Читать книгу Diccionario de la obra de Wilfred R. Bion - Rafael E. López-Corvo - Страница 14
La Tabla
ОглавлениеBion intenta una visión ‘binocular’, holística y coherente de la mente, dentro de un espectro que abarca desde lo ultraespiritual hasta lo infrafísico, desde la iluminación de ‘O’ hasta la reproducción mesurable de un afecto dentro de las cuadriculaciones de la tabla. Si su intención y dedicación se tradujeron en una concepción global del ser, al investigarlo debemos también mirarlo dentro del contexto de esta totalidad: un Bion para el acto de fe y al mismo tiempo, otro para la geometrización de la mente y defensor de las contradicciones, quien pudo palpar la certitud en el corazón mismo de la incertidumbre. Después de todo, él ha argumentado, coloquialmente con frecuencia, sobre la posibilidad de observar la boca desde el ano, como un telescopio, y viceversa.
Si se le mira desde el vértice de la Tabla, podríamos pensar que peca de un «positivismo cientificista», al intentar alimentar la ambición de construir una ciencia del hombre sin el hombre. Si lo miramos desde el otro extremo de un acto de fe, podríamos entonces condenarlo al «espiritualismo» o a la omnisciencia. Pero si mantenemos esta visión, estaríamos entonces cometiendo un pecado mayor, el de una terrible confusión: no es a Bion a quien habríamos de mirar la boca, sino a la mente y a sus dos caras que observan como Jano, una hacia dentro, hacia la rígida precisión de la biología y otra hacia fuera, hacia el inconmensurable devenir de lo intemporal. Es precisamente en esta evasiva perspectiva donde radica la absoluta grandeza de Bion. La Tabla está contenida en el texto de este diccionario, al cual referimos al lector.
4 Definición tomada del Webster´s Ninth Collegiate Dictionary. Véase referencias.
5 Vocablo con el cual designaba el temor irreverente que de niño sentía hacia su padre.
6 Bion lo describe así: «Era imposible distinguir el sueño de la realidad. El ra-ta-ta-ta de la ametralladora alemana resonaba en tus sueños con un efecto pavoroso, en tal forma que cuando despertabas te preguntabas si en verdad estabas durmiendo» (WM, p. 94).
7 Parthenope pudo haber sido un nombre escogido por Bion cuando leía la Eneida de Virgilio, allí se había utilizado para designar a una de las sirenas, mitad pájaro y mitad mujer, que con su canto inducía a los marineros al naufragio. Según la leyenda, después de fracasar con Ulises, las sirenas, incluyendo a Parténope, se inmolaron lanzándose al océano; su cuerpo apareció cerca de las costas de Nápoles, por lo cual los griegos bautizaron a la ciudad con el nombre de Partenópolis, aunque después de su destrucción fue reconstruida con el nombre de Neápolis, o ciudad nueva, de donde proviene su nombre actual de Nápoles. Por cosas del destino, también Parthenope Bion y su hija Patricia murieron en Italia en un trágico accidente automovilístico el 16 de julio de 1998.
8 La cursiva es mía.
9 Bléandonu (1994) sugiere que esta clasificación de los ‘supuestos básicos’ posiblemente fue inspirada en planteamientos hechos por J. A. Hadfield, uno de los psiquiatras fundadores de la Tavistock y posiblemente, según este mismo autor, primer terapeuta de Bion. Hadfield sostenía la existencia de tres instintos: el sexual, el agresivo o de autopreservación y el ‘impulso hacia la dependencia’ (p. 43).
10 Melanie proviene del griego μελανοζ (melanos), que significa negro; mientras klein en alemán significa pequeño.
11 Estos trabajos fueron recopilados y publicados en forma de libro en 1967, con una revisión completa de Bion —por eso su nombre— bajo el título Volviendo a pensar.
12 La prensa brasileña se refirió a Bion como “El más famoso psiconalista del mundo” (Véase F. Bion, 1955).
13 Véase Tr, p. 19.
14 Nombre tomado de Shakespeare, lo cual parece mostrar profundos sentimientos de culpa en Bion, al citar a Hamlet al final de su soliloquio despidiéndose de Ofelia: «La bella Ofelia, Ninfa, que en tus oraciones todos mis pecados sean recordados.»