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ОглавлениеCapítulo 6
LA RESPIRACIÓN NATURAL
El proceso respiratorio, si podemos comenzar a entenderlo en relación a la vida al completo, nos muestra cómo soltar lo viejo y abrirnos a lo nuevo.
DENNIS LEWIS, EL TAO DE LA RESPIRACIÓN NATURAL
Las personas de verdad de la antigüedad dormían sin sueños y se despertaban sin preocupaciones. Su comida no era dulce, su respiración era muy profunda.
CHUANG-TZE
Como en muchos yogas, en el yoga del comer se emplea la respiración como herramienta y como metáfora. Es una herramienta porque la respiración es un vínculo muy potente entre la mente y el cuerpo; un puente que abarca varios niveles del ser. Es una metáfora porque los hábitos alimentarios antinaturales que imponemos a nuestro cuerpo tienen una naturaleza y un origen similar a los patrones antinaturales que imponemos a nuestra respiración.13 Igual que nos apresuramos cuando comemos, nos apresuramos cuando respiramos. Igual que nos hacemos insensibles a los auténticos apetitos de nuestro cuerpo, también hemos perdido el contacto con los ritmos naturales de nuestra respiración. Recuperar la respiración natural es una práctica y una herramienta para recuperar la naturalidad en el comer. En ambos casos, se trata de aumentar nuestra sensibilidad a los mensajes corporales y de aprender a confiar en dichos mensajes.
A medida que lea el siguiente debate sobre la respiración natural, trate de establecer paralelismos con actitudes sobre la alimentación y hábitos a la hora de escoger alimentos, percibirlos y comerlos.
Muchas personas que han estudiado yoga, meditación o artes marciales tienen alguna idea sobre los beneficios que comporta una respiración lenta y profunda. A un nivel puramente fisiológico, la respiración profunda masajea los órganos internos, promueve la circulación de la linfa y el reflujo de sangre, y conserva la energía. La respiración profunda es también esencial para el desarrollo taoísta y yóguico de las capacidades humanas latentes por medio del chi kung y el pranayama.14 Cuando las personas oyen hablar de estos beneficios y se percatan de lo superficiales y erráticos que son sus patrones respiratorios, comprensiblemente se sienten movidos a “mejorar” su respiración (igual que alguien podría “mejorar” su dieta) aprendiendo a respirar profundamente. Desafortunadamente, tratar de imponer una respiración profunda al cuerpo es inútil, cuando no peligroso. La respiración profunda no es algo que haya que “hacer”; es algo que debería suceder, algo que debería emerger.
¿No sería terrible que además de todas las cosas que nuestra cultura nos dice que debemos ser y hacer, la mismísima respiración se convirtiera en otra tarea más, en otra cosa que tenemos que hacer bien? Seguro que ya tenemos suficiente. La idea de respirar profundamente no consiste en imponer un cambio en la respiración, ni en dirigirla ni en controlarla de ninguna manera; más bien se trata de lo contrario: liberar la respiración, eliminar las limitaciones que ya existen sobre ella. Por este motivo, el fundamento de la respiración profunda es lo que yo llamo respiración natural.
Para empezar, es precisamente ese bombardeo constante de “debería”, “no debería” y “no puede” lo que encorseta nuestra respiración. Nos encogemos y nos contorsionamos para encajar en la imagen ideal que la sociedad nos presenta, lo cual hace imposible que estemos a gusto con quienes somos. Simplemente estar a gusto y relajados, de pie o sentados, es algo que raramente nos permitimos. Siempre mantenemos alguna postura física, facial o mental. Compruébelo ahora mismo: ¿Tiene la mandíbula relajada? ¿Tiene los labios relajados? Probablemente, en este momento nadie le esté mirando, y aun así, es muy probable que, por puro hábito, se esté “mostrando” a sí mismo. Todas sus posturas, ya sean manifiestas o sutiles, todas sus poses, se proyectan en su respiración. Por eso, la respiración profunda no se consigue por medio del aprendizaje, sino por medio del desaprendizaje. Y una lógica similar se puede aplicar a la dieta.
La práctica de la respiración profunda debe comenzar con la práctica de la respiración natural. E incluso eso es engañoso. Permítame reformularlo: no “practique” la respiración profunda. En lugar de ello, permita que sea un efecto secundario de la respiración natural, que emerja gradualmente de su práctica y sea un indicador de que esta está dando frutos.
