Читать книгу Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984 - Rodrigo Baño Ahumada - Страница 17
¿LA IZQUIERDA A LA DEFENSIVA?
ОглавлениеAdemás de lo anterior, en cuanto a presencia de la oposición, tampoco puede descartarse el hecho de que la ultraizquierda actuara en alguno de los actos de violencia reseñados más arriba. De confirmarse esto último habría que considerar lo que significa este nuevo elemento en la política chilena, particularmente las reacciones que suscitaría en los diversos sectores sociales y políticos.
Frente a la escalada del enfrentamiento «duros-blandos» y a la subsecuente intensificación de la represión, la izquierda parece optar más bien por una posición expectante y defensiva, tal si fuera preferible que las cosas se resolvieran sin su participación.
Naturalmente que esta actitud es comprensible en términos de esa intensidad represiva, que busca, justamente, que estos sectores se mantengan al margen del conflicto de cúpula. Sin embargo, también parece incidir la sorpresa del momento y la escasa capacidad real de hacer política en trances no tranquilos.
Los movimientos sociales más fuertes (sindical, estudiantil y cultural) aparecen sobrepasados por los acontecimientos e incluso por la información. Se pierde la perspectiva de la política nacional y las alternativas al régimen político, precisamente en estos momentos en que este pretende institucionalizarse, que muestra sus contradicciones y está logrando, hasta el momento, restringir el debate institucional dentro de los límites que él mismo ha previamente definido.
Más aún, parece posible en las actuales circunstancias que el aumento del terrorismo –probablemente manipulado– sirva para suscitar prolongadas discusiones en el seno de las agrupaciones de izquierda, permitiendo que cada uno use la presente situación como argumento para sus respectivas posiciones.
En suma, habría que considerar que la materialización del intento de institucionalizar el régimen, hecho marcado por la existencia de un proyecto constitucional y de una etapa de «transición», parece haber agudizado las diferencias entre «duros» y «blandos» al interior del régimen.
Esta agudización de diferencias, al movilizar medios cada vez más virulentos, podría llevar eventualmente a soluciones polares, pero siempre dentro de los términos en que las definen esos sectores en el poder.
Sin embargo, esa posibilidad no es ajena a la presencia y acción de la oposición. Si esta última es débil, la resolución del conflicto se dará según la correlación de las fuerzas nacionales e internacionales que logre cada uno de los principales grupos dominantes.
Por el contrario, si esta oposición se activa, podrá llegarse a una transacción en la cúpula o, incluso, a proponer una mayor apertura controlada que evite peligros mayores a la subsistencia del régimen. Por de pronto, el clima de violencia parece tender a persistir.