Читать книгу Mentiras creíbles y verdades exageradas - Enrique Sueiro Villafranca - Страница 24
No conceder veracidad a graves falsedades difundidas desde el siglo XVI
ОглавлениеOtro ejemplo es el historiador rosarino Marcelo Gullo, que se considera «argentino, es decir, español americano»:
«La Leyenda Negra es hegemónica en toda Sudamérica y es hegemónica en todas las universidades porque tanto los hispanoamericanos como los españoles hemos perdido la gran batalla cultural por el relato histórico, ya que terminó siendo escrita y contada por aquellos que fueron nuestros adversarios y enemigos. Lo paradójico de esto es que tanto los españoles como los hispanoamericanos terminamos creyendo esa falsa historia que se entiende que es la Leyenda Negra, y más concretamente la Conquista de América que difundieron primero los holandeses [la Casa de Orange], después los ingleses, tras ellos los norteamericanos, y curiosamente también los soviéticos».73
En su opinión, la Leyenda Negra española es la primera fake news o desinformación de la historia.74 Aunque la aseveración parece excesiva —hay muchísima más historia antes que después del siglo XVI—, lo indudable es la dimensión y el impacto multisecular del fenómeno que aborda el autor de Madre patria, obra en cuyo prólogo Alfonso Guerra afirma:
«Lo que diferencia a la Leyenda Negra española es que, lejos de ser combatida por las víctimas de la desinformación, fue asumida, interiorizada, por ellas, hasta con un cierto placer morboso. Quinientos años después no son pocos los españoles, incluso algunas instituciones públicas, que mantienen una posición que da carta de veracidad a las graves falsedades difundidas por los que se oponían a España hace ya cinco siglos».75
Este exvicepresidente del Gobierno español aboga por combatir «la difamación histórica contra España» y fortalecer la «hermandad de todos los pueblos hispanoamericanos». Comparte asimismo la tesis que sostiene el filósofo marxista argentino Juan José Hernández Arregui:
«Todo eso exige una revisión de la historia. Revocar la imagen aceptada sin críticas sobre España y sobre la América hispánica […] que ha marcado nuestra servidumbre material y cultural a lo largo de los siglos XIX y XX; [es necesaria] la abolición del concepto sobre España difundido por la oligarquía argentina, cuyos intereses de clase [como en todas las oligarquías de todas las repúblicas hispanoamericanas] la trocaron en apéndice del Imperio británico».76