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El poeta farmacéutico
En los años 80 Lavapiés no se había convertido aún en un barrio multicultural. Y mucho menos en uno pijo de moda. La maldita gentrificación está expulsando hoy a los vecinos de toda la vida. Era un barrio, sí, muy popular. Y con una fuerte identidad.
Recuerdo que en noviembre de 1985 participé allí en el fugaz intento por volver a ocupar una casa que estaba en la calle Amparo. En el número 83. Aquella noche nos sacó enseguida la policía y nos llevaron a comisaría. El furgón policial se averió y acabamos yendo caminando en fila india, custodiados por los agentes. Estaba cerca.
También me acuerdo del Soidemersol, un restaurante baratísimo con jarras de latón al que solía llevar a cenar a los pacientes psiquiátricos de La casa de transición. Su nombre leído al revés era Los remedios. Creo que continúa existiendo, pero murieron los dueños y ya se ha convertido en otra cosa.
En aquella época aún estaba en pie, en la plaza, la vieja sala Olimpia.206 En 1999 la derruyeron para construir en su lugar el teatro Valle Inclán, del Centro Dramático Nacional.
El 11 de abril de 1984 asistí en el Olimpia a un homenaje con motivo del centenario del nacimiento del poeta Felipe Camino Galicia, más conocido como León Felipe. No fuimos muchos los que participamos.
La velada me impresionó, y lo prueba que -transcurridos 35 años- conservo conmigo el programa de aquella noche. Lo guardé. Y no suelo hacerlo. Sé por el tríptico amarillo (impreso a tamaño medio y en buena cartulina) que el acto comenzó a las 11 de la noche y que Alejandro Finisterre intervino el primero.
Finisterre es un personaje que merecería un libro para él solo. Hasta donde sé, todavía no ha sido escrito. Fue el inventor -y lo patentó- del juego del futbolín y quien le publicó su primer libro a Ernesto Cardenal.207 Además, el autor de uno de los primeros secuestros aéreos de la historia. En 1954. Lo habían detenido en Guatemala después del golpe de Estado de Castillo Armas208 y consiguió desviar a Panamá el avión en que lo llevaban. He leído que simuló una bomba envolviendo en papel de plata una pastilla de jabón.
Vaya una generación. León Felipe lo eligió para que fuera el albacea de todos sus textos.
Tras la intervención de Finisterre declamaron sus poemas (los de León Felipe) Rafael Alberti, Fernando Fernán Gómez y Nuria Espert. Ella es la única que a la hora de escribir estas líneas continúa viva.
En 2018 se han celebrado varias exposiciones sobre León Felipe. Esta vez para conmemorar el 50º aniversario del fallecimiento del poeta. Produce una sensación un poco rara homenajear a alguien por su nacimiento …y no mucho más tarde por su muerte.
La Insignia
Años después compré en la Cuesta de Moyano un ejemplar precioso de la primera edición en México de su poema -alocución poemática, lo llamó él- La Insignia. Está impreso en papel corsican en formato grande y tiene una enorme estrella roja de cinco puntas en su portada. Los símbolos.
León Felipe escribió la primera versión de ese texto a raíz de la caída de Málaga, durante la guerra civil, y le dio la forma definitiva después de que los franquistas conquistaran Bilbao.
Hubo una parte de la tirada (500 ejemplares) que fueron impresos con la intención de ser lanzados sobre el cielo de Valencia, para que los multiplicara el viento. Aunque lo he rastreado en internet no he encontrado evidencia de que aquella idea poética de León Felipe llegara a realizarse.
La edición mexicana dice al respecto:
El aire de Valencia ha traído hasta nosotros ´La Insignia´ de León Felipe. El viento del Anábuac, sonoro de entusiasmos, quiere multiplicarla.
Y añade, aclaratoria:
…el día 7 de noviembre de 1936 los ejércitos mercenarios del fascismo internacional se abalanzaron sobre Madrid. León Felipe se aprestó al combate, blandiendo sus armas: el viejo lápiz con el que más tarde escribió ´La Insignia´. Y con él levantado sobre su cabeza blanca de apóstol corrió desesperado por el Paseo de la Castellana, al encuentro de su hora. Ahí, erguido junto a la Cibeles, solo, bajo ´los cielos implacables´ el Poeta elevó su imprecación. Entonces fue el milagro. Los invasores NO PASARON.
