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CAPÍTULO XI

RUMBO AL OBJETIVO MALVINAS

La flota de ocupación zarpó de la base naval de Puerto Belgrano el 28 de marzo y se encontraba navegando rumbo al sur, seguida de cerca, a manera de protección, por el portaaviones 25 de mayo y otros navíos. Casi al mismo tiempo el clima se descompuso y se hizo necesario postergar el operativo durante 24 horas. El 30 de marzo de 1982, el canciller convocó en el Salón Verde del Palacio San Martín a la primera línea de la Cancillería. Luego de tomarles juramento de mantener el secreto, expuso sobre la situación en Malvinas; recordó las distintas etapas de las negociaciones en los últimos años; recordó las magníficas relaciones con Sudáfrica; mencionó las excelentes relaciones con los Estados Unidos, “grandes defensores de los pueblos jóvenes contra los colonizadores y su rol en el mundo contra el comunismo”; mencionó la decadencia del Reino Unido y del gobierno de la señora Margaret Thatcher (quien seguramente perdería las próximas elecciones); la difícil situación económica de su país que lo llevaría a vender su único portaaviones y otros barcos de guerra por no poder mantenerlos y finalmente, de que alguien tenía que tener el coraje de hacer algo por la recuperación de las Malvinas y no olvidó decir que todo esto facilitaría la difícil situación política con Chile. (Ver: Juan B. Yofre, Infobae, 31 de marzo 2019).

Luego de hablar formuló una pregunta: “Señores, ¿hay alguna pregunta?”. El embajador Carlos Keller Sarmiento, jefe del Departamento Europa Occidental, pidió hacer unos comentarios, los que no fueron grabados. Aunque lo que pensaba lo volcó en un memorando titulado: Malvinas, de cuatro carillas al canciller, con fecha 14 de abril de 1982.

“Parto de la base —escribió Keller Sarmiento— de que llevar el conflicto a un enfrentamiento militar de resultado dudoso para la Argentina es nuestra peor opción. Total aislamiento, riesgo de una humillación, graves consecuencias económicas, institucionales y políticas, destrucción parcial o total de nuestra Fuerza Aérea, flota y efectivos militares, probable caída del gobierno, disminución de la capacidad para negociar con el Reino Unido el futuro estatus de las islas, probable creciente intervención de Brasil o Chile como fuerza de paz y pérdida de credibilidad y prestigio en el ámbito internacional”.

Ante la eventualidad del ataque, una de las primeras decisiones de Thatcher fue enviarle un mensaje a su amigo Ronald Reagan para que intentara convencer a Galtieri de que no invadiera las islas.

El 31 de marzo, a las 12:57, la flota cortó las comunicaciones con el continente, cambió el curso de navegación y se dirigió a Puerto Stanley, cambió el nombre de código: de Operación Azul pasó a Operación Rosario.

Luego, Gran Bretaña pidió una urgente reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El mismo día, se le envió un largo cable “S” al embajador Eduardo Roca, instruyéndolo a solicitar el 1 de abril, “en hora que será determinada a vuestra excelencia telefónicamente”, “a fin de llamar la atención del Consejo de Seguridad la situación de grave tensión existente entre la República Argentina y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”.

En el mismo texto “secreto y muy urgente” —cable 697— se le ordena a Roca que “simultáneamente con presentación nota a Consejo de Seguridad, sugiérese a V. E. (vuestra excelencia) entrevistar a representantes permanentes de China y de Unión Soviética a fin de imponerlos situación. V. E. les señalará que la Argentina confía en seguir contando con el tradicional apoyo de sus países sobre la Cuestión Malvinas”. China y la URSS no votaron por la Argentina.

El 1 de abril de 1982 los diarios ingleses informaban que dos submarinos británicos habían recibido la orden de dirigirse a las “Falklands” en estado de alerta.

