Читать книгу Stigma - Marta Cruces - Страница 28

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Viernes 7 de septiembre

11:40 p.m.

Hyun

Casa St!gma — Habitación de Hyun

Al salir de la ducha, la casa está en completo silencio salvo por el leve rumor que llega del dormitorio de Jaehee y Taeyang. Sonríe, imaginando que están decidiendo por enésima vez que ellos también deberían colgar los zapatos como en la película de Big Fish. Se seca el pelo con la toalla pensando que ojalá esos sean los temas de los que hablan, que no haya nada que los atormente cuando están a solas.

Hyun cree que no tendrían que pasar por nada de lo que está sucediendo, que deberían dejarlos en ese pequeño mundo que se crea entre los dos al mirarse.

En cambio, de la habitación de Ry emerge un característico sonido. El incesante tecleo que revela que debe estar jugando con Yoora o comentando con ella alguno de esos vídeos interminables en los que extranjeros juegan a lo mismo que él. Solo que mejor, según remarca su amigo.

Podría molestarlo un rato, sabe lo avergonzado que se siente cuando alguno de ellos entra en la habitación mientras habla con su amiga. Solo lo haría para devolverle todos esos comentarios que le ha hecho sobre que está portándose mal con la mánager nueva; pero es que el bueno de Ry no entiende por qué lo hace. Lo importante que es ir con tiento en el momento en que aparece alguien nuevo. Sabe que no lo comprende porque nunca le ha sucedido nada y Hyun espera que jamás tenga que enfrentarse a ello.

Así que se dirige a su cuarto directamente pensando en si Jiyoung se habrá quedado en el estudio retocando alguna pista de sonido. Y, como si lo hubiera conjurado, encuentra a su amigo sentado en su cama con la cara entre las manos. Hyun suelta una maldición agarrándose al marco de la puerta, sobresaltado.

—Me has dado un susto de muerte —escupe lanzándole la toalla empapada.

Jiyoung no se mueve y la toalla resbala hasta el suelo. Los labios de Hyun se separan al darse cuenta de que esa visita no es ninguna tontería de su amigo. Cierra la puerta a sus espaldas y se acerca rápido a la cama. Si Jiyoung ha esperado a que todos se hayan ido a dormir es porque se trata de algo grave.

—Ji… —susurra, agachándose, y le levanta la cabeza.

Jiyoung tiene los ojos rojos cuando logra abrirlos frente a Hyun y se pregunta cómo ha sido tan idiota de no percatarse de su estado durante toda la cena. Las cosas no están como para pasar por alto que el líder no se encuentra en plenas facultades. Hay veces que olvida lo bien que actúa. Incluso cuando está en confianza.

—¿Qué ha pasado? Cuéntame. —Tira de Jiyoung hasta que se incorpora.

Hyun aparta la ropa tendida en su cama con intención de hacerse sitio. Su amigo ni siquiera parece haberse dado cuenta de que está sentado sobre la ropa sucia que ha utilizado hoy en el entrenamiento, no parece importarle nada.

Algo le dice que no está convencido de haber ido allí para hablar con él, por lo que Hyun no puede dejar que se marche. No hasta que se haya desahogado. Sabe que puede ir para largo, así que coge el pijama de debajo de la almohada y empieza a vestirse.

—¿El mánager Cheol te ha dicho algo de la gala?

Un gruñido de Jiyoung le da a entender que está intuyendo acertadamente.

—Tenemos que actuar —continúa Hyun.

—¿Es que también ha hablado contigo? —inquiere Jiyoung, casi molesto.

Aunque Hyun intenta no tomarse el rebote de su amigo como algo personal, le cuesta.

—No, pero digo yo que tu cara de horror tendrá justificación —responde, un tanto cortante.

—¿Cara de horror? —pregunta Jiyoung levantando el rostro con cierta alarma.

