Читать книгу El laberinto de la vida - Agustin Delgado - Страница 19
El supermercado
ОглавлениеEra un fin de semana
Y las compras llegaban
Los alimentos se acababan
Y el cerebro gritaba.
Cace el saco
y fui a la puerta
cansado y agotado.
Los pies me pesaban
Pero lo necesitaba
Ir a comprar
Para poderme movilizar.
En el camino
Había algo acostado
Durmiendo, descansando.
Me acerque por curiosidad
Algo extraño en verdad
Pero vi sus muñecas
Era otro humano más.
Lo corrí a las patadas
Ni dudo en volar
Me daba pena en verdad
Pero había que actuar.
En fin, fui caminando
Al gran supermercado
El cual mi billetera se vaciaba
Y mi alma se llenaba.
Había llegado
Pero antes de entrar
Decidí fumar
Para mis pensamientos despejar.
Pero las dudas siempre venían
Sobre la política
O la economía.
O aquellas basuras
Que nadie desea
Que comienzan siendo uno
Y al final del día son docenas.
Pero en un supermercado
No hay variedades
Ni siquiera en sus tamaños.
Al entrar me cruce con una amiga
Que hace mucho tiempo no veía
Desde la secundaria
Aquellos tiempos de antaño.
Me había contado
Que se había comprado uno
Que eran de mucha utilidad
Aunque los debes alimentar.
Pensaba en lo que había dicho
Y le encontraba coherencia
Le pregunte cual era el sector
Y me lo señalo.
Ahora encontré la solución
No más compras
No señor.
Con tan solo una extensión
De tu tarjeta
Podrán comprar
Lo que desees en verdad.
Cuando llegue al sector
Encontré a Dios
El mensaje que me envió.
Una chica
Tan hermosa
Y tan perfecta.
La lleve con el encargado
Y firme el contrato
Sentí un golpe en el pecho
Por lo que había gastado.
La lleve a mi casa
Le di la ropa adecuada
Un nombre que jamás podrá odiar.
No me debía encariñar
Es algo mal visto por la sociedad
Que de por vida te iban a marcar
Si veían un acto de piedad.
Ella siempre me cuido
Y yo a ella
Nos queríamos en verdad
Aunque me dolía aceptar.
Que no nos podíamos amar
Pero una noche
Tan cansado y enojado
Fui capaz y quemé el contrato.
Salíamos a la calle
Íbamos a los restaurantes
Veíamos una película
Y siempre agarrados de la mano.
Siempre me vio
Con esa mirada
Que jamás olvidaría
Y siempre amaría.
Pero un vecino se entero
Y me denuncio
la policía me llevo
Y la chica desapareció.
Paso el tiempo
Y termine en el supermercado
Que irónico que termino todo
Hasta donde bajo el ser humano.
En mis últimos días
La puerta del lugar se abrió
Una dama ingreso
Con ropa elegante de diseñador.
Se acerco hasta a mi
La cara me acaricio
Y mis ojos tristes pudieron notar
Que era ella en verdad.