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2.1. La trama de la Biblia

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Necesitamos estar al tanto de la trama general de la Biblia cuando iniciamos la parte de nuestro viaje relacionada con el Nuevo Testamento. Esto es porque el Nuevo Testamento no puede concebirse por separado – es la continuidad de una trama mucho más grande. Ningún Testamento tiene sentido sin el otro – precisamente porque la Biblia es una gran historia.


El diagrama de arriba establece las partes clave de una buena trama:[5]

 Entorno: los personajes se introducen con el trasfondo de la tensión que se avecina.

 Conflicto: Causado por un cambio de circunstancias o por los planes y las acciones de uno o más personajes.

 Tensión: El conflicto se profundiza mientras la tensión aumenta- en algunas de las grandes historias, no siempre es posible adivinar qué ocurrirá después.

 Clímax: Lo que haya causado el conflicto o la amenaza en primer lugar es rebobinado o recuperado.

 Resolución: Los resultados de la trama, especialmente en términos de cómo dejarán la situación inicial cambiada o intacta.

La totalidad de la Biblia encaja perfectamente en este patrón, como puedes ver en el diagrama correspondiente a continuación.

 Entorno= creación. Es precisamente porque Dios lo creó todo, que está preocupado por mundo y tiene el derecho de gobernarlo.

 Conflicto= la caída. La tragedia de Génesis 3 es que las criaturas de Dios rechazan la bendición del reinado de su Creador, con consecuencias devastadoras para toda la creación.

 Tensión= ¿Cómo Dios restaurará la creación? Desde Génesis 4 en adelante, la Biblia se pregunta cómo Dios afrontará esas consecuencias. La tensión de la historia deriva enteramente del temor que la rebelión humana pueda frustrar las promesas de Dios.

 Clímax= Cristo. Como ya lo hemos visto desde 1 Pedro 1, todo en el Antiguo Testamento anticipaba la máxima expresión del cumplimento de las promesas de Dios. Jesús de Nazaret revela perfectamente a Dios el Padre, provee mediante su Espíritu todo lo que su pueblo necesita para vivir para él, y cumple perfectamente el plan de Dios para la restauración de su creación. Claro está, que no todo ocurre de una sola vez. Veremos el por qué, cuando comencemos a mirar a los evangelios con mayor profundidad. Pero esto al menos está claro: él es el Salvador.

 Resolución= La nueva creación: por el triunfo de Jesús en su encarnación, muerte, resurrección y ascensión, existe ahora una esperanza segura de restauración. Pero, como veremos cuando lleguemos al libro de Apocalipsis, la nueva creación será de algún modo aún más perfecta que la creación original (¡aunque es imposible hacernos una idea de esto!).

Como se puede ver a partir de estos diagramas, la historia de la Biblia se está desplegando gradualmente, cada nueva etapa completa lo ocurrido anteriormente. El rey David sabía cosas que Abraham no sabía. Jeremías sabía cosas que David no sabía. Y nosotros sabemos cosas que Jeremías no sabía- porque vivimos después de la última revelación de Dios de sí mismo en Cristo (ver Heb 1:1-4)

¿Por qué es importante comprender este punto? Bueno, piensa en la siguiente afirmación, que he oído decir en cuatro continentes diferentes:

Dios quería restaurar a las personas consigo mismo, así que creó a una nación para que lo siguiera. Ese fue el ‘Plan A’. Él les mostró cómo deberían seguirle, para ello les reveló la Ley, que está resumida en los Diez Mandamientos. Pero fallaron miserablemente en ese intento. El Antiguo Testamento narra esa historia. Así que Dios tuvo que pensar otra alternativa- por eso que envió a Jesús. Jesús es el ‘Plan B’. Donde la ley fracasó, la gracia triunfa.

Si ves la trama de toda la Biblia, reconocerás que lo que se está diciendo es una distorsión que ayuda poco y que siembra confusión. Es verdad que Dios reveló la Ley, y que las personas fallaron en su cumplimiento. Pero si eso fue una sorpresa para Dios, o si le causó problemas inesperados, sería como sugerir que el pecado humano superó a Dios. Y convierte la venida de Jesús en una desesperada misión, como el último recurso. Pero una vez que consideramos la Biblia como una historia coherente, queda claro que Dios y su naturaleza consistente es lo que mantiene todo unido. Eso significa que Dios no tiene ningún ‘Plan B’.

La primera pista de esto aparece al principio, en el juicio de Dios a la serpiente.

Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y la de ella; su simiente te aplastará la cabeza, pero tú le morderás el talón.
--Gn. 3:15

Todavía no tenemos una idea clara de quién es esta persona. ¡Pero es una promesa clara de alguién ‘aplasta serpientes’! Alguien que es humano tendrá que hacer esto, y él será herido en el proceso- pero su victoria será completa. Él librará al mundo de la raíz de la caída aplastando la cabeza de la serpiente.

Si nos trasladamos de Génesis a Apocalipsis. ¡No te preocupes mucho acerca de las imágenes por ahora- ya llegará el momento! Juan habla de una batalla cósmica que se librará en nuestro mundo. Fijáte como él describe a Jesús:

A la bestia la adorarán todos los habitantes de la tierra, aquellos cuyos nombres no han sido escritos en el libro de la vida, el libro del Cordero que fue sacrificado desde la creación del mundo.
--Ap. 13:8

En otras palabras, el plan de Dios siempre fue que Jesús muriera como “el Cordero” en la cruz. Esto es asombroso. No podemos entenderlo completamente. Pero podemos confiar en la bondad y la gracia de Dios- después de todo, como ya lo hemos sugerido, su persona es el hilo conductor que mantiene a toda la historia unida. No hay ‘Plan B’- todo es ‘Plan A’. Dios es el héroe de Su- Historia.

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