Читать книгу Caminando Hacia El Océano - Domenico Scialla - Страница 8

Оглавление

4.

Poco falta desde el comienzo de la función del peregrino. Los presentes están absortos en sus pensamientos; un leve olor a incienso flota en el aire y reina un silencio lleno de respeto. Veo al español, al grupo de franceses y marin. Por una puerta de madera a mi izquierda entran cuatro sacerdotes vestidos de blanco cantando, hasta llegar al altar. Uno de ellos es el padre Xavier a quien conocimos hace un rato en la calle. Intercambiamos algunas palabras y me pidió el contacto de Facebook.

Un anciano mal vestido se tira al suelo y grita en inglés: «¡Gracias a Dios, gracias por todo lo que has hecho por mí!». Los sacerdotes guardan silencio unos momentos, luego uno de ellos reanuda la celebración. El anciano se levanta y ocupa su lugar no lejos del español.

Al final, la bendición se otorga en diferentes idiomas a todos los presentes que, durante el servicio, aumentaron poco a poco, llenando toda la iglesia.

Caminando Hacia El Océano

Подняться наверх