Читать книгу Consejería de la persona: Restaurar desde la comunidad cristiana - Pedro Álamo Carrasco - Страница 7
Restauración espiritual: generalidades
ОглавлениеHasta aquí, hemos planteado algunos conceptos de la restauración general de la persona, pero no hemos entrado a discutir, todavía, la restauración espiritual, que tiene unos paralelismos muy significativos con la recuperación física, pero no es exactamente igual, como veremos.
Cuando hablamos de restauración espiritual, incorporamos un nuevo componente que va más allá de las leyes físicas. Estamos hablando de una nueva dimensión que trasciende lo que somos capaces de ver y analizar en nuestro mundo material. Revisemos una vez más nuestro esquema matizado con componentes espirituales:
La persona es criatura de Dios. Esto es lo que podemos leer en Génesis 1-2. Además, la Escritura nos dice que vio Dios que era bueno en gran manera (Gn 1.31). Por añadidura, el texto bíblico nos permite identificar una diferenciación entre todo lo demás que fue creado y el ser humano. Precisamente esa diferenciación tiene que ver con la imagen y semejanza: creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Gn 1.27). Además, tiene una posición de preeminencia sobre todo lo demás que ha sido creado, posición que fue identificada tanto para el varón como para la mujer, pues se les dijo a ambos que señoreasen sobre la tierra
(Gn 1.28).
Ahora bien, Génesis 3 nos habla de la caída. No entraremos a ver los mecanismos que produjeron el cambio sustancial que afectó a toda la creación. Basta recordar que las consecuencias fueron dramáticas: la unidad que debía existir entre el ser humano y Dios quedó afectada; los desequilibrios que aparecieron en la persona fueron manifiestos; el distanciamiento que se produjo entre el varón y la mujer quedó patente; y la tensión que se generó entre el ser humano y la creación fue evidente. Todo quedó afectado por el pecado.
El siguiente diagrama nos indica los diferentes tipos de problemas que afectan al ser humano: espirituales, psicológicos, sociológicos y ecológicos. Además, propone el camino para salvar al hombre de su angustia existencial: la vuelta a Dios, la conversión, el arrepentimiento. Veámoslo gráficamente:[4]
A partir de ahí, el hombre nace a una nueva existencia. Aquí no se trata de restauración, sino de nueva vida. La Escritura nos dice que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Cor 5.17).
Este texto introduce la diferenciación que señalábamos anteriormente al hablar de los procesos de restauración físicos y los espirituales. Mientras que lo físico genera un estado diferente al inicial (por lo general, inferior), lo espiritual genera un estado nuevo (por lo tanto, superior). No es tanto renovación o restauración, sino transformación.
Cuando Dios salva a una persona de su estado de condenación, la hace nacer de nuevo a una nueva vida; se convierte en una nueva criatura. No es una reparación, es una nueva creación. Esto tiene unas connotaciones extraordinarias. No obstante, seguimos viendo debilidades, tropiezos, retrocesos..., en nuestra propia existencia como creyentes. ¿Por qué?
Me atrevería a decir que, aunque somos una nueva creación, existe un proceso de rehabilitación que va en progreso hasta llegar a su punto culminante en la Venida del Señor Jesucristo. Entonces se producirá el cambio definitivo, permanente, eterno. Dejaremos las limitaciones de esta existencia y nos abriremos a la eternidad. El apóstol Pablo apuntaba hacia esto cuando escribió: para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 3.13). Notemos que se relaciona irreprensible con la Venida.
Más adelante añade: Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para (literalmente en) la venida de nuestro Señor Jesucristo (1 Ts 5.23). Resaltemos, una vez más, que se identifica la santificación completa y lo irreprensible con la Venida () de Jesucristo.
Mientras tanto, vamos experimentando la restauración progresiva, el proceso de rehabilitación que nos permite introducirnos a una nueva vida no exenta de obstáculos y limitaciones. Recuperemos el texto de 2 Corintios 5.17: todas las cosas son hechas nuevas (). El verbo es un perfecto de indicativo del verbo que significa llegar a ser. El tiempo perfecto de indicativo expresa el resultado de una acción acabada, por lo que, muchas veces, puede ser traducido por un presente.[5]
Esto significa que todas las cosas ya son hechas nuevas. Ha habido un proceso, pero ya ha sido finalizado.
También Bruno Corsani y otros indican que el perfecto expresa una acción realizada en el pasado cuyos efectos duran todavía en el presente.[6]
No obstante, reiteramos que nuestra experiencia cotidiana nos indica que no todas las cosas han sido hechas nuevas aquí y ahora. Me da la impresión de que el apóstol nos está situando en otra dimensión; en Cristo somos una nueva creación. En realidad, ahora estamos en el proceso de que las cosas sean hechas nuevas, pero cuando venga el Mesías, todo será completado. Ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es (1 Jn 3.2).
Por otro lado, el texto dice que todas las cosas son hechas nuevas (), que significa nuevo no desde el punto de vista temporal (), sino cualitativo, de diferente naturaleza.[7] Los LXX traducen con el hebreo hädäsh, para indicar aquello que es nuevo y que antes no existía. Para la reflexión que nos ocupa, este término en la Septuaginta es interesante por el sentido escatológico de los profetas que anuncian una nueva intervención salvadora de Dios para el futuro a través de una nueva alianza (Jer 31).[8]
Esto concuerda con el planteamiento que hacíamos más arriba; en Cristo se inaugura una nueva era, un nuevo amanecer, una nueva humanidad, un nuevo modo de vivir, una nueva forma de ser, una nueva manera de sentir..., que culminará con su Venida en poder y gloria.
Recuperando el ejemplo de un enfermo alcohólico. Cuando conoce el evangelio, su vida se verá transformada a una nueva existencia, pero los efectos de su enfermedad continuarán hasta la Venida del Señor. Todas las cosas son hechas nuevas. Ahora está en proceso de rehabilitación, pero cuando venga el Salvador, será semejante a él, ya no estará sujeto a padecimiento, sino que la liberación operará en todas las dimensiones de la vida.