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La fuerza como cualidad física básica

A) Clasificaciones

Siempre existen numerosas clasificaciones de las cualidades físicas cuyo principio básico consiste siempre en oponer categorías diferentes: en la de Letzelter se oponen las cualidades de la condición a la coordinación. También se distinguen la fuerza, la velocidad, la flexibilidad y la resistencia a la fatiga (fig. 1).


Figura 1: Clasificación de Letzelter.

Los límites de este tipo de representación se muestran en la clara separación existente entre las diferentes cualidades. Se los percibe como algo inconciliable.

Ésta es la razón por la que preferimos el esquema de Gundlach (fig. 2). Se trata de destacar las relaciones existentes entre los diferentes parámetros y ver cómo evolucionan. Distinguimos tres ejes: la velocidad, la fuerza y el tiempo. El esquema permite situar las diversas disciplinas deportivas en función de sus exigencias en relación con los tres ejes.


Figura 2: Las cualidades físicas de Gundlach.

B) Nueva propuesta

Inspirándonos en la idea de Gundlach, proprondremos una nueva representación más “funcional” de las cualidades físicas.

Para hacerlo partiremos de una afirmación actualmente banal en el ámbito de la ciencia (tanto humana como biológica): el individuo implica una estructura que se activa gracias a la movilización de la energía. Energía y estructura forman el eje central alrededor del cual se equilibran las diferentes cualidades (fig. 3).


Figura 3: Relación entre energía y estructura.

1) ¿Qué es la estructura?

Está formada por el cuerpo humano, es decir, por palancas, articulaciones y músculos (fig. 4).


Figura 4: Elementos de la estructura.

En esta estructura los músculos representan el único elemento sobre el cual el entrenamiento puede actuar directamente.

2) El músculo es por lo tanto el elemento central de la estructura

Cuando el músculo funciona produce fuerza, podemos decir entonces que la fuerza es el elemento central de nuestra acción sobre las cualidades físicas (fig. 5).


Figura 5: El músculo como elemento central de la estructura.

También diferenciaremos 3 ejes:

— el tiempo de funcionamiento del músculo,

— la amplitud a la que solicitamos el músculo,

— el nivel de análisis del fenómeno muscular.

3) Relación energía-estructura o el eje del tiempo

El eje temporal es el que determina las relaciones entre el músculo y la energía (fig. 6). En efecto, la fuente de energía depende, como ya sabemos, de la duración del esfuerzo; la figura 6 ilustra esta interrelación.


Figura 6: Relación entre energía y estructura.

4) La amplitud

La fuerza producida por el músculo depende del alargamiento de éste. Ello se debe tener en cuenta para explicar el fenómeno muscular, y por este motivo introducimos este parámetro en un eje vertical.

5) Niveles de análisis

Se trata de introducir la coordinación. Si consideramos un músculo, podemos situarnos a nivel intramuscular o a nivel intermuscular.

Ejemplos:

— El nivel más pequeño parece ser el sarcómero. Sabemos que el funcionamiento de la sarcómera depende de la coordinación de los puentes de actina-miosina.

— Igualmente, el buen funcionamiento del músculo depende de la sincronización de las unidades motrices, y por lo tanto también de su coordinación.


Figura 7: Esquema general de las cualidades físicas.

— Y finalmente, un movimiento requiere siempre la participación de diversos músculos que se deben coordinar.

Por lo tanto, la coordinación está en la base del funcionamiento muscular.

No es concebible oponer la fuerza y la coordinación, puesto que la coordinación solamente es la descripción del funcionamiento de la estructura (fig. 7).

CONCLUSIÓN

Considerado desde este punto de vista, nos damos cuenta del lugar central que ocupa la fuerza. A continuación estudiaremos cómo se expresa esta cualidad en el curso de la acción pliométrica.

Manual de pliometría

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