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OPOSICIÓN SOCIAL Y POLÍTICA; LAS FUERZAS DE LA UNIDAD

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Desde el punto de vista de la oposición, podría señalarse que la coyuntura despierta una gran activación política, cuyo eje principal está en la DC y el ex presidente Frei.

Es importante anotar que la actual postura de la DC implica un cierto giro en su orientación. Tal cual decíamos anteriormente, la DC estuvo repetidamente dirigiéndose hacia los sectores de la derecha política a fin de implementar mecanismos de apertura.

En tales condiciones, se rehuían las aproximaciones hacia la izquierda, aún cuando su posibilidad se manipulara como elemento de presión frente a la derecha.

La definición que da Pinochet del contenido e itinerario institucional, junto con el repliegue de los sectores blandos en el poder, dejan a la DC sin esa alternativa, razón por la cual la alianza con sectores de izquierda aparece más auspiciosa.

No obstante lo anterior, es posible afirmar que el factor fundamental que concurre a la formación de una posición de unidad de la oposición está dado por el carácter mismo del movimiento social. Como se señaló en informes anteriores, en la esfera política se habría producido una situación de crisis de la UP y una atomización de los grupos de izquierda. La crisis del PS se presenta en este caso como el elemento de mayor importancia en cuanto a las dificultades de generar un pensamiento de acción y carácter unitario.

Por el contrario, la acción de las organizaciones sociales adquiere un carácter marcadamente unitario, según se aprecia en los ámbitos sindical, estudiantil y poblacional (incluso cultural).

En estos, la unión de acción se realiza no sólo entre la gente de izquierda, sino que también en acuerdo con personas vinculadas al pensamiento DC. Por esta razón es que se puede afirmar que la actual unidad opositora tienen su origen en las organizaciones sociales que presionan fuertemente sobre las estructuras partidarias.

En términos generales, la unidad de la oposición parte por el consenso que se produce en torno a la deslegitimación del plebiscito. En primer término, el cuestionamiento por los obispos, tanto del plebiscito como del texto constitucional, en su forma y en su fondo, es un primer pronunciamiento de un consenso de rechazo.

Posteriormente se produce el acuerdo de proponer que la expresión de este consenso sea votar «No» en la consulta plebiscitaria. Independientemente de la alternativa propuesta para el 11 de septiembre por los sectores de oposición, la significación del voto «No» está en el carácter unitario que asume, no obstante que ciertos grupos de oposición propusieron previamente otras alternativas para el día del plebiscito.

Naturalmente que la unidad de la oposición no puede plantearse meramente el rechazo del proyecto oficial de Plebiscito-Transición-Constitución. Más aún cuando desconfía totalmente de la veracidad de los resultados de la votación.

La unidad de la oposición se realiza alrededor de un programa básico que Frei se encarga de proponer públicamente al país. El programa aparece suficientemente moderado y amplio como para interesar a todos. Aceptación del plan económico actual aunque con ciertas reformas; integración social de obreros y empresarios, reconocimiento a las FF.AA., recuperación de los derechos personales y ciudadanos y participación política amplia, son los puntos de mayor relevancia.

En lo inmediato, se propone una transición a la democracia con gobierno cívico-militar de corta duración, asamblea constituyente y restitución de los derechos esenciales.

Las fórmulas planteadas son simples y reveladoras de un cierto consenso social previo en cuanto a la alternativa política viable en los actuales momentos.

En todo caso, debe recordarse que el giro de la DC, de apertura no restrictiva a la izquierda, se produce justamente como contrapartida del fracaso de ciertos sectores de la DC de lograr un acuerdo con la derecha, pues esta aparece plegándose momentáneamente a Pinochet.

La reacción de la izquierda se muestra diametralmente opuesta. Si bien algunos pudieron temer que el rechazo a Frei y la DC por parte de la izquierda fuera suficientemente fuerte como para poner en duda las posibilidades de unificar a la oposición, lo cierto es que el apoyo a la alternativa unitaria encabezada por aquellas ha resultado masivo y entusiasta.

Esto último constituye un elemento que necesariamente estará presente en el futuro próximo. En cierta medida, la izquierda ha aprovechado el clima electoral para mostrar dos aspectos claves: su vitalidad actual y su disposición al diálogo en pro de la apertura política.

Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984

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