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La versatilidad poética de la nostalgia

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Aparte de observar el comportamiento distintivo de la poesía de nostalgia en relación a sus referentes, analizar el vínculo entre poesía y nostalgia obliga también a considerar como una cuestión de peso la enorme presencia de la segunda en la primera y a la vez su significativa capacidad de transferirse o de intervenir muy diversos temas. Si bien el pasado, la búsqueda de los orígenes, la ausencia o la espera –como se tratará específicamente más adelante– son su territorio por excelencia y donde aparece en plenitud –el poema de Robert Frost es un ejemplo–, la nostalgia también se manifiesta atravesando o modulando poemas que no podrían considerarse esencialmente nostálgicos, ni en cuanto a los temas que tratan ni en cuanto a los sentimientos de los que brotan. Y esa es una razón poderosa que impulsa el análisis de su vínculo con la poesía: descubrir a la nostalgia en acción ejerciendo un papel significativo en poemas que se desarrollan y gravitan en torno a otros temas y sentimientos, y que ni a priori ni en esencia pueden considerarse poemas de nostalgia.

Es indudable que no todos los poemas de amor o de dolor o tocantes a otros afectos o sentimientos son poemas de nostalgia, y también está claro que hay muchos que ni siquiera la rozan, pero sí se puede afirmar que la nostalgia aparece a menudo como un trasunto latente, o al menos como una perspectiva añadida o implicada en distintos grados en la poesía que no está dedicada a desarrollar sentimientos esencialmente nostálgicos. En ellos se puede comprobar que el amor, la admiración, la tristeza, el rencor, la soledad…, han sido tocados por la nostalgia, de manera que esta se ve sumada a la expresión del asunto principal, interviniendo directamente en la reflexión y el hilo argumental que siguen las estrofas respecto al tema central. En los poemas que siguen se puede ver cómo el amor cede al amor nostálgico, o cómo la soledad y la desesperación van abriendo paso a una soledad que se metamorfosea en nostálgica o el odio en una flecha envenenada de la nostalgia más perniciosa. Pensado en términos de expresión poética, los sentimientos cobran en estos casos nuevos y significativos matices; pensado desde la nostalgia, este sentimiento se revela dotado de un gran dinamismo y sobre todo de una enorme versatilidad dentro del género poético.

Clarifiquemos estas afirmaciones con algunos ejemplos. El que sigue es un poema de odio: “Ollie McGee”, de Edgar Lee Masters, que se publicó en su célebre Spoon River Anthology (1974). Destaca por expresar un sentimiento de rencor profundo que se va desarrollando hasta terminar en lo que podemos identificar como una venganza definitiva, pero al mismo tiempo es un poema donde se aprecia que la nostalgia queda imbricada muy explícitamente en el desarrollo del rencor.

Have you seen walking through the village

A man with downcast eyes and haggard face?

That is my husband who, by secret cruelty

Never to be told, robbed me of my youth and my beauty;

Till at last, wrinkled and with yellow teeth,

And with broken pride and shameful humility,

I sank into the grave.

But what think you gnaws at my husband’s heart?

The face of what I was, the face of what he made me!

These are driving him to the place where I lie.

In death, therefore, I am avenged.

Es un epitafio, la voz poética habla desde la tumba. El tema principal no es la nostalgia, sino el rencor, que aparece desde los primeros versos identificando de modo inequívoco al causante del daño –“my husband”–, pasando luego a evidenciar su crueldad –“by secret cruelty / Never to be told”– y a desvelar los efectos mortales de ese agravio –“I sank into the grave”–, hasta terminar, en la última estrofa, formulando una venganza: “The face of what I was, the face of what he made me! / These are driving him to the place where I lie”. Sin embargo, la expresión y el fortalecimiento del rencor no están exentos de un elevado sentimiento de nostalgia; primero, porque justamente lo que le ha sido arrebatado es una pérdida definitiva, y en este caso, también mortal: los referentes de la nostalgia son primero la juventud y la belleza –“my youth and my beauty”– y al final, también la vida: “ I sank into the grave”, “In death, therefore, I am avenged”.; segundo, porque en ningún momento la voz poética consigue enfocar ni interpretar su último rostro sin el recuerdo del primero, y porque además, la nostalgia es predilección por cultivar una imagen prístina y antigua que no solamente se interpreta como verdadera y auténtica, sino que proyecta la sombra de la decrepitud sobre cualquier otra con la que se la compare.

