Читать книгу Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984 - Rodrigo Baño Ahumada - Страница 40

SE HACE PROGRAMA AL ANDAR

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En términos muy generales, se puede decir que el período presidencial cuenta con un programa. Pero este es un programa de continuidad. Y esta continuidad puede entenderse con matices distintos. Esto permite que los sectores duros y blandos intenten orientar el programa en función de sus propias perspectivas.

Se supone que el 11 de marzo tiene que haberse decidido ciertas opciones. De manera que de lo que se trata es de mejorar las posiciones relativas en el intertanto.

Inmediatamente después del plebiscito, los sectores blandos se apresuraron en reiterar su apoyo al Gobierno y al régimen, pero, a la vez, comenzaron a trabajar activamente en la formulación de una especie de programa de gobierno para el próximo período. Básicamente expresado a través de las páginas de El Mercurio, dicho programa abarca a las denominadas «modernizaciones».

Desde la perspectiva de estos sectores, se considera que la realización de estas modernizaciones significarían una transformación profunda de la sociedad chilena. Tan profunda, que una modificación del régimen político no implicaría peligro alguno, pues se habrían establecido las bases de la continuidad del modelo.

En esta línea, el Plan Laboral aparece ahora completado con la Reforma Previsional, de manera de producir alteraciones profundas en los intereses y comportamiento de los trabajadores.

Resulta paradojal que, habiendo sido los sectores duros los que impusieron sus puntos de vista en el proyecto de Constitución, transición y plebiscito, sean ahora los sectores blandos los que obtienen ventajas en la formulación del programa de Gobierno. Esto quizás se comprende mejor si se considera que la acción política no se presenta sólo como un enfrentamiento duros-blandos, sino que se asiste a una creciente personalización del poder, que otorga al general Pinochet una mayor capacidad de arbitrio entre esos sectores.

En efecto, como se ha señalado repetidas veces, a diferencia de otros regímenes (Brasil, Uruguay, Argentina), en Chile las fuerzas armadas como institución no son las que controlan el poder, sino que es el general Pinochet el que logra legitimarse dentro de ellas como el líder indiscutido. No hay pues una politización de las FF.AA., dentro de la cual se manifiesten los diversos sectores en el poder, y la persona del jefe de Estado pasa a tener una gravitación decisiva.

De esta manera, los sectores «duros» logran que prevalezcan sus puntos de vista en cuanto a la organización del régimen político, mientras que los «blandos» aparecen dando la línea en el terreno económico, convencidos de que en el mediano plazo esto gravitará profundamente en este.

Durante el mes que nos ocupa es posible apreciar cómo los sectores «blandos» siguen consolidando posiciones en el terreno de la política económica: el plan de privatizar en un 50% algunas grandes empresas del Estado, la entrega a particulares de la construcción en vialidad y obras públicas, la aprobación de un presupuesto que contempla un solo reajuste de remuneraciones, son algunos de estos logros. De mayor importancia resulta la Reforma Previsional, que entregará a la empresa privada recursos cuantiosos y acelerará la privatización del sector salud a la que está estrechamente unida, a la vez que significará para los empresarios una reducción del costo de la mano de obra.

Mientras, los sectores duros consolidan situaciones de poder y cierran los espacios políticos abiertos con anterioridad a la realización del plebiscito.

Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984

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