Читать книгу Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984 - Rodrigo Baño Ahumada - Страница 23
DESPUÉS DEL 11, ¿QUÉ?
ОглавлениеEl mes de agosto aparece centrado en la convocatoria a plebiscito sobre Transición y Constitución, y el alineamiento que se produce en las fuerzas sociales y políticas del país frente a este evento.
No obstante, a medida que se acerca la realización del plebiscito y frente a los futuros resultados ratificadores del proyecto gobiernista, el interés político se orienta por un dilema más sustantivo: después del 11, ¿qué?
A despecho de las declaraciones oficiales, en el último tiempo se ha ido constituyendo una alternativa al continuismo autoritario de Pinochet.
Esta alternativa fue anunciada públicamente en el Caupolicán y, de acuerdo a la tradición política chilena, tiene su personaje: Frei. De esta manera, Pinochet y Frei aparecen como los líderes indiscutidos de cada una de las corrientes propuestas.
Más aún, sería difícil pensar en posibles reemplazantes de uno y otro. Pero esta personalización de las alternativas debe entenderse dentro de la coyuntura política específica que no necesariamente se proyecta al largo futuro.
En efecto, el momento actual parece otorgar validez a la alternativa planteada por la oposición ahora, pero, como se ha indicado reiteradamente, el afianzamiento del autoritarismo político puede conducir a otras alternativas.
Particularmente, en la situación actual hay que tener presente que, en gran medida, la DC fuerza la unidad de la oposición en torno a sus posiciones y a sus representantes. De esta manera, la izquierda adhiere a la solución propuesta por la DC, pero adhiere justamente por considerar que esa es una alternativa no sólo válida, sino que «realista», viable, detrás de la cual podrían agruparse fuerzas suficientes como para imponerla.
Sin embargo, es poco probable que esta unidad de la oposición resista a un desencanto de proporciones. No se trata en este caso del calculado desencanto de los resultados electorales, sino del que produciría la conciencia de la inviabilidad del proyecto alternativo planteado por Frei.
Respecto de lo anterior, se presenta un problema difícil de solucionar para la factibilidad del proyecto de oposición. Este proyecto implica un llamado a la Unidad Nacional, donde todos tendrán cabida. Sin embargo, el alineamiento de fuerzas sociales y políticas de derecha alrededor de Pinochet, abandonando previas posiciones aperturistas, deja al programa de unidad nacional cojeando de la «pata derecha». Esta situación dificulta enormemente las posibilidades reales del proyecto alternativo ofrecido, lo que puede conducir a la ruptura de la unidad de la oposición en busca de soluciones más viables o radicales.
Las posibilidades de impulsar, después del 11, el proyecto que hoy unifica a la oposición, encuentra dificultades que pueden resolverse según el juego de dos factores.
Por una parte, la fuerza propia que adquiere el movimiento de oposición en los distintos frentes sociales. Por la otra, la capacidad de integrar al movimiento opositor sectores significativos de la derecha política y económica.
En cuanto a esto último, es lícito considerar que el alineamiento de todos los grupos en el poder en torno al proyecto de Pinochet es sólo momentáneo y que permanecen abiertas futuras negociaciones con sectores DC.
Por último, la reticencia de los sectores blandos de inclinarse –aunque sea indirectamente– a la oposición también dependerá de la actitud que los sectores más duros tengan con ellos. Un exceso de presión de estos últimos puede llevar a los blandos a realizar un balance más favorable a la oposición.