Otro ejemplo, de tema y naturaleza distinta al anterior, podemos encontrarlo en “Mail Call” (1945), uno de los poemas que Randall Jarrell dedicó a la experiencia de combate durante la Segunda Guerra Mundial. Al igual que en “The Death of the Ball Turret Gunner”, “A Lullaby”, “Gunner”, “The Refugees” y algunos otros poemas suyos, el tema en “Mail Call” es la guerra, la soledad del soldado y la muerte. Sin embargo, la nostalgia va quedando progresivamente unida al tema de la guerra hasta significarse ambas como prácticamente indisolubles: la guerra se construye desde el prisma de la nostalgia y la nostalgia que se articula arranca de la guerra.

The letters always just evade the hand

One skates like a stone into a beam, falls like a bird.

Surely the past from which the letters rise

Is waiting in the future, past the graves?

The soldiers are all haunted by their lives.

Their claims upon their kind are paid in paper

That established a presence, like a smell.

In letters and in dreams they see the world.

They are waiting: and the years contract

To an empty hand, to one unuttered sound —

The soldier simply wishes for his name.

No hay duda de que el escenario es la guerra, pues los versos revelan la perspectiva del soldado y las cartas adquieren una significación que queda construida únicamente con lo que la mirada de un soldado puede conferirles. Sin embargo, el tema bélico se articula en el poema apoyado en la nostalgia. De entrada, los dos versos iniciales construyen una primera imagen que subraya la ausencia física que se impone: la carta se desliga de manera inexorable de la mano que la escribe, “[The letters] evade the hand”, “[the hand] falls like a bird”. Esa primera imagen de conciencia de lo ausente es de nostalgia. La pregunta que sigue –“Surely the past from which the letters rise / Is waiting in the future, past the graves?”– hace referencia a la incierta situación vital del soldado, con la muerte siempre presente como realidad y como posibilidad, y ancla el poema en el entorno bélico, pero a la vez esa referencia adquiere entidad precisamente en la espera. La mención explícita del pasado en contraposición al futuro marca la brecha entre dos mundos: el pasado donde está la vida del soldado y el futuro donde ya no está. Esa distancia, junto a la espera, es también definitoria de nostalgia. En el siguiente verso –“The soldiers are all haunted by their lives”– se refuerza el valor nostálgico de haber sido atrapado por la combinación de la distancia –de su vida– y de la espera –de que retorne. Su pasado –correlato de su vida– queda en la guerra reducida a formas y presencias intangibles, tan incorpóreas como ínfimas –“a presence, like a smell”–, “In letters and in dreams they see the world”, “To an empty hand, to one unuttered sound”. El último verso –“The soldier simply wishes for his name”– lleva al límite la nostalgia de haber sido despojado de uno mismo.

La nostalgia también tiene una presencia considerable en los poemas de denuncia social, de defensa de derechos o de reivindicación de reconocimiento cultural. Muchos de esos poemas se circunscriben a las literaturas de las minorías étnicas, como la de los nativos americanos o a las que se han venido llamando identidades diaspóricas, como las de los afroamericanos y comunidades de migrantes. La nostalgia en estas poéticas suele girar en torno al tema de la identidad que se pierde, se malogra o se añora. En esos casos cobra la doble fuerza que imprime la experiencia propia ligada al ámbito íntimo y la ligada al entorno social con el que el yo se siente vinculado; no es, como en el poema de Frost –que excluye esas identidades y explaya una nostalgia que mira hacia el pasado confrontando la identidad nacional en términos de historia–, sino que se distingue como una intensa mirada nostálgica de presente –de hecho, casi siempre utiliza referentes actuales–, cuyos efectos desarrollan en el yo poético una poderosa conciencia de pertenencia que desdibuja las fronteras de la identidad individual; su propia voz se revela más como una voz de voces y va adquiriendo la fuerza esencial de la reivindicación. El siguiente poema es un ejemplo de ello: “No images”, de William Waring Cuney, un poeta del movimiento Harlem Renaissance de los años 20 profundamente conmovido por la miserable condición social de la comunidad negra.

