Читать книгу Lo que los angeles anhelan leer - Mark Meynell - Страница 16
3.2. Una conversación entre mi marco de referencia y el de Dios
ОглавлениеMientras estamos inmersos en nuestra conversación sobre diferentes partes de la Biblia, puede que nos demos cuenta de que hay otro participante en la conversación. Este participante es la cultura a la que perteneces. No siempre lo reconocemos, pero nuestra cultura (nuestra cultura nacional, cultura de iglesia y cultura de hogar) afectará la forma en la que interpretamos la Biblia. A continuación expongo algunos ejemplos de esto.
Crianza y vida familiar: Nuestras experiencias en y con nuestras familias, están formadas dentro de nuestras culturas nacionales, y por lo tanto también afectan cómo leemos la Biblia. También afectará cómo entendemos la relación entre hombres y mujeres, y cómo entendemos conceptos como el de la familia de Dios. Por ejemplo, el tipo de relación que tenemos con nuestros padres humanos (buena o mala) tiene un impacto profundo en cómo nos relacionamos con Dios como nuestro Padre, y en cómo interpretamos la enseñanza de la Biblia acerca de él. Si tuviste un padre muy estricto, puede que te encuentres dando mucha importancia a los mandamientos de Dios y a la ira de Dios; si tuviste un padre muy amoroso, puede que te enfoques en el amor de Dios y en su deseo de que nos comuniquemos con él.
Conversión y experiencias en la iglesia: Si creciste en una fe diferente, o conociste a Cristo más tarde en tu vida, tendrás una perspectiva muy diferente de la de alguien que creció en una iglesia y que ha estado rodeado de cristianos desde su infancia. Esas perspectivas diferentes afectarán tu forma de ver el mundo y cómo entiendes tú fe.
Trasfondo denominacional y nacional: Tu interpretación de las Escritura estará afectada por las creencias de tu iglesia. Por ejemplo, tu iglesia ¿bautiza a bebés o considera inapropiado que los creyentes se involucren en asuntos de política nacional?
Muchas otras cosas también nos influyen: nuestra edad, nuestra educación, estudios, con que frecuencia tenemos encuentros interculturales, las experiencias de sufrimiento que hemos experimentado. Todo esto forma nuestra perspectiva, el marco de referencia en nuestra mente que nos ayuda a dar sentido del mundo de Dios y a la Palabra de Dios.
¡El problema es que muchos cristianos dan por sentado rápidamente que su propia comprensión del mundo automáticamente llega a ser la de Dios desde el momento de su conversión, o en el momento de obtener su título en teología, o cuando se convirtieron en pastores! O asumen que su denominación es la correcta, mientras que las demás están peligrosamente equivocadas. O que su propia cultura nacional es superior a las demás en, por ejemplo, su actitud en cuanto a las personas mayores.
La combinación de estos elementos de fondo, forma lo que podemos llamar nuestro marco de referencia para interpretar el mundo y la Biblia. Si no tenemos cuidado, cuando predicamos, simplemente predicamos nuestros propios paradigmas, no lo que la Biblia realmente enseña. Así que es un viaje de por vida permitir que Dios transforme nuestros propios marcos de referencia para que se ajusten cada vez más al paradigma de Dios (como lo indica el diagrama).
A esto es a lo que se refirió Pablo cuando le dijo a los cristianos de Roma:
No os amoldéis al mundo actual, sino sed transformados mediante la renovación de vuestra mente. Así podréis comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. | ||
--Rom. 12:2 |
La conversación entre nuestros propios paradigmas y el de Dios tendrá lugar mientras estudiamos las Escrituras y tratamos de vivirlas. Mientras crecemos en nuestro conocimiento y en nuestra experiencia de discipulado, también mientras avanzamos en madurez cristiana. Poco a poco, nuestra perspectiva comenzará a parecerse más a la perspectiva revelada por Dios.
[2] Christopher J. H. Wright, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento (Lima: Ediciones Puma, 2016).
[3] Un gran ejemplo es: How to Read the Bible Book by Book: A Guided Tour by Gordon Fee and Douglas Stuart (Grand Rapids: Zondervan, 2014).
[4] En su libro, Cómo Predicar desde el Antiguo Testamento, Christopher J.H. Wright también recalca la importancia de entender a la Biblia como una historia completa. Su esquema del drama de la escritura en seis etapas es ligeramente diferente de lo propuesto aquí, pero el esquema general y la forma de la historia es la misma.
[5] Adaptado de Jeffrey D. Arthurs, Preaching with Variety (Grand Rapids : Kregel, 2007),p. 70.
[6] Nota: las citas literales de la Biblia están en cursiva.
[7] El profesor australiano Graeme Goldsworthy ha escrito varios libros acerca de este enfoque, incluyendo According to Plan (Leicester: IVP/Grand Rapids: Eerdmans 1991, y Preaching the Whole Bible as Christian Scripture (Leicester: IVP/Grand Rapids: Eerdmans, 2000). Vaughan Roberts lo ha popularizado en su breve pero útil libro, God’s Big Picture (Leicester: IVP, 2009). El primer título (Andamio) y el tercero han sido traducidos al castellano.
[8] Adaptado de los libros de Goldsworthy y V.Robert mencionados anteriormente.
[9] Christopher Ash, Remaking A Broken World (Milton Keynes: Authentic, 2010).
[10] John R. W. Stott, Cristo, el Incomparable (Barcelona: Andamio, 2009).