Un texto militante. Intenso.
Para los que no estén familiarizados con el verbo contundente de Felipe Camino vale la pena reproducir un fragmento de La insignia:
De aquí no se va más que a la muerte o a la victoria.
Todo me hace pensar que a la muerte.
No porque nadie me defiende
sino porque nadie me entiende.
Nadie entiende en el mundo la palabra ´justicia´. Ni vosotros siquiera.
( )
¡Vamos a la muerte!
Que lo oigan los espías.
¿Qué importa ya que lo oigan los espías?
Que lo oigan ellos, los bastardos.
¿Qué importa ya que lo oigan los bastardos?
A estas alturas de la Historia
ya no se oye nada.
Se va hacia la muerte.
Él tuvo sin embargo suerte y no murió en aquel combate. Otros muchos sí.
De hecho, al final de esa edición y con una letra pequeña distribuida en forma de triángulo invertido -a modo de caligrama de Apollinaire-, se aclara:
Los fondos que se obtengan se destinarán íntegramente a la publicación de las obras del gran antifascista cubano Pablo de Torriente-Brau, Comisario Político en la Brigada de El Campesino, caído en Majadahonda el 19 de diciembre de 1936 en defensa de la democracia española.209 Ediciones Insignia México 1938.
Un libro militante, ya digo.
Y a continuación hay un sello de tinta azul en el que con dificultad se alcanza a leer: Ediciones Grijalbo S.A. Importador n. 258.
León Felipe
Entre los encantos que seducen en la figura de León Felipe -que son muchos- a mí hay tres que me provocan una franca admiración.
El primero es un permanente empeño en decir las cosas alto y claro. Hace años me referí a ello en unas rimas:
Todo es viejo y se repite,
lo dijo ya León Felipe
en aquel poema que narra
cómo le gritaba a Franco
´¡te dejo mudo!´ iracundo.
Fue ´español de éxodo y llanto´
-no, ´españoles por el mundo´-
…y lo acabó Blas de Otero:
´nos quedamos la palabra´.
A ellos, les queda el dinero.210
El segundo consiste en haber sido él mismo permanentemente un verso suelto, no sujeto a las condiciones que las circunstancias le imponían.
Cuentan que en julio de 1947 le invitaron a participar en Buenos Aires en un acto organizado por el 10º aniversario del Congreso de Intelectuales Antifascistas y que Rafael Alberti quedó horrorizado al escucharle decir en su intervención: …hoy América Latina está gobernada por dictadores y prostitutas (eran los tiempos de Juan Domingo Perón y de Evita, que ejercían de anfitriones).
Siempre fue así. Algo no muy diferente había sucedido diez años antes, en el congreso antifascista de Valencia -en lugar de Perón lo presidía Negrín-. La Insignia había provocado ampollas en las filas republicanas. En internet podemos leer dos versiones contrapuestas sobre el mismo hecho:
…en el Congreso de Intelectuales Antifascistas le dejaron solo. Nadie habló con él, nadie se le acercó, porque su poema era una traición, un ataque feroz contra los sectarismos de la República, contra las divisiones, contra las purgas. Solo César Vallejo, que era peruano -´España, aparta de mí este cáliz´- quiso ir a comer en ese acto con León Felipe a la cantina, para que los vieran juntos y apoyarle.211
…en el Congreso de Escritores Antifascistas César Calvo recuerda que León Felipe vio a Vallejo completamente solo en una mesa, decidió acercarse al poeta peruano para hacerle compañía cuando de pronto fue interceptado por Neruda, quien le dijo que evite a Vallejo porque era ´un trotskista, enemigo de la revolución´. La respuesta de León Felipe fue mandar a Neruda ´al coño de su madre´ y se sentó junto a Vallejo.212
El tercero de los rasgos deslumbrantes al que quiero referirme fue su imprevisibilidad. La coherencia vital con el empeño de ser en la vida romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez; una vez solo y ligero,
ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa, ni la losa de los templos
para que nunca recemos
como el sacristán los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.213
A esa coherencia personal se refirió Guillermo de Torre (el cuñado de Borges; el mismo que había fundado con Ernesto Giménez Caballero La Gaceta Literaria) cuando le pidieron escribir un epílogo para la Antología rota de León Felipe.214
Así, no era en absoluto previsible que el hijo del notario dejara la farmacia que regentaba en Santander para irse varios años a recorrer España con una compañía itinerante de teatro. Esa etapa de su vida recuerda mucho el viaje a ninguna parte de Fernando Fernán Gómez.215
He leído en un blog que aquella farmacia (que estaba en la plaza de la Esperanza n.6 de la ciudad cántabra) fue en su momento muy conocida porque exhibía en el escaparate un feto humano conservado en un gran frasco de formol.
