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La civilización y la mitología egipcias
Los misterios menfitas

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La «teología menfita» fue formulada casi tres milenios antes de nuestra era, y el dios Ptah constituye su punto central.

El legendario Menes pasa por haberle dedicado la ciudad de Menfis. Así pues, es en este lugar privilegiado donde se enseñaba la obra de Ptah, que consistía en dar formas a la Creación (dios alfarero), y luego animarlas. Así, Ptah se identifica con un «demiurgo que crea a través del corazón (sede de su espíritu y del amor) y de la lengua (órgano del verbo)». Según un texto del Imperio Antiguo, recuperado en la XXV dinastía, bajo el reinado del faraón Shabaka, Ptah fue proclamado el más grande de todos los dioses. Es el que «ha permitido la existencia de los dioses».

Este mismo texto del Imperio Antiguo cita los nombres de los ocho neter que emanan de Ptah, que preexistía en el «Nun primordial» e indica que «bajo la apariencia de Atum, es el Ptah muy antiguo».

Ptah, por tanto, organizó el Cosmos gracias a la acción de la inteligencia creadora, expresada por el corazón, y del verbo creador, simbolizado por la lengua:

Así, Ptah se sintió satisfecho después de crear todas las cosas y todas las palabras de los dioses. Realmente dio a luz a los Neter, construyó las ciudades, fundó las provincias y colocó a los Neter en sus lugares de adoración.

También determinó sus ofrendas y fundó sus santuarios; hizo sus cuerpos tal como ellos los deseaban. Así, los Neter entraron en sus propios cuerpos, de todas las especies de maderas, de todas las especies de minerales, de todas las especies de arcilla y de todas las especies de otros materiales posibles, en los que adoptaron forma.

La representación del dios Ptah era antropomórfica. Se trataba de un personaje de cráneo afeitado, cuya frente tan alta parecía particularmente desarrollada.

Su postura era hierática, con el cetro[56] siempre colocado sobre su pecho, dejando traslucir una gran nobleza de alma que caracterizaba su estado. Una estatua de bronce y oro, que hoy se encuentra en el Museo del Louvre de París, dice mucho en este sentido.

56

Este cetro (was) era inicialmente un bastón pastoral. La denominación antigua de Tebas, capital del Nuevo Imperio, derivaba del nombre de este cetro.

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