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HECHOS

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• Masada, reducto de la revuelta judía del siglo I contra los romanos, fue excavado entre 1963 y 1965 por el arqueólogo israelí Yigael Yadin y un equipo internacional de voluntarios. Se recogieron fragmentos y restos mezclados de aproximadamente veinticinco esqueletos en un conjunto de cuevas denominado Loci 2001/2002 situado por debajo del zócalo del perímetro amurallado, en el extremo sur de la cumbre. A diferencia de otros restos humanos hallados en el núcleo principal de las ruinas del extremo norte, no se informó inmediatamente a la prensa del hallazgo de estos huesos.

En la década de 1990 apareció la fotografía de un esqueleto intacto hallado también en Loci 2001/2002 durante las excavaciones de 1963-1965. Nicu Haas, antropólogo físico del programa de excavación, no mencionó dicho esqueleto ni hizo descripción alguna de este. Yadin tampoco habló de él en los informes que publicó ni en ninguna entrevista a la prensa.

— No se recogieron notas oficiales de campo durante la excavación de Masada, pero sí hubo sesiones informativas periódicas entre Yadin y su personal. Las transcripciones de estas se conservan archivadas en el campus de Mount Scopus de la Universidad Hebrea, pero faltan las páginas correspondientes a las fechas de descubrimiento y evacuación de Loci 2001/2002.

— En los seis volúmenes oficiales de la excavación en Masada no se menciona ni una palabra sobre los huesos de los veinticinco individuos mezclados, del esqueleto completo ni de los hallazgos en Loci 2001/2002.

— Aunque Nicu Haas tuvo en su poder los huesos durante más de cinco años, no publicó nada sobre los individuos mezclados ni sobre el esqueleto completo hallados en Loci 2001/2002. Las notas manuscritas de Haas, incluido un inventario completo de los huesos, muestran que ese esqueleto completo no llegó a sus manos.

— A finales de la década de 1960, Yigael Yadin afirmó en una conferencia de prensa que en pocas ocasiones se efectuaba la datación por el método de carbono 14 y que no era de su competencia dar curso a esa comprobación. En la revista Radiocarbon consta que Yadin envió muestras de otros yacimientos israelíes durante aquel período para someterlas a la prueba de carbono 14. A pesar de la incertidumbre a propósito de la fecha de los restos de Loci 2001/2002, Yadin no envió muestras de ellos para la datación por el método del radiocarbono.

• En 1968, durante la construcción de una carretera al norte de la Ciudad Vieja de Jerusalén, aparecieron los restos de un «hombre crucificado», Yehochanan, muerto a los veinticinco años aproximadamente en el siglo I. Incrustados en un hueso calcáneo de Yehochanan había un clavo y fragmentos de madera.

• En 1973, Donovan Joyce, periodista australiano, publicó The Jesus Scroll (Dial Press). Joyce afirmaba haber viajado a Israel, donde conoció a un miembro del equipo de la excavación realizada por Yadin, y que allí vio un pergamino del siglo I robado en Masada que recogía el testamento de «Jesús hijo de Santiago». Según Joyce, el pergamino fue sacado clandestinamente de Israel, y debió de ir a parar a la antigua URSS.

• En 1980, durante el terraplenado de una carretera al sur de Jerusalén, se descubrió una tumba que contenía osarios con inscripciones, con los nombres de Mara (María), Yehuda, hijo de Yeshua (Judas, hijo de Jesús); Matya (Mateo); Yeshua, hijo de Yehosef (Jesús, hijo de José); Yose (José) y Marya (María). La coexistencia de estos nombres en una sola tumba no es corriente. Las muestras óseas se han enviado al laboratorio para análisis de ADN.

• En 2000, el arqueólogo estadounidense James Tabor y su equipo descubrieron una tumba recientemente profanada en el valle de Hinón, en las afueras de Jerusalén, que contenía veinte osarios, todos ellos destrozados, a excepción de uno. En la cámara inferior hallaron un sudario con restos de cabello y de huesos humanos. El análisis de carbono 14 demostró que el sudario era del siglo I, y por el examen microscópico se comprobó que el cabello estaba limpio y exento de ácaros, prueba de que el inhumado era de buena posición social. Mediante análisis antropológico se determinó que eran restos de un varón adulto, y, por secuenciación del ADN, se demostró relación consanguínea de la mayoría de los individuos de dicha tumba.

• En 2002, el coleccionista de antigüedades israelíes Oded Golan reveló la existencia de un osario del siglo I con la inscripción de «Santiago, hijo de José, hermano de Jesús». En otoño, el osario fue mostrado al público. La opinión pericial coincidió en que el pequeño sarcófago de piedra era del siglo I, pero las inscripciones suscitaron controversia. La evidencia circunstancial indica que el osario procede de la zona de Hinón, posiblemente de la tumba del «sudario» inspeccionada por Tabor.

Se solicitó de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI) un análisis de ADN de los huesos del osario de Santiago, ya que la secuenciación del ADN permitiría la comparación de este con los restos recuperados en la tumba del «sudario» de Hinón inspeccionada por Tabor. Pero la solicitud fue denegada.

Cuando este libro entraba en imprenta:

• En enero de 2004 se instruyó proceso legal a Oded Golan y a otras personas por falsificación de antigüedades. El señor Golan proclama su inocencia y persiste en que el osario de Santiago es auténtico. La opinión de los expertos continúa dividida.

Tras la huella de Cristo

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