Qué duro y opresivo sería si en cada respiración tuviéramos que alcanzar algún estándar aprobado de profundidad, preocuparnos por que cada inspiración o inspiración se ajuste a alguna regla. ¡Y qué gozo es liberar la respiración! El mismo gozo de liberación se aplica a la dieta, y de la misma manera requiere una liberación de los hábitos físicos y mentales, como por ejemplo los sistemas de creencias.
Un buen profesor de yoga, artes marciales y, por lo que yo sé, de canto, caligrafía, pintura, danza o cocina, puede ayudarle a redescubrir su respiración natural. Puesto que cada persona está en el mundo de una manera distinta, el deshacer esta manera de estar es algo intensamente personal. No obstante, se pueden aplicar algunas directrices.
Para comenzar, olvide todas las ideas preconcebidas que pueda tener sobre lo que constituye una respiración apropiada y forme la intención de empezar de cero para redescubrir su respiración. (Volveremos a estas ideas en relación a la dieta). No trate de respirar profundamente, ni lentamente, ni de hacer respiración abdominal, ni nada por el estilo. Sin tratar de cambiarla, observe su respiración, a qué partes de su cuerpo llega, cómo se expande y se contrae con cada inspiración y espiración. Cuando se haya familiarizado con la sensación de su respiración, entonces empiece a darse cuenta de las maneras en las que tal vez la esté conteniendo, restringiendo o canalizando. Cualquier tensión en el estómago, las costillas o el pecho es probable que limite su respiración, y tal vez se de cuenta de que las tensiones en partes del cuerpo que no parecen estar relacionadas con la respiración, como por ejemplo la cara, la pelvis o los hombros, también tienen un fuerte efecto sobre la respiración.
Cuando haya relajado totalmente la respiración, sentirá como si la respiración respirara su cuerpo, en lugar de su cuerpo respirar la respiración. Puede practicar la respiración natural en cualquier posición. Simplemente trate de relajar todo lo que no necesite para mantener dicha posición.
Ejercicio 1: torsión con rodilla en el suelo
Las posturas de hatha yoga son recursos especialmente útiles para liberar la respiración. Una de mis favoritas es la torsión con rodilla en el suelo, que es especialmente útil para descubrir cómo nuestra respiración habita todo el cuerpo. Túmbese boca arriba, con los brazos en cruz. Flexione la rodilla derecha y apoye el pie derecho sobre la rodilla izquierda. A continuación, gire el torso hacia la izquierda, dejando caer la rodilla derecha sobre el suelo, mientras gira la cabeza para mirar a la derecha. Es de ayuda correr un poco la cadera izquierda bajo el cuerpo.
Normalmente se aconseja mantener las dos escápulas en el suelo, incluso si la rodilla queda varios centímetros en el aire.
Ahora relaje la respiración, para permitir que se haga más profunda. Las torsiones como esta pueden abrir partes de los pulmones que normalmente no se usan, así que asegúrese de que le da a su respiración el tiempo y el espacio que necesita para terminar. Note cómo todo su cuerpo se mueve y se expande con cada respiración.
Muchas personas se dan cuenta de que su brazo izquierdo o su rodilla derecha suben con la inspiración y bajan con la espiración. Con atención y profundizando en la relajación se pueden advertir efectos sutiles en prácticamente todas las partes del cuerpo. Deje que la respiración le respire. Luego, después de un minuto más o menos, y siempre antes de que aparezcan molestias, eleve suavemente la rodilla, túmbese sobre la espalda y, después de descansar unos momentos, repita el ejercicio del otro lado.
Ejercicio 2: respiración Maha Mudra
Este ejercicio está orientado a usar la respiración para comunicarse con el cuerpo.
1.Siéntese con la pierna derecha extendida frente a usted y la pierna izquierda flexionada, con la planta del pie izquierdo apoyada en el muslo derecho.
2.Ajuste el isquion derecho llevándolo ligeramente hacia atrás, para que cuando se incline sobre la pierna derecha lo haga con la espalda recta.
3.Alargue el torso inclinándose hacia delante, agarrando el pie para hacer palanca. Si no llega a agarrarse el pie, sujete un cinturón al pie y agarre el cinturón.
