Читать книгу Mentiras creíbles y verdades exageradas - Enrique Sueiro Villafranca - Страница 23
Recordar en el siglo XX que los indígenas son también seres humanos
ОглавлениеTan importante como aprender y saber es recordar: 420 años después de la bula de Paulo III, que prohibía esclavizar a los indios, la Corte Suprema de Justicia de Paraguay envió (1957) una circular a los jueces del país con el mensaje de que «los indios son tan seres humanos como los otros habitantes de la república». Más adelante, una encuesta reveló que ocho de cada diez paraguayos creen que «los indios son como animales». En algunas zonas se cazaban como fieras, se vendían y explotaban en régimen indistinguible de la esclavitud.70 Existen evidencias de matanzas, al menos hasta 1972. Tras las quejas de la Iglesia católica y de intelectuales, el Gobierno del dictador Alfredo Stroessner emitió un comunicado en el que afirmaba que «en nuestro país no se da el genocidio en el total sentido de la palabra».
El argentino Ernesto Sábato rehúye toda leyenda, negra o blanca, y se niega a equiparar las atrocidades españolas con las inglesas, «agravadas por su clásico racismo». En el caso de España «no hubo esa inferioridad espiritual que es el racismo: desde Hernán Cortés, conquistador de México, cuya mujer fue indígena, hasta los que llegaron en aquella formidable empresa hasta el Río de la Plata se mezclaron con indios, y gracias al misterio genético tengo una hermosa nieta que sutilmente revela rasgos incaicos».71 También es pertinente referir las fecundas relaciones hispano-incas con Gonzalo y Juan, hermanos menores de Francisco Pizarro, que se casaron con sendas ñustas, nombre quechua para las reinas o princesas.
El escritor deplora la barbarie común a todo proceso conquistador, pero reconoce que el español legó «un tesoro fabuloso, la lengua que estamos ahora hablando, que ha dado una de las literaturas más ricas del mundo. La conquista fue un fenómeno trágico, pero fertilizante». Si la Leyenda Negra fuera cierta y toda la verdad –se pregunta–, «¿cómo pudieron dos de los más grandes poetas de todos los tiempos, Rubén Darío [nicaragüense] y César Vallejo [peruano], mestizos, descendientes de indios, no estar resentidos por la lengua impuesta y utilizarla tan extraordinariamente y cantar con ella a España?».72
El mismo razonamiento podría esgrimirse para hablar de Gómez Suárez de Figueroa, conocido como Inca Garcilaso de la Vega (1539-1616). Hijo de una princesa inca y un capitán español, sus escritos tratan de reconciliar el mestizaje de sus dos mundos de origen. Tradujo del italiano los Diálogos de amor de León Hebreo y, en los Comentarios reales, escribió acerca de la genealogía de los reyes incas y sobre otras cuestiones culturales del Perú previo a la llegada de los españoles.