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Presentación

Después de muchos años y una búsqueda profunda de la voluntad de Dios, nos establecimos en el Perú con el propósito de plantar una iglesia «Casa de Oración» en una zona donde, en aquella época en que comenzamos, no había ninguna iglesia evangélica establecida. Teníamos un llamado específico de predicar el evangelio en «campos blancos», lugares sin presencia evangélica. Así llegamos al norte del Perú: a Chulucanas, una ciudad de treinta mil habitantes y a cincuenta minutos de la ciudad de Piura.

La cultura peruana y su gente nos ayudaron a comprender lo que significa estar involucrado en la misión transcultural y la misión global. Es oportuno reconocer que sin la experiencia de mi querida esposa Anita Cueva, nacida en Huancayo, Perú, hubiese sido mucho más difícil para mí. La adaptación a partir de una cultura sueca hacia una cultura latinoamericana no fue fácil para mí, porque tuve que aprender y más tarde saber ser «peruano», sin dejar de ser sueco. Nuestro matrimonio ha sido enriquecido por los distintos panoramas y puntos de vista. Ambos hemos sido motivados y animados por el mismo Dios que nos llamó para servirle juntos antes de casarnos en el Perú en 1972.

El sábado 24 de mayo de 1975, mi esposa y yo dimos inicio a distintas actividades para fundar la iglesia «Casa de oración». Al comienzo, mi esposa dirigía los cultos y enseñaba en la escuela dominical. Yo predicaba y dirigía la alabanza. Hoy, después de más de cuarenta años de trabajo continuo, la iglesia ha crecido y se ha extendido a más de noventa lugares, entre ellos: la ciudad de Piura, Yurimaguas, Cuzco, Lima y fuera del Perú, en Esmeralda, Ecuador y en Homestead, La Florida, ee.uu. Tres de los pastores chulucanenses sirven a Dios con iglesias hermanas en Lima, la capital del Perú y en Pampa Silva, en la selva. Contamos con un pastor de Chulucanas en Francia, dos en Brasil y uno en ee.uu.

Dios ha levantado más de cincuenta pastores con una pasión por la evangelización, la práctica de una misión integral y la plantación de iglesias en nuevos lugares. Dios nos ha provisto un seminario bíblico y dos programas de desarrollo social: uno que se llama «Protección a niños en alto riesgo» (pronar), dirigido a los cinco mil niños de la escuela dominical y a sus padres, por medio de «Escuelas de padres». También se ofrecen temas de prevención contra el abuso sexual y maltrato infantil a toda la sociedad. El otro se llama «Rehabilitación basada en la comunidad» (rbc), un plan de servicio a la comunidad que ayuda a niños con discapacidad en la ciudad de Chulucanas.

¿Puede imaginarse una escuela dominical con más de cinco mil niños, que se reunen cada domingo para adorar a Dios? Es una de las grandes bendiciones que Dios nos ha permitido experimentar. Gracias a la pasión de treinta y dos directores, ciento setenta y seis profesores y noventa y cuatro auxiliares voluntarios, los niños aprenden más de Dios cada semana en noventa y seis lugares del departamento de Piura. Esta es una de las características de «Casa de oración»: iniciar iglesias comenzando el trabajo con los niños.

Ruego a Dios que este libro pueda servir de inspiración y aliento a los que están plantando iglesias por todo el mundo. Es un gozo ver que el impacto de la iglesia en Chulucanas salga en forma de libro y así se pueda compartir con otros. Que este sueño se haga realidad es respuesta a nuestras oraciones.

¡A Dios sea la gloria!

Carlos Olsson

Lund, Suecia, julio de 2020

En las manos del alfarero

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