El 1 de abril de 1982, el diario La Nación sacó a la calle la edición n.º 39.642, tras 113 años de reconocido periodismo. En la tapa, a cuatro columnas, se leía el título: “Agravose la crisis con Gran Bretaña” y a dos columnas se mostraba una foto de los diarios The Guardian, The Daily Telegraph y The Sun de Londres, en los que se informaba que dos submarinos británicos habían recibido la orden de dirigirse a las Falklands en estado de alerta.

1. La decisión de ocupar las islas

La decisión de “ocupar las islas Malvinas” fue adoptada porque, como se comentó antes, existía desde diciembre de 1981 la idea de que para llegar a negociaciones exitosas con Gran Bretaña iba a ser necesario hacer uso del poder militar. La decisión se adoptó con rapidez, puesto que ya estaba planeada la ocupación, lo que permitía cumplir la etapa inicial. Pero nunca se planificó cómo defender las islas una vez ocupadas.

Antes de analizar con más detalle esta crucial decisión, queremos hacer referencia a la fuente de la que se obtuvo esta información. Se trata del Informe producido por la Comisión de Análisis y Evaluación de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur, en el que constan gran parte de los documentos originales y las declaraciones tomadas. Según este documento, de público acceso, conocido como el Informe Rattenbach (capítulo IV, pág. 59), la decisión de ocupar las islas Malvinas, tenía por objeto:

a. AFIRMAR Y DEFENDER la posición argentina en Georgias.

b. IMPEDIR que Gran Bretaña militarizara las islas y estableciera un sistema de defensa naval y aéreo.

c. IMPEDIR el refuerzo de la posición británica en la zona, ya que esto incidiría en forma negativa sobre los derechos, estrategias, posiciones y objetivos de la Argentina en el Atlántico Sur y en la Antártida.

d. ACTIVAR las negociaciones y MEJORAR la posición negociadora argentina.

Esta decisión no resiste un análisis lógico, pues la acción de ocupar las islas no resultaba APTA por sí sola para cumplir con el ambicioso propósito enunciado anteriormente.

Lo concreto consistió en que nunca se pensó en una reacción británica de la magnitud que esta tuvo. Así lo pusieron de manifiesto los excomandantes en jefes de las Fuerzas Armadas en el concepto de la Operación. “La ocupación de las islas NO TENÍA como propósito INICIAR UNA ESCALADA BÉLICA, ni dar por terminadas las negociaciones, ya que esa no era la medida más aceptable para el logro del objetivo político”.

A su vez, en el cap. I, págs. 65/66, han señalado:

“Analizadas las capacidades del enemigo, factores de fuerza y debilidades de Gran Bretaña, resultaba evidente que LUEGO DE LA OCUPACION DEBÍA ENCAMINARSE EL PROCESO HACIA UNA NEGOCIACIÓN”.

“MANTENER UNA GUARNICIÓN ESPECIAL REDUCIDA, hasta llegar a un ACUERDO NEGOCIADO con Gran Bretaña, no hará necesaria UNA GRAN PRESENCIA DE FUERZAS”.

Como manifiesta el Informe Rattenbach, esto último resultó ser una contradicción con lo que se había expresado antes (consolidar, impedir, defender, etc.) y también nosotros agregamos: que fue un equivocado razonamiento, porque desconocía el histórico accionar británico y, por sobre todo, que Gran Bretaña no podía aceptar la recuperación nuestra por las armas, y luego tener que negociar la soberanía de las islas, una situación que se le podría replicar en los demás territorios coloniales que poseía.

2. El Operativo “Rosario”. Desembarco en Malvinas

El operativo de desembarco en Malvinas fue denominado “Rosario” en homenaje a la Virgen del Rosario. Para darle una mejor comprensión a dicho operativo, hemos elegido describir día por día los principales acontecimientos que se sucedieron cronológicamente, tanto desde el lado de la Argentina, como de Gran Bretaña; por su importancia, se incluyeron algunos días antes del desembarco, hasta que se enarboló nuestra bandera en Puerto Argentino. Los datos que figuran aquí fueron extraídos mayormente del ya mencionado Informe Rattenbach.