Ahora, antes de tratar de intensificar el estiramiento, haga una inspiración larga y completa. No fuerce que la respiración sea profunda, permita que sea profunda. Dele el tiempo y el espacio que necesita para ser una respiración plena. Luego, en la espiración, intensifique la postura de una o más de las siguientes maneras:
•Inclínese hacia delante, alargándose, como si pudiera llevar el pecho al pie.
•Flexione el pie, alargando así la parte posterior de la pierna.
•Acerque la rodilla derecha al suelo.
•Presione la rabadilla y el glúteo derecho hacia atrás, pensando en acercarlos a la pared que tenga detrás.
Desde este nuevo punto, de nuevo, deje que la respiración entre profundamente. Fíjese en cómo todo el cuerpo se expande con la respiración. Si siente el estiramiento en la parte posterior de la pierna, probablemente se intensificará con la inspiración. Si la intensidad es tanta que siente que no puede hacer una respiración plena, está forzando demasiado, y debería soltar un poco durante la espiración. Si todavía se siente bien, entonces en la siguiente espiración puede intensificar un poco más. De esta manera está recurriendo a la respiración para preguntarle a su cuerpo: “¿Te gusta esto? ¿Te sienta bien? ¿Quieres más o menos?” Más tarde interrogaremos al cuerpo de forma similar en el ámbito de la alimentación.
Lo importante es estar de verdad atenta a las sensaciones y a la respiración. No escuchará ninguna respuesta si no presta atención. Después de haber explorado esta posición durante varias respiraciones, repita del otro lado.
Ejercicio 3: respiraciones solares
Puesto que nuestras posturas y actitudes físicas son habituales e inconscientes, es necesario profundizar si se aspira a establecer una respiración natural y profunda. El lastre más enorme y pesado es la prisa crónica.
Obsérvese alguna vez cuando coma: ¿se apresura a dar el siguiente bocado antes de haber terminado del todo el anterior? Y al respirar, ¿se apresura con la siguiente respiración antes de haber terminado de verdad la anterior? Podemos detectar más fácilmente si apresuramos la respiración haciendo series de posturas en movimiento, como las respiraciones solares. Póngase de pie con los pies separados unos 10-20 cm. En la inspiración, eleve los brazos haciendo que pasen por la posición en cruz y sigan subiendo hasta quedar por encima de la cabeza. En la espiración, baje los brazos haciendo el recorrido inverso.
Mientras continúa con este movimiento, fíjese en si está liderando la respiración con el movimiento, o liderando el movimiento con la respiración. Cuando el movimiento lidera la respiración, comienza a espirar cuando los brazos comienzan a moverse hacia abajo. Cuando llegan a los costados, independientemente de que la espiración se haya terminado del todo, comienza la inspiración y eleva los brazos. Impelido por el movimiento, está acabando las respiraciones antes de que estén realmente finalizadas; está apresurando la respiración para que no pierda el ritmo del movimiento. O, tal vez, está prolongando o aguantando artificialmente la respiración para mantenerla sincronizada con el movimiento de los brazos.
En lugar de hacer eso, deje que la respiración lidere el movimiento. Cuando los brazos lleguen arriba, no comience a bajarlos hasta que la inspiración se haya completado y la espiración comience por sí misma. Esto es más difícil de lo que parece. La mayoría de las personas que vivimos en la sociedad moderna tenemos una respiración superficial e irregular por hábito, o nos apresuramos con la siguiente respiración antes de terminar la anterior. Fíjese en lo que sucede en la transición entre inspiración y espiración. ¿Ha terminado la respiración o simplemente está pensando que es hora de moverse? Pensar: “Esta parte está terminada, es hora de moverse” es indicativo de lo que yo llamo una “mentalidad del éxito” o “mentalidad del logro”. Si lo piensa, el éxito y el logro implican terminar con algo. Sin forzarlo de ninguna manera, dé espacio a la inspiración para que alcance su plenitud. Entonces, cuando el impulso natural de espirar aparezca, deje que los brazos sigan la respiración bajándolos a los costados.