Suspira al ver que el líder se incopora para asegurarse de que su cara está igual de perfecta que siempre en el espejo del armario. Solo las ojeras delatan el nivel de agotamiento que lo tiene al límite. Song Ji-Young consigue estar a punto para que le saquen una foto hasta en sus peores momentos.

—Es como una pesadilla de la que no me puedo despertar —reconoce Jiyoung—. Lo intento, de verdad que intento darle sentido y me resulta imposible.

Por un instante, Hyun piensa que está reflexionando para sí mismo, pero Jiyoung está contemplándolo en el reflejo, como si así le fuera más sencillo hablar de ello.

—Es horrible lo que ha ocurrido —susurra Hyun poniéndose en pie también.

Se termina de subir los pantalones y le pone una mano en la espalda. Busca la mirada de su amigo a través del espejo.

—Y no termina. No solo es lidiar con el dolor de pensar que D. Sun ya no está o que la ansiedad de Jaehee ha empeorado… Es que ponen en tela de juicio todos nuestros actos, entran en casa cuando la seguridad no debería fallar, acusan a Jaehee de consumir droga y…

Jiyoung junta los labios, le cuesta seguir hablando. Los dedos de Hyun se aprietan con suavidad en la camisa de su amigo, dándole la fuerza que necesita.

—Quieren que actuemos. Que salgamos al escenario sin Jaehee.

Su mano se tensa al escuchar las palabras de Jiyoung.

—¿Qué? Eso es un disparate —dice Hyun sintiendo cómo se encorva.

St!gma son los cinco, nunca han dejado a uno fuera.

Jiyoung suspira y baja la mirada por el reflejo mientras sus dedos se mueven nerviosamente por el marco.

—No creen que Jaehee esté en condiciones de rendir en un evento como la gala de Hit Song y quieren hacer un medley de clásicos para los cuatro.

—¿Y dejarlo solo en casa? —Hyun se percata de que la expresión de Jiyoung se tuerce al escuchar su pregunta—. ¿Qué?

El líder siempre ha necesitado que Hyun sea el calmado de los dos, que le ponga los pies en la tierra cuando todo amenaza con sepultarlo, pero también el más optimista. El que enciende la luz si el otro lo ve todo negro.

—Es peor. Podría quedarse en casa y descansar, pero Hit Song está organizando un homenaje a D. Sun y Dak-Ho pidió que nosotros tengamos el espacio central —explica Jiyoung.

Hyun resopla y termina por alejarse. Se cruza de brazos, igual de encorvado que antes. Conocen a Jaehee, el chico no se quedará en casa si puede hacer algo por D. Sun.

Jiyoung se vuelve hacia él y le pone las manos en los hombros. Sus ojos parecen sombras y las raíces cada vez más oscuras le dan un aspecto maduro que nunca había advertido antes.

—Tienes que contárselo a Jaehee —dice Hyun entornando los ojos.

Jiyoung parpadea, perplejo por lo que acaba de escuchar, pero el rapero no puede permitir que el líder siga fingiendo que no ocurre nada delante de los demás. Hyun sabe que su amigo debe encontrar algo en su mirada porque deja caer los brazos a ambos lados.

—¿Crees que es fácil, hyung? El mánager Cheol me ha puesto en un compromiso e intento gestionarlo de la mejor manera, no me parece que estés presionando a Taeyang con lo de la nota de D. Sun —señala Jiyoung gesticulando hacia la puerta.

—No juntes cosas, ninguno de los dos puede saber lo que le escribió a Jaehee, pero estoy seguro de que Taeyang tiene sus razones para…

Los ojos de Jiyoung relampaguean y da un paso hacia Hyun.

—¿Y yo no? ¿Yo no puedo tener mis razones para esperar un poco?

—¿Cuáles son? Dímelas —exige Hyun encarándolo.