 19 de marzo. Desembarca en las islas Georgias el Bahía Buen Suceso con 41 operarios, para realizar tareas de desguace de instalaciones. Se produce el izado de una pequeña bandera argentina. Cuatro hombres del British Antartic Survey exigen que se la arriarara, que volvieran a cargar el material desembarcado al buque y se trasladaran a la capital de las Georgias, Grytviken, para solicitar el permiso de desembarco. La bandera es arriada.

 20 de marzo. El gobernador de las islas Rex Hunt informa a Londres que un grupo de civiles y militares había desembarcado en Puerto Leith (Georgias), izado una bandera argentina y efectuado disparos de armas de fuego. Expresó que la Armada Argentina utilizaba el desguace para encubrir su presencia en la isla. El embajador británico en Buenos Aires solicita al gobierno argentino retirar a la gente desembarcada y al buque de guerra, de lo contrario se tomarían las medidas del caso. La Argentina responde que el buque Bahía Buen Suceso no era de guerra, sino de transporte, y que zarparía de Leith el día 21, al completar su descarga, y que además no había militar alguno allí.

 21 de marzo. Emprende el regreso el ARA Bahía Buen Suceso, y quedan los trabajadores que siguen con sus tareas. Zarpa de Malvinas el buque HMS Endurance (británico) con 22 marines a bordo.

 22 de marzo. La prensa británica califica las acciones como una “invasión argentina a las Georgias”. El gobierno argentino logra aclarar la situación, y el embajador inglés declara que el incidente ya estaba superado.

 23 de marzo. Londres ordena expulsar a los obreros de la isla con el uso del HMS Endurance y además declara que enviará buques de guerra al Atlántico Sur. La Argentina envía al ARA Bahía Paraíso, a proteger a los civiles.

 24 de marzo. El embajador Williams advierte a las autoridades argentinas que los trabajadores “deben ir a Grytviken (Georgias) a sellar sus pasaportes”. El canciller argentino Nicanor Costa Méndez contesta que no hacía falta, puesto que poseían sus respectivas “tarjetas blancas” y que los obreros no serían retirados.

 25 de marzo. Zarpa de Leith(Georgias) el Bahía Paraíso, dejando a 14 soldados argentinos armados solo con fusiles, para proteger a los obreros.

 26 de marzo. El comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, general Osvaldo Jorge García, da la orden de ejecutar el plan de recuperación. El Día D sería el 1 de abril.

 28 de marzo. Primero parte la flota de desembarco. Luego lo haría la de guerra desde Puerto Belgrano. Simulan ejercicios navales.

 30 de marzo. La inteligencia inglesa advierte al gobernador Rex Hunt de los planes argentinos. Los Estados Unidos también ponen en alerta a Gran Bretaña. La primera ministra Margaret Thatcher ordena alistar la flota, que estaba en Gibraltar.

 31 de marzo. A las 12:57, la flota de mar pone rumbo al norte de las Malvinas.

 1 de abril. Debido a las malas condiciones climáticas, se posterga el desembarco para el día 2 a las 6 horas.

En la noche, comandos anfibios —que venían en la fragata Santísima Trinidad— desembarcan al sur de Puerto Argentino.

Del submarino Santa Fe, 10 buzos tácticos se dirigen al faro San Felipe, al este de Puerto Argentino y desconectan una alarma eléctrica que enlaza con el cuartel inglés.

Desde Gibraltar, parte el submarino británico Esplendid.

