Читать книгу Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984 - Rodrigo Baño Ahumada - Страница 8
EL TIEMPO DE PINOCHET
ОглавлениеPudiera decirse que al interior del régimen el grupo de El Mercurio y gran parte de la derecha económica son los que plantean una alternativa de institucionalización que tiende a evitar, en forma paulatina pero segura, el exceso de la personalización del poder en el actual Presidente. Buscan crear un espacio dentro del cual pueda desarrollarse un movimiento político de derecha que, en el largo plazo, pueda dar continuidad al sistema vigente sin arriesgar, además, rupturas incontrolables.
En el intertanto –y sin que se vislumbre un desenlace– estas pugnas están contribuyendo, en lo inmediato, a elevar la figura de Pinochet.
Asumiendo el papel de árbitro en las disidencias, mediante concesiones a ambos grupos, el Jefe del Estado aumenta su legitimación presidencial y la prolongación de su permanencia en el poder.
Así, si Pinochet está estrechamente ligado al modelo impuesto en Chile luego del golpe de 1973, la crítica económica de los «duros», de aparente espíritu antioligárquico, no puede dejar de alcanzar al mandatario, lo cual podría deslegitimar su presencia, hecho este último que el sector considera fundamental para que el escenario político no se active. Atenuada entonces la crítica al modelo económico, el aparato gubernamental, en concesión, reacentúa su carácter represivo (siete detenciones promedio al día en 1980), lo que convierte a Pinochet en la garantía, para los grupos «duros», de que el régimen no tolerará, fuera de los grupos dominantes, la acción política en Chile.
Por otra parte, el apoyo presidencial al modelo económico debilita simultáneamente la presión de los «aperturistas» o «blandos» por institucionalizar el régimen con mayor prontitud, lo que se traduce en otras concesiones de Pinochet, que son destacadas con rapidez por grupos como el de El Mercurio.
De esta manera, la dictación de la nueva ley de municipalidades y la entrega de cuantiosos recursos a ellas, así como atribuciones para el manejo de hospitales, escuelas y otras organizaciones comunitarias por parte de estas corporaciones edilicias, es una forma de traspaso político y económico a los sectores «aperturistas», los cuales ejercen un evidente y público control en las alcaldías de todo el país.
«Se cumple en esta forma, además, los postulados del presidente Pinochet, quien en reiteradas oportunidades ha señalado que los nuevos dirigentes políticos del país se formarán en las municipalidades, las intendencias, el gabinete de Gobierno y otras organizaciones intermedias… es, en concreto, la vía hacia la nueva institucionalidad chilena», declaró recientemente el ministro del Interior Sergio Fernández, al tocar este aspecto.
En el plano ideológico, esto constituye la concepción expuesta por Jaime Guzmán (y que Pinochet asume) de que la nueva democracia deberá otorgar amplia libertad en la base social, pero con un gobierno en la cúpula de sólido carácter autoritario. Vale decir, una concepción piramidal de la libertad.