Tampoco era -supongo- predecible que las deudas lo acabaran llevando a la cárcel. Estuvo en el penal de El Dueso, como Rafi Escobedo (el supuesto asesino de los marqueses de Urquijo); ni que él mismo exagerara en los poemas su paso por prisión. La mayoría de las reseñas biográficas asumen como buena la versión de los tres años preso que aparece en una de sus poesías:
Viví tres años en la cárcel…
no como prisionero político,
sino como delincuente vulgar.216
En realidad la condena no fue de tres, sino de un año, ocho meses y veintiún días,217 y parece que cumplió solo una parte pequeña de ese tiempo.
Sea como fuere, tampoco estaba en el libreto que justo cuando había conseguido publicar Versos y oraciones del caminante y comenzaba a ser un autor conocido en los ambientes literarios decidiera darle a todo un portazo y solicitar -a través de Juan José Ruano, un amigo suyo que ejercía en aquel momento de Subsecretario de Gobernación- un puesto de sanitario en la lejana colonia.
En Guinea
El día 24 de septiembre de 1920 León Felipe llegaba a Fernando Poo a bordo del Ciudad de Cádiz. Había sido destinado como administrador en el hospital de San Carlos (Luba, en la actualidad). No ocurrió así.
A su llegada el jefe de sanidad cambió el destino y lo envió al islote Elobey -en la desembocadura del Muni- para que se hiciera cargo de un hospital que en aquel momento estaba en manos de un practicante. Lo ascendían de administrador a director a cambio de desterrarle en una isla minúscula. La misma en la que durante un tiempo estuvo también Julián Ayala.218
No es fácil seguir el rastro de León Felipe en Guinea. Parece que vivió una temporada en Bata. Y en Santa Isabel. La mayoría de sus referencias biográficas pasan como de puntillas por ese periodo de su vida. Proporciona sin embargo algunas pistas -no muchas- el artículo publicado en una revista de literatura por Vicente Granados, un profesor de la UNED.219
Gracias a él sabemos que la identidad León Felipe le acarreó algunos trastornos administrativos, porque su nombramiento como Farmacéutico con funciones de Administrador y Depositario venía con ese nombre, mientras que -lógicamente- su título universitario como farmacéutico estaba expedido a Felipe Camino, su nombre real. De hecho, Granados cuenta que en el Archivo de la Administración Española en Alcalá de Henares existen dos expedientes administrativos diferentes (uno a nombre de Felipe Camino y el otro a nombre de León Felipe) como si se tratara de dos personas distintas.
De lo que sí hay constancia es de la buena relación que mantuvo con el gobernador Barrera. Algo tuvo que ver, según parece, que denunció a un médico de Bata que le había propuesto ir a medias en un asunto de corrupción.
A ese episodio se refiere Gustau Nerín:
León Felipe explicaba que cuando llegó a la colonia como farmacéutico detectó que hasta entonces habían estado desviándose las partidas presupuestarias destinadas a sanidad. En vez de continuar con las prácticas corruptas de sus predecesores, denunció los hechos ante Barrera, que quedó tan impresionado por la honradez del poeta farmacéutico que le impuso una condecoración. Le aseguró que era el primer funcionario honrado que llegaba a la colonia en muchos años.220
Efectivamente, Granados confirma que en el AGA se encuentran los informes originales escritos por Barrera a favor de que se le concediera a León Felipe un adelanto económico, la Medalla de África y autorización para gozar la licencia de seis meses con sueldo que correspondía a los funcionarios peninsulares que hubiesen cumplido dieciocho meses de servicio en Guinea. León Felipe solicitó todo ello el día 1º de julio de 1922. El gobernador informaba positivamente al Ministerio de Estado, que a su vez lo cursaba al de la Guerra. La burocracia española.
