Читать книгу Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984 - Rodrigo Baño Ahumada - Страница 30

¿CUÁNTOS VOTOS TIENE USTED?

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El plebiscito se planificó y realizó de acuerdo a las condiciones que el Gobierno impuso.

Los resultados de la votación publicados favorecieron al Gobierno en una proporción que corresponde exactamente a lo que este requería: suficientemente alta como para resultar aplastante, pero no demasiado como para resultar inverosímil.

Ahora bien, dados los planteamientos enfrentados respecto a la validez del plebiscito, resultaba lógico esperar que, una vez conocidos los resultados, el Gobierno los presentara como intachables y la oposición denunciara el fraude.

También era de esperar que, en los sectores de la oposición, el peso de la tradición electoral provocara un sentimental desaliento por la «derrota», no obstante se hubiera denunciado previamente al acto como una maniobra fraudulenta cuyos resultados estaban predeterminados.

Lo que sí pudiera parecer extraño es que en torno al resultado se produjeran dudas o debate, entre los personeros políticos de la oposición y los intelectuales, respecto a si la distorsión de ellos corresponde a un fraude electoral directo o es la consecuencia de la manipulación ideológica que puede hacer un gobierno autoritario que cuenta con todos los medios adecuados.

En términos generales, tal discusión no afecta a la descalificación del acto que hace la oposición. Sin embargo, puede tener enorme importancia respecto a la planificación de la acción política de esta.

Por cierto que la demostración de uno u otro argumento, como decisivo en el resultado electoral, resulta actualmente imposible. De todas maneras, es lícito señalar los antecedentes que hacen más plausible alguno de ellos y que a la larga pueden imponerse en la conciencia opositora.

Al respecto, quizás, lo más importante consista en señalar que el NO al plebiscito se constituyó socialmente antes de su realización. Lo que se quiere indicar con esto no es sólo el consenso político opositor en torno a una iniciativa, sino el apoyo que ella encontró en diversos sectores sociales (agrupaciones sindicales de mayor importancia, iglesia, organizaciones estudiantiles, personalidades, etc.).

A su vez, el apoyo al proyecto gubernamental aparece bastante débil, incluso desminuido frente a otras oportunidades en que el Gobierno solicitó la adhesión ciudadana.

Esta situación se revela incluso en la orientación de la campaña publicitaria del Gobierno, que pone énfasis en que lo apoyará «el hombre solo, enfrentado a su conciencia en el secreto acto de marcar el voto».

Talvez el peso de la argumentación de los que piensan que fue primordial la «manipulación de las conciencias», radica en la «fuerza de los hechos». Vale decir, el Gobierno desafió e incitó a la oposición a ir a ver el recuento de votos, y los que fueron contaron sólo un poco menos que los que publicó el Gobierno; sólo parecería alegable el fraude no decisivo.

Lo que es de una importancia crucial es que la aceptación de estos hechos implica considerar que el Gobierno del general Pinochet asumió realmente el riesgo de perder la elección, estuvo dispuesto a irse si perdía el juego, un juego en que, por muchas encuestas que haya hecho, no podía predecir el resultado.

En todo caso, mientras se mantenga la creencia de que el Gobierno tiene capacidad de «manipular» un apoyo mayoritario, aumentarán las dificultades para impulsar una movilización opositora unida, puesto que no se vislumbrarían posibilidades de éxito en el corto plazo.

Y va a caer... como decíamos ayer. Tomo 1: Informes mensuales de coyuntura política 1980-1984

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