La fuerza que desembarcó en Malvinas se denominó Fuerza de Tareas Anfibia nro. 40 y estuvo bajo el comando del contraalmirante D. Walter O. Allara. Esta fuerza estaba integrada por los siguientes componentes:

a. La Fuerza de Desembarco se integró con el Batallón de Infantería de Marina nro. 2 (BIM 2), una Agrupación de Comandos Anfibios, una Sección de Tiradores del Regimiento de Infantería 25, un Grupo de Comandos Anfibios y una Reserva.

b. Un Grupo de Transporte, con el Buque de Desembarco de Desembarco de Tropas ARA Cabo San Antonio, el Rompehielos ARA Almirante Irízar” y el buque de transporte Isla de los Estados.

c. Un Grupo de Apoyo, Escolta y Desembarco, formado por las Fragatas Tipo 42 ARA Hércules y Santísima Trinidad, más las corbetas ARA Drumond y Granville.

d. El Grupo de Tareas Especiales, constituido por el submarino ARA Santa Fe.

La misión de la Fuerza de Tareas establecía la reducción de la resistencia armada de la isla, constituida por 68 infantes de Marina del Destacamento de Marina Real NP 8901, más algunos irregulares voluntarios pertenecientes a la población local, la ocupación de Puerto Stanley (Puerto Argentino), la toma del Aeródromo y la instalación de un Gobierno Militar Argentino.

A las 00:30 horas del 2 de abril, se inició el desembarco en la zona de Puerto Enriqueta, 4 km al sur de Puerto Argentino, con los comandos anfibios para tomar el cuartel de los Royal Marines. Tres horas más tarde desembarcaron del submarino Santa Fe los buzos tácticos en proximidades del cabo San Felipe para tomar el faro que había en ese lugar y asegurar el desembarco en la playa York, de vehículos anfibios con efectivos del Batallón de Infantería de Marina 2 y del Regimiento de Infantería 25. Estas fuerzas debían converger en pinzas a Puerto Argentino.

Un grupo, al mando del capitán de Corbeta Pedro Giacchino, tenía la misión de ir a la casa del gobernador a exigirle la rendición.

A las 6:15 horas parte desde Comodoro Rivadavia el primer avión con efectivos de Regimiento de Infantería 25 y luego sucesivamente, después de obtenerse el control del Aeropuerto, le siguen otros aviones con efectivos. También llega la Compañía de Ingenieros 9.

Aproximadamente a las 6:30 Giacchino, con la orden de no producir bajas en el enemigo, rodea la casa del gobernador, que se niega a deponer su actitud. Giacchino decide ingresar solo a la vivienda y es abatido por una ráfaga de ametralladora. Su segundo, el teniente de Fragata Diego García Quiroga también es herido cuando lo está auxiliando, así como el cabo primero enfermero Ernesto Urbina, que había ido en rescate de ambos.

El gobernador de las islas, consciente de que está rodeado, negocia su rendición con Carlos Büsser. “Los intimo a que abandonen las islas, desembarcamos en 1833”, expresó Hunt. “Ríndanse”, contestó Büsser.

La rendición se efectiviza a las 9:15 horas ante el designado comandante del Teatro de Operaciones Malvinas, general de División Osvaldo García. El fotógrafo argentino Rafael Wollmann, que estaba en las islas hacía más de una semana, fue el que tomó las primeras fotografías de los soldados británicos con los brazos en alto.

El general García se hace cargo de las islas y al mediodía se iza oficialmente la bandera argentina en el mástil frente a la Casa del Gobernador.

Mientras tanto, en Buenos Aires se difundía la noticia de la recuperación.

Se crea el Apostadero Naval Malvinas, y parten los militares británicos y el gobernador colonial con destino a Montevideo. Finalizaban 149 años de ocupación británica y comenzaba una guerra que duraría 74 días.

La operación fue exitosa, hubo tres bajas propias y ninguna del enemigo, tal como había sido requerido. En horas de la noche, luego de que arribaran los efectivos iniciales previstos para la ocupación, se inició la Fase de Reembarco de las tropas de la Armada que no quedarían en las islas, pero fue interrumpida por la Junta Militar, ya que se había recibido la información de que Gran Bretaña estaba dispuesta a enviar una considerable Fuerza de tareas naval para recuperar las islas. (Ver: I. Rattenbach, pág. 62).

Malvinas

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