Ignoro qué habrá producido León Felipe durante su estancia en África. Sin duda que algo debió de escribir. Tampoco hay referencias a Guinea en su obra …hasta el poema Escuela, que redactó ya anciano (tenía 82 años cuando se publicó). En él nos cuenta:
He dormido muchas noches, años, en el África Central,
allá en el golfo de Guinea, en la desembocadura del Muni.
He visto a un negro desnudo
recibir cien azotes con correas de plomo
por haber robado un viejo sombrero de copa
en la factoría del Holandés.
Vi parir una mujer
y vi parir una gata…
y parió mejor la gata;
vi morir un asno
y vi morir a un capitán…
y el asno murió mejor que el capitán.221
León Felipe regresó a la península un 12 de octubre. Sabemos por Granados que aunque él había pedido ir a Barcelona lo desembarcaron en Cádiz.
Entonces forzó otro quiebre en el guion. Nunca regresó de sus vacaciones (lo que le hizo perder la Medalla de África).
En esos meses conoció a Alfonso Reyes y decidió irse a México.
…ser en la vida romero,
romero solo que cruza siempre por caminos nuevos.
206 El nombre recordaba al teatro Olympia de París.
207 Hipervínculo Ernesto Cardenal. Libro 2. A la vanguardia. La Gaceta Literaria.
208 Hipervínculo Carlos Castillo Armas Libro 3. Otro Pedro. …el régimen carcelario a que es sometido significa su muerte a muy corto plazo.
209 Miguel Hernández dedicó a Torriente-Brau su Segunda elegía, menos conocida que la dirigida a Ramón Sijé (tal vez haya influido en eso que le puso música Silvio Rodríguez en lugar de Serrat). De ella son estos versos:
Ante Pablo los días se abstienen ya y no andan.
No temáis que se extinga su sangre sin objeto,
porque éste es de los muertos que crecen y se agrandan
aunque el tiempo devaste su gigantesco esqueleto.
Después de haber estado perdidos durante muchas décadas, en diciembre de 2018 los restos del miembro de las Brigadas Internacionales Pablo de Torriente-Brau fueron localizados en el cementerio de Montjuic. Alguien los trasladó hasta allí desde Majadahonda.
210 Décimas de crisis -críticas-. Décimas febriles. Alberto Quintana. Ed. Arandurá. Asunción, 2014.
211 León, aparta de mí este Felipe. Guillermo Laín Corona. elespanol.com 18 de septiembre 2018.
212 César Vallejo en los diarios parisinos de su época. Roy Palomino Carrillo. Lee por gusto, 1 de marzo 2017.
213 Romero solo. Versos y oraciones del caminante. León Felipe, 1920.
214 Itinerario poético-vital de León Felipe. Guillermo de Torre. Epílogo de la Antología rota. Ed. Pleamar, 1947.
215 El viaje a ninguna parte. Fernando Fernán Gómez. Ed. Cátedra, 1985. Al año siguiente el propio Fernando Fernán Gómez adaptaría el guion, dirigiría y protagonizaría la versión cinematográfica, con la participación de lo mejor del cine español: Sacristán, Juan y Gabino Diego, Agustín González, Carmelo Gómez y la fotografía de José Luis Alcaine. Se trata del mismo Fernando Fernán Gómez que leyó en Lavapiés los poemas de León Felipe aquella lejana noche de 1984.
216 Escuela. ¡Oh, este viejo y roto violín! León Felipe. Fondo de Cultura Económica, 1966.
217 Los años santanderinos de León Felipe. Aurelio García Cantalapiedra. Ediciones del Centenario. Santander, 1984, citado por Vicente Granados.
218 Hipervínculo Elobey. Escombros imperiales. "El tricornio de Nerín".
219 León Felipe en Guinea Ecuatorial. Vicente Granados Palomares. EPOS. Revista de Filología N. 4. 1988.
220 Un guardia civil en la selva. Ibíd. Pg. 99.
221 ¡Oh, este viejo y roto violín! Ibíd.