She does not know

her beauty,

she thinks her brown body

has no glory.

If she could dance

naked

under palm trees

and see her image in the river,

she would know.

But there are no palm trees

on the street,

and dish water gives back

no images.

El tema en “No images” no es esencialmente la nostalgia, sino la identidad. Los versos “she thinks her brown body / has no glory” no son solo una mención –y / o una denuncia– a la importancia del color de la piel, sino que abre una brecha fructífera entre “lo que se cree acerca de uno mismo” y “lo que se es”, desafiando la ingenua y extendida idea de que uno es lo que cree que es. “She does not know” y “she thinks” lanzan una potente duda contra lo que se toma como verdad: “her brown body / has no glory”. En la segunda estrofa se la sitúa en la naturaleza – donde no hay verdad ni mentira– y desnuda –despojada de prejuicios propios y ajenos–, pero es un lugar que está en las antípodas –última estrofa– de lo urbano, de la sociedad en la que vive, de su trabajo físico: “the street”, “dish water”. En efecto, el poema focaliza su desarrollo en torno al cuerpo –plano explícito– y transmite en el plano implícito cuestiones que conciernen a la empatía y a la falsa conciencia. Expresado en los términos hegelianos de la dialéctica del amo y el esclavo, la protagonista no ha alcanzado el estado de autoconciencia porque no ha obtenido el reconocimiento de la mirada del otro; por ello, el poeta imagina que, en cambio, la naturaleza sí podría darle todo aquello que le niega su condición social.

Es un poema que trata también sobre la identidad, porque “she” no queda caracterizada de modo particular, no aparece como un tú concreto con el que habla la voz poética; de hecho, es tan amplia la indefinición respecto a su persona, que es susceptible de ser imaginada como una joven, una niña o una anciana. En cualquier caso, mediante la indefinición de lo particular, la concreción que tenga “she” es indiferente para el sentido de este poema que realmente consigue incluir a todas las mujeres que se encuentran en esa situación. Este tipo de indefinición del referente se halla en sintonía con la significación que adquiere todo lo que se enuncia de manera indirecta e implícita –es decir, poéticamente–, como por ejemplo, en: “She does not know her beauty”, cuyo sentido último es en buena medida el mismo que en el célebre y muy explícito lema “black is beautiful”. Trata la identidad porque desdibuja lo personal para volver preponderante lo colectivo, es decir, la situación; por eso, “ella” no es una mujer individual, sino una mujer símbolo de todas las mujeres en su misma situación social, una imagen nacida de la experiencia de innumerables y semejantes imágenes concretas. “Ella” –ignorante de su valor– y el yo poético –capaz de verlo– construyen en este poema una voz que representa a muchas voces. La nostalgia juega un papel importante y participa en gran medida en la modulación del tema de la identidad, porque el escenario y la situación se construyen evidenciando las ausencias, es decir, lo que no sabe, no tiene, no hay o no puede ser: ella no conoce su belleza –“She does not know / her beauty”–; no tiene relevancia –“has no glory”–; no tiene una imagen real o fiable de sí misma, y aunque el río –y no la vida que lleva, ni los demás que la rodean– podría dársela con claridad, tampoco hay palmeras ni río, lacónica referencia al paisaje en que sus ancestros vivieron en libertad –“If she could dance / naked / under palm trees / and see her image in the river”. El título mismo del poema revela la ausencia esencial: ella no tiene la imagen apropiada y certera de sí misma.

Las heridas de la ausencia

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