Jiyoung entreabre los labios temblorosos, aunque parece no encontrar las palabras. Hyun cree que le está dando la razón, pero entonces el líder logra arrancar:

—Solo quiero que descanse. Esta mañana lo he pillado bajando de la azotea a las cinco de la mañana, creyendo que nadie estaba despierto —explica Jiyoung apartando la mirada.

Claro que está preocupado por el estado de Jaehee, igual que todos, pero sigue sin ser excusa para esconder una información tan crucial.

—Se supone que soy el líder y que debes confiar en mí —dice Jiyoung en un susurro—, te necesito conmigo. Como siempre.

Hyun suspira al verlo bajar la cabeza con indefensión. Es como ver a un guerrero caído en batalla, un capitán rendido. Su capitán.

—¿En qué momento me he ido, Ji? —pregunta Hyun con más rudeza de la pretendida.

Le molesta que dude de él, nunca le ha dado razones para ello.

—No lo sé, yo me siento perdido, hyung —responde Jiyoung.

Conoce a Jiyoung desde la primera audición que hizo para Nowadays Entertainment. Por entonces, Hyun era ya el primer trainee del nuevo grupo de la empresa y Song Ji-Young entró en la sala con las ideas muy claras, además de un estilo tan suyo que nadie pudo cambiarlo. No puede decir que supiera que estaban destinados a ser el pilar del otro, aun así, vio algo en Jiyoung.

—Pues apóyate en nosotros. Pregúntale a Taeyang cómo decírselo a Jaehee. Yo qué sé, pídele a Ry que prepare esa porquería que hace con canela y espuma de leche para que esté contigo mientras se lo dices. No te quedes solo.

Porque juntos son mucho más fuertes.

Los hombros de Jiyoung se hunden, pero Hyun no ve la derrota de hace unos segundos.

—Creo que voy a explotar en cualquier momento y me preocupa que eso afecte a nuestra estabilidad —confiesa Jiyoung.

Hyun no puede contener una carcajada seca y su amigo lo mira con incomprensión, incluso herido.

—¿Me estás diciendo que te sientes al límite y lo que te preocupa es que el grupo se vea afectado? —pregunta relajando los brazos un poco.

—Por supuesto —responde de inmediato con el ceño fruncido—. Está habiendo demasiados cambios últimamente. Lo de D. Sun es horrible, pero también está el retraso del comeback, la baja de la mánager Park… Por cierto, ¿qué tal la nueva mánager?

Jiyoung parece acordarse de repente de ello y olvidarse por completo del resto que lo agobia. Hyun pone los ojos en blanco, dispuesto a aprovechar la coyuntura, a pesar de que no le apetezca hablar de la mánager Shin.

—Ha puesto a cocinar a Jaehee —explica Hyun—. Y, al parecer, ha grabado una cover de Bright que quieren que produzcas. Ha dicho que mandaba los brutos esta noche, pero la última vez que lo he comprobado no había nada.

—¿Desde cuándo te ocupas de estas cosas? —pregunta Jiyoung, suspicaz.

—No quiero que la líe una desconocida —responde Hyun, rápido, sin gustarle un pelo cómo lo mira su amigo.

—Vale, vale. —Jiyoung alza las manos en son de paz—. ¿Cómo crees que está Jaehee?

Hyun se encoge de hombros, recuerda a la mánager Shin diciéndole que está mejor, y lo cierto es que ha visto a Jaehee más animado. Le molesta que esa desconocida haya podido interpretarlos con tanta facilidad, como si pudiera atisbar a través de ellos.

—¿Hyun? —Jiyoung inclina el rostro hacia él—. ¿En qué piensas? ¿Estás preocupado por Jaehee?

—¿Cuándo no estoy preocupado por algo? —pregunta con cierta tirantez.

No puede decirle que sus ojos le recuerdan ligeramente a los de la mánager Shin, quizá porque Jiyoung entiende más de lo que aparenta a simple vista. Igual que parece ocurrir con ella.

Stigma

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