Читать книгу Un Meta-Modelo Cristiano católico de la persona - Volumen I - William Nordling J. - Страница 15
¿CÓMO ENRIQUECE EL USO DEL META-MODELO LA PRÁCTICA CLÍNICA GENERAL?
ОглавлениеEn la parte V de la presente obra se examinan las formas amplias y particulares en que el MMCCP enriquece numerosos aspectos de la práctica clínica, como la evaluación, el diagnóstico, la conceptualización de casos, la psicoterapia individual y la psicoterapia de grupo. En otros capítulos de la parte V se examina la forma en que el Meta-Modelo configura la formación de los profesionales de la salud mental y cómo permite contribuir a la realización de investigaciones psicológicas. Esta parte tiene como objetivo tan solo destacar algunas de las formas más importantes en las que el Meta-Modelo enriquece la práctica clínica.
En primer lugar, la visión del Meta-Modelo de la persona expande ampliamente lo que se entiende por diagnóstico. En resumen, si planteamos la pregunta «¿qué le sucede a este cliente?», los enfoques actuales de la práctica de la salud mental que permiten responder son a) la identificación de una causa bioquímica, b) la identificación de un conjunto de síntomas asociados a una etiqueta de diagnóstico específica, c) la comprensión de lo que está desajustado en ciertas características de la personalidad del cliente, y d) la identificación de patrones de interacción disfuncionales entre personas o sistemas familiares. Aunar estos cuatro niveles de análisis para el diagnóstico del problema del cliente puede dar lugar a una comprensión moderadamente rica de lo que debe abordarse en un plan de tratamiento. Sin embargo, es muy común que los profesionales de la salud mental se limiten a realizar diagnósticos basados únicamente en síntomas. En algunos otros casos, los profesionales de la salud mental que disponen de formación en psicodinámica intentarán comprender la estructura de la personalidad. Los que trabajan con parejas y familias pondrán un mayor énfasis en la importancia de una perspectiva basada en sistemas familiares, pero rara vez se utilizarán los cuatro niveles de análisis.
El Meta-Modelo alienta el uso de los cuatro niveles de análisis mencionados. Adicionalmente, el Meta-Modelo, al prestar una mayor atención a la realización del cliente a través de llamadas vocacionales y de la virtud, añade características importantes que van más allá de estos cuatro niveles de análisis, permitiendo de esta forma llegar a conseguir un diagnóstico adecuado. Por ejemplo, el Meta-Modelo requeriría una evaluación y diagnóstico de la forma en que un cliente casado está realizándose en su llamada como cónyuge y padre; en cómo este cliente casado responde a su llamada para servir a otros en su trabajo de vida; si existe un equilibrio entre su trabajo y su vida familiar; y qué virtudes necesita esta persona casada para vivir sus compromisos con su cónyuge e hijos, así como qué otras virtudes necesita para prosperar. Requeriría, asimismo, la exploración del funcionamiento espiritual del cliente y de su relación deseada con Dios, así como la forma en que el cliente está viviendo su vida moral de forma consistente con sus creencias.
Aunque los profesionales clínicos pueden identificar los casos en los que se evalúa la mayoría de estas áreas, el beneficio del Meta-Modelo como marco es que permite centrar la consistencia de tal minuciosidad con cada cliente. Rara vez el counseling y la terapia abordan todos los problemas o la falta de realización. Sin embargo, el Meta-Modelo beneficia al profesional clínico y al cliente garantizándoles que todas las áreas importantes de la vida del cliente van a ser evaluadas y priorizadas en el plan de tratamiento.
Debe observarse que el enfoque vocacional adoptado por el Meta-Modelo contempla en última instancia la realización de las llamadas vocacionales como el nivel más alto de análisis, y que va mucho más allá del diagnóstico hecho a nivel de los síntomas, o incluso a nivel de la personalidad o del sistema familiar. El Meta-Modelo, en cambio, considera estos otros niveles de importancia principal, porque afectan a la persona en sus llamadas vocacionales. Por ejemplo, en el caso de un cliente casado con depresión, sus características de personalidad rígida, o si pertenece a una familia de origen disfuncional, así como sus puntos fuertes, deben contemplarse esencialmente, en conjunto, bajo el enfoque de cómo impiden o estimulan los esfuerzos por ser un cónyuge amoroso o un padre cariñoso, o cómo puede llegar a tener éxito en su servicio a Dios y al prójimo a través del trabajo que realiza en su vida, viviendo a la vez una vida moralmente buena.
Observando las implicaciones del Meta-Modelo para el diagnóstico, se desprende su importancia en otras actividades clínicas, como la entrevista de admisión y otros procesos formales de evaluación, que también quedan influenciados por él. Este enfoque del Meta-Modelo, aplicado a las entrevistas y la evaluación, no implica que los profesionales clínicos deban cambiar sus enfoques iniciales preferidos para reunir información y construir la relación terapéutica en el proceso de admisión. No obstante, sí implica que los profesionales clínicos deban ser conscientes de que tienen lagunas en la visión integral que facilita el Meta-Modelo, que deberían explorar en un momento posterior.
El proceso de evaluación del Meta-Modelo requiere que los profesionales clínicos conozcan las limitaciones de sus enfoques terapéuticos preferidos, así como las orientaciones teóricas específicas de estos enfoques. Por ejemplo, los terapeutas matrimoniales quizá deban ser conscientes de que, aunque el proceso de admisión y evaluación de clientes que utilizan, generalmente, les permite obtener mucha información sobre el funcionamiento interpersonal y la funcionalidad de sus clientes en lo relativo a sus llamadas vocacionales como cónyuge y tal vez como padre, quizá el procedimiento utilizado no sea eficaz para evaluar la personalidad o el desarrollo espiritual de cada cliente. En resumen, cada modalidad terapéutica e incluso cada escuela terapéutica tiene sus puntos fuertes y débiles a la hora de utilizar el Meta-Modelo para desarrollar una comprensión de los clientes y para planificar e implementar sus tratamientos.
Otro beneficio del Meta-Modelo para el campo de la salud mental es su efecto en el papel del profesional. Por lo general, hacemos una distinción entre los profesionales de la salud que trabajan principalmente con individuos y los que trabajan con díadas o familias. Es probable que siempre haya especializaciones más utilizadas, basadas en las preferencias del profesional de la salud mental, pero el uso del Meta-Modelo permite una formación de nivel básico en la teoría y la práctica que permita entender a la persona, tanto como individuo como en sus relaciones interpersonales. El Meta-Modelo requiere asimismo que el profesional clínico comprenda cómo el progreso individual e interpersonal son fundamentales para el progreso vocacional.