Читать книгу Introducción a los escritos de Elena G. de White - George Knight - Страница 32

Regreso a los Estados Unidos y llamado a la reorganización eclesiástica

Оглавление

A mediados de 1900, Elena de White tuvo la convicción de que debía regresar a los Estados Unidos a fin de proporcionar orientación con respecto a varias situaciones que se habían producido en la iglesia y que estaban alcanzando proporciones críticas. Aun­que su intención original era permanecer solamente dos años en los Estados Unidos y luego regresar a Australia, decidió quedarse en su tierra natal el resto de su vida por varias razones. Su centro de operaciones durante los últimos quince años de su vida estuvo ubicado en el Valle de Napa, al norte de California, en una casa de campo que ella llamó Elmshaven.

Una de sus más importantes contribuciones a la iglesia después de su regreso de Australia, fue un llamado a la reorganización de su estructura. En 1901, la iglesia llevaba casi quince años tratando el asunto de la reorganización, pero nada sustancial había ocurrido, aunque se habían sostenido muchas discusiones sobre el tema. Mien­tras tanto, la complejidad geográfica e institucional del ad­ven­tismo había sobrepasado en muchos aspectos la capacidad de la eficiente estructura de organización utilizada desde 1863, cuyo poder estaba centralizado en unas poca personas en las oficinas principales de Battle Creek. En abril de 1901, la iglesia necesitaba, más que charlas sobre el tema, urgente acción.

Como resultado, un grupo de dirigentes se reunió en la biblioteca del Colegio de Battle Creek el día 1o de abril. Sien­do que al día siguiente empezaría a sesionar el Congreso de la Asociación General, querían preparar el camino para la reunión de apertura escuchando a Elena de White hablar sobre ciertos desafíos que afrontaba la iglesia.

Después de hacer algunas observaciones, Arthur G. Daniells –que presidía la reunión– se volvió a la Sra. de White y la in­vitó a hablar. Ella dijo que prefería no dirigir las reuniones, ni esperaba hacerlo. Pero como los líderes parecían estar de acuerdo en escucharla antes de empezar a deliberar, ella aceptó pronunciar lo que llegó a ser uno de los discursos más importantes de su largo ministerio.

En términos bastante explícitos, Elena de White señaló las debilidades del sistema de organización existente y dijo a los delegados que el Señor “demandaba un cambio”. Y ese cambio no iba a ser pequeño. Por el contrario, “hay necesidad de poner una base diferente al fundamento establecido en el pasado”. En términos claros ella pidió “sangre nueva” y “una organización completamente nueva” (Manuscrito 43a, 1901).

El primer día del congreso oficial de la Asociación Ge­ne­ral, Elena de White hizo nuevamente un llamado a la reorganización, el cual cayó en suelo fértil. El pastor Daniells recomendó que la sesión pusiera a un lado sus asuntos de rutina y que la reorganización ocupara el lugar principal en la agenda. Como resultado, se efectuó la reorganización estructural más completa jamás experimentada por la iglesia.

Es importante reconocer que el papel de Elena de White en la reorganización fue de naturaleza facilitadora y a través de la exposición de principios básicos. Fueron los dirigentes de la iglesia quienes desarrollaron la estructura actual.

La principal preocupación de Elena de White era que la organización resultara funcional para el cumplimiento de la mi­sión de la iglesia. Más que cualquier estructura en particular, para ella el elemento más importante era la eficiencia funcional. Desde su perspectiva, la estructura no era un fin en sí mismo. Más bien era un medio para cumplir con la misión mun­dial del adventismo. Como tal, el principio básico detrás de su llamamiento a la reorganización es que las estructuras de la iglesia necesitan cambiarse o modificarse siempre que se juzgue que dichos cambios son aconsejables.

Introducción a los escritos de Elena G. de White

Подняться наверх