Читать книгу Stigma - Marta Cruces - Страница 25

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Viernes 7 de septiembre

11:00 p.m.

Sulli

Habitación de Sulli

No ha parado en todo el día, las clases han sido agotadoras, pero no se engaña: sabe que está tan cansada por cubrir todo lo ocurrido durante la ceremonia de despedida a D. Sun. Y es que, tal y como esperaba, ha pasado de todo.

Las fotos de Behind the Masquerade están ya por todas partes, aunque muchos las mencionan pidiendo otras centradas en el incidente con Jaehee; Sulli solo ha colgado una en la que ni siquiera se ve la cara de la fan. No quiere generar enemistades entre grupos de seguidores, en su opinión, ya hay suficientes sin necesidad de echar más leña al fuego.

Y es que el fandom tiene muchas cosas que no están bien. En general, suelen ser ruidosos y necesitan llamar la atención. Por eso nadie repara en ella cuando acude a esos eventos, no es más que una fangirl media: grita, pero no resulta histérica; se emociona, pero logra mantener los sentimientos a raya. Sulli pasa desapercibida.

Pese a que administra uno de los portales de noticias más grandes del mundo del k-pop, no sospechan de la glowie que tiene la sudadera de la primera generación de Bright. Y eso que muchos tratan de descubrir quién es por los ángulos desde los que saca las fotografías.

No puede dejar que suceda, sabe que el fandom tiene cosas buenas, pero que las sombras acechan en los rincones menos esperados. Sacude la cabeza y se concentra en el trabajo.

Quiere terminar un artículo para clase esa misma noche, aunque, antes de ponerse con ello, decide echar un último vistazo al correo electrónico. No ve nada malo y, como si de una señal se tratase, le llegan dos nuevos. Uno de ellos con un título demasiado tentador: «Pruebas Jaeyang».

Y Sulli casi se cae de la cama al leerlo. El nombre de su ship preferido de St!gma le calienta el corazón. Para ella significa mucho cualquier prueba que exista de que es real. De hecho, Behind the Masquerade debe su nombre a un fanfic que escribió hace años sobre ellos dos, ambientado en el primer viaje de grupo que compartieron con los jixis. Una visita a la isla de Jeju en la que pasó de todo.

Por eso ni se lo piensa antes de descargarse el vídeo adjuntado en el correo electrónico. Necesita verlo, sea lo que sea. Espera que sean imágenes del momento en que Taeyang se lanzó para agarrar a Jaehee cuando lo tiraron contra la valla de contención. O quizá algo de información sobre las fans que se han colado a mediodía en la casa de St!gma, cosa que le ha parecido verdaderamente espeluznante.

Emocionada, le da a reproducir y tarda un par de segundos en darse cuenta de que no es nada de eso. Es una grabación de la cocina de St!gma desde un móvil. Reconoce la encimera en la que Hyun y Ry mezclaron los ingredientes de un bizcocho para celebrar que habían terminado la mudanza, al igual que la arrocera que les regalaron por haber ganado un desafío que les planteó el staff y que está en un mueble extraíble junto al horno. Sulli nunca ha estado allí, pero no se le escapa ningún detalle.

Aun así, todo pasa a un segundo plano cuando centra su atención en Jaehee, que se encuentra de perfil, cantando al son de una canción de Bright. Parece como si se desgarrara por dentro y Sulli empieza a pensar en lo bonito que puede quedar un vídeo de esa cover. Lo visualiza en su cabeza hasta que la idea salta por los aires debido a un ruido.

El sonido de una alarma le estalla en los oídos por llevar puestos los cascos. Se los arranca, molesta, y maldice ya que deberían haber avisado en el vídeo sobre ello; pero los recupera de inmediato al percatarse de un movimiento.

Una chica aparece en el encuadre, le dice al cantante algo que no puede entender por encima de la alarma y desaparece, dejando a Jaehee solo.

Sulli sigue la figura del chico, que se apoya en una encimera, quedando uno de los brazos fuera de la imagen, aunque su rostro continúa visible. Se muerde el labio al descubrir el cansancio de Jaehee, los ojos ligeramente hundidos y el gesto derrotado. Querría atravesar la pantalla para darle un abrazo.

Entonces el joven gira la cabeza. Traza una sonrisa y su expresión se relaja. La alarma deja de sonar, por lo que Sulli puede concentrarse en la imagen. En el encuadre, aparece la mitad del cuerpo de alguien, ella no alcanza a reconocerlo en un primer momento, aun así, no le pasa desapercibido que viste una camisa blanca. Sube el volumen para escuchar la conversación susurrada que ya ha empezado:

—¿Mejor?

Reconoce la voz grave de Taeyang e identifica los anillos en sus dedos —dos en el anular y uno en el índice, son los que siempre se pone, Sulli lo sabe porque es su preferido de St!gma— mientras estos suben hacia la mejilla de Jaehee y este asiente en respuesta.

Taeyang lleva la mano hasta la nuca y la entierra entre los mechones. Sulli aguanta la respiración al ver cómo Jaehee cierra los ojos ante el contacto. El chico da un paso hacia delante y queda fuera de plano un poco más, aunque todavía se aprecia la postura de su cuerpo. Se abrazan y ella está a punto de hiperventilar.

—La mánager nueva no puede vernos —susurra Taeyang.

Sulli da un respingo cuando oye el inconfundible sonido de un beso.

—Estoy cansado…, Tae… —Su voz se escucha entrecortada, como si respondiera con demasiada intensidad—. Solo quiero estar contigo.

La imagen de ellos desaparece en ese momento, reemplazada por una pantalla en negro en la que puede leerse: «Compártelo».

Sulli observa el reflejo de sus ojos mientras el acelerado latido de su corazón lo ocupa todo.

Stigma

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