y me viene a la cabeza la consigna del 15-M …de norte a sur, de este a oeste, la lucha sigue, cueste lo que cueste. Lo que son los automatismos.
55 Siglas de la South-West African People´s Organization, la guerrilla nacionalista namibia, reconvertida después en partido político.
56 El nombre es ndowé.
57 Ojos que no ven, corazón que no siente. Ibíd. Fascículo n. 1. Pg.4.
58 Ya no existe. Fue demolido en diciembre de 2018. Las autoridades ecuatoguineanas no muestran una preocupación especial -ni siquiera básica- por conservar su patrimonio.
59 Informe al Gobierno de S. M. José de La Gándara. Documentos de la colonización n. 2. Ceiba Ediciones, 1996.
60 Colección Documentos de la colonización. 17 títulos. Ceiba Ediciones.
61 Aquel negrito del África tropical. El colonialismo español en Guinea 1778-1968. Fernando Ballano Gonzalo. Casa África 44. SIAL Ediciones, 2014.
62 Me refiero a mi abuelo materno, José Izaguirre. Respecto a los sellos, hipervínculo sellos. Tiempo de salacots. "Los cincuenta".
63 Guinea Ecuatorial: la ocasión perdida. Ibíd.
64 Hipervínculo Giménez Caballero y el fascismo. Libro 2. Es la guerra. Prolegómenos. Inflamables.
65 Malabo. Ciudad y arquitectura. Montserrat Villaverde y Lauda Memba Ikuga. Col Arquitectura vivida. Aecid, 2018.
66 Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Benedict Anderson, 1983.