Читать книгу La música con faldas - Fernando Díez de Urdanivia - Страница 33
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Оглавлениеheredó a la posteridad su oda donde expresa el furor pasional que sentía por el adolescente Faón. Safo y Alceo hicieron poesía sobre el amor platónico hacia el mismo sexo, que éste lo fi ja en Lykos y aquélla en Erina. No hay duda sobre la condición musical de Safo, quien fundó en Mytilene6 una organización donde se cultivaba la poesía, la danza y el arte de los sonidos bajo la advocación de Afrodita.
Al pasar con un gran salto hasta la era cristiana, encontramos que a fi nes del siglo XVII, el Papa Inocencio XI dijo con voz de trueno: “ninguna mujer, bajo ningún pretexto, debe aprender música”.
La frase no pareció sonar con la sufi ciente rispidez, porque en 1703 fue refrendada por otro pontífi ce que fue Clemente XI.
¿Cuándo empezó tan absurda actitud? Tal vez la contestación a esta pregunta sea lo de menos, cuando nos enteramos de que en pleno siglo XX
el gran director británico Sir Thomas Beecham7
pronunció unas declaraciones de este tamaño: “No hay compositoras, nunca las hubo, y posiblemente nunca existirán”. Para ese momento el bello sexo ya había hecho, y por fortuna siguió haciendo muchas diabluras musicales, aunque las limitantes genéricas produjeron su efecto y hasta hoy el número de compositores varones centuplica el de sus colegas.
En una encuesta reciente llevada a cabo en 6
Mytilene. Ciudad que se asentaba en la costa oriental de la isla de Lesbos.
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Sir Thomas Beecham (1879-1961). Quiso ser compositor, pero se dedicó a la dirección de orquesta, donde fue uno de los más grandes. En 1932 fundó la Filarmónica de Londres.