Ejercicio 4: el árbol
La respiración acelerada y superficial también es una consecuencia del estrés, de estar continuamente preparándose para lo siguiente. Si trabaja en una típica oficina, ya sabe a lo que me refiero. Esto surge de un instinto natural del cuerpo, que es el de prepararse para la acción, estar listo para luchar o huir. Lleve atrás el puño como si fuera a golpear algo y fíjese en lo que sucede con su respiración. Si es como la mayoría de personas, la contendrá. Esta reacción está muy bien, especialmente si vive en la selva y escucha el crujido de una rama detrás de usted. Ese tipo de acciones le podrían salvar la vida. Pero cuando el estímulo es crónico, la contención de la respiración también se vuelve crónica. Surge una sensación de urgencia e intentamos contener la respiración. Con el tiempo, esa contención y ese apresuramiento continuos hacen que se agarroten los músculos del torso y el hábito acaba arraigando.
Una buena manera de deshacer esos nudos es exponerse al estrés a propósito y practicar la respiración natural. Una postura de equilibrio como “el árbol” es apropiada para ello. De pie sobre un pie, se coloca el otro contra la parte frontal de la cadera, o bien apoyado sobre la parte interior del muslo opuesto, o sobre la pantorrilla (en el lugar que le resulte más confortable, pero trate de mantener la rodilla orientada hacia el lateral, formando un plano con el resto del cuerpo). Junte las palmas de las manos y elévelas sobre la cabeza. Si le resulta fácil mantener el equilibrio así, puede hacerlo más difícil cerrando los ojos. La idea es hacerlo difícil, tal vez incluso que se generen algunas sensaciones de ansiedad o frustración. Sobre todo, mantenga la respiración natural, uniforme y relajada. No contenga la respiración. Deje que el aire fluya y tómese su tiempo. Entre en la postura lentamente, a lo largo de varias respiraciones.
Si pierde el equilibrio, sencillamente vuelva a la postura en una nueva respiración. Mantenga la postura del árbol hasta que sienta molestias, y entonces deshaga la postura suavemente con una espiración, y repita cambiando de pie.
Los ejercicios anteriores ilustran la combinación de hábitos físicos y mentales que constriñen la respiración. Esperar y apresurarse, la ansiedad y la tensión, la presión por tener éxito y el miedo al fracaso; todo ello contribuye a que la respiración sea irregular, superficial e incómoda. No puede forzarse a respirar naturalmente sin deshacer los nudos mentales y emocionales, sin fe, sin aceptación y sin serenidad en su forma de abordar la vida. No puede compartimentar su ser y considerar la respiración como algo aislado del resto de aspectos de su vida. Aquí, de nuevo estoy aludiendo a esa “sinfonía de vibraciones”. Todo lo que está relacionado con usted está relacionado con todo lo demás, y no puede cambiar una cosa sin cambiarlo todo.
Aunque la esencia más profunda de nuestro ser abarca más allá incluso de nuestra respiración, la respiración está conectada a nuestro estado de ser de una forma mucho más íntima que la mayor parte de lo que ordinariamente consideramos “mente”. En otras palabras, la respiración es mucho más real y mucho más fundamental que cosas como los pensamientos y las emociones. Como tal, la respiración es un excelente vehículo para acceder a los niveles más profundos del ser. Al igual que el comer, el respirar puede ponerle frente a percepciones sobre sí mismo que de otra forma le resultarían inaccesibles. Es verdad que se puede calmar la respiración calmando la mente, pero también se puede calmar la mente calmando la respiración. El vehículo de la respiración puede llevarle muy, muy adentro.
La respiración natural es un tesoro del alma. Es un tesoro mucho más fiable que cualquier otra cosa en este mundo, porque mientras esté vivo no hay poder ni calamidad que se la pueda quitar. Y entonces, ¿qué sucedió? ¿a dónde se fue? Cuando era niño respiraba de forma natural, pero cuando empezó a sentirse incómodo con quién era, cuando aceptó que debería ser alguien distinto a su ser natural, su respiración natural también se apagó. No obstante, ha de saber que, a pesar de todas las imposiciones, contenciones y restricciones, su respiración natural persiste, y es un vínculo con esa inocencia infantil cubierta ahora por una gruesa capa de todo lo que usted ha intentado ser a lo largo de su vida. Liberar su respiración natural exige al final que libere su ser natural. De la misma manera, la respiración natural es un camino